La encrucijada del proceso de paz

Las declaraciones de Humberto de la Calle en el sentido de que la mesa de diálogo en La Habana está en crisis implican un ultimátum a las Farc. Análisis del actual pulso militar y político entre Gobierno y guerrilla.

AFPHumberto de la Calle.
El mensaje fue directo a las Farc: “Yo espero que sí, aunque haya voces internas de las Farc como la de un señor Aldecoa, quien dice que seguirán los atentados”, le respondió Humberto de la Calle al periodista Juan Gossaín, en la entrevista publicada el fin de semana en El Espectador y otros  medios nacionales, refiriéndose a si esperaba un cambio de actitud en esa guerrilla tras los ataques a la Fuerza Pública y los atentados a la infraestructura petrolera y energética del país en las últimas semanas.
 
“Eso realmente es una locura. El camino que han escogido las Farc es insostenible para ellos. Yo confío en que seamos capaces de recuperar la serenidad. Este no es momento de retórica sino de las decisiones de fondo. El caucho de las palabras ya no estira más. Nosotros seguimos buscando un acuerdo a través de la esperanza. Las Farc tienen que entender eso. ¿Usted cree que si esto fracasa va a haber otro gobierno que reemprenda conversaciones con ese grupo? A las Farc también se les agota su tiempo militar y su tiempo histórico”, agregó el jefe negociador del Gobierno en el proceso de paz de La Habana.
 
En la introducción de la entrevista, Gossaín retrata lo que en la actualidad siente el pueblo colombiano frente a los diálogos: desencanto, frustración y desconfianza. Y es que, de cualquier manera, el cese del fuego unilateral declarado por el grupo guerrillero en diciembre del año pasado y que duró cerca de cinco meses, había generado un ambiente de optimismo en torno a las conversaciones. Algo que ha cambiado radicalmente tras la suspensión de la tregua que, como lo reconoce el mismo De la Calle, lo que busca es “presionar un cese del fuego bilateral”.
 
Opción que, por lo visto, no descarta el presidente Juan Manuel Santos. “Al principio la posición del Gobierno era que el cese del fuego solo ocurriría con el acuerdo. En ese punto hemos cambiado. Estamos dispuestos a aceptar un cese del fuego, aun antes de la firma de un acuerdo, en la medida en que sea serio, bilateral, definitivo y verificable, siempre y cuando tengamos la garantía de que ellos asumen su responsabilidad en materia judicial y verificación nacional e internacional. Que no conviertan esto en una especie de payasada. Las experiencias del pasado, en esa materia, son pésimas”, dijo De la Calle.
 
Para muchos, las declaraciones de quien lleva la batuta del Ejecutivo en los diálogos son un ultimátum a una guerrilla enfrascada en demostrar que no está derrotada militarmente, aunque para el mismo jefe negociador la guerra ya terminó, la ganó el Estado y en lo que estamos hoy en día es una “resaca táctica que puede durar mucho tiempo y ser muy dolorosa”. Al mismo tiempo, queda claro que la entrevista es una respuesta a las voces que desde hace rato venían pidiendo conocer lo que realmente sucede en la mesa de negociaciones.
 
Y lo que sucede, según De la Calle,  es una crisis que tiene en vilo el futuro del proceso. Es claro, y así lo reconocen fuentes cercanas a las conversaciones, que el ambiente de las últimas semanas ha sido tenso o, como dijo alguien, de resentimiento por parte de la subversión. Sobre todo después de la muerte en bombardeos de la Fuerza Pública de ‘Jairo Martínez’ y ‘Emiro Chaqueto’, dos jefes guerrilleros que habían hecho parte en algún momento de los diálogos en Cuba. “El proceso de paz no avanzará con baños de sangre”, manifestó ‘Iván Márquez’, jefe negociador de las Farc.
 
Ahora, también es cierto que el proceso ha entrado en su recta final y que la discusión sobre el tema de la aplicación de justicia es el más complicado. Por eso es que cada quien busca mostrar mayor firmeza. Las Farc presionan militarmente con sus ataques y atentados, mientras que el Gobierno presiona políticamente, saliendo a condenar las acciones guerrilleras, a pesar que desde un principio se estipuló que se negociaría en medio del conflicto y que este tipo de situaciones eran previsibles.
 
Para el procurador Alejandro Ordóñez, la manera en que el Gobierno debe demostrarle a la guerrilla su rechazó a los atentados debe ser suspendiendo los diálogos. “La única forma es levantándose de la mesa, para señalarle a las Farc que si siguen con esa actitud de reiterar los actos criminales contra la sociedad civil, no podría seguir negociando. El Gobierno tiene la posibilidad de parar la ola terrorista”, precisó el jefe del Ministerio Público.
 
En el país político, las palabras de Humberto de la Calle lo que buscan es demostrar la firmeza del Ejecutivo en el proceso de paz. “Preocupa que las advertencias no las diga en la mesa de negociación y sí en una entrevista, eso sencillamente ratifica que el proceso no está en su mejor momento”, expresó el senador Armando Benedetti, del Partido de la U. A su vez, el expresidente y también senador del Centro Democrático, Álvaro Uribe, cree que “la opción es recuperar la seguridad y restablecer la motivación de las Fuerzas Armadas para que se conviertan en la única condición para reanudar los diálogos”.
 
Lo claro es que con el mensaje, De la Calle le notificó a las Farc que si bien el presidente Juan Manuel Santos se la ha jugado por el proceso de paz, existen un límite al que, por lo que parece, se podría estar llegando. El mismo jefe de Estado reconoció recientemente que estaba dispuesto a sacrificar su capital político por alcanzar la paz, palabras que si bien ratifican su compromiso y tesón por seguir dialogando, también podrían implicar, dado el caso, la orden de levantarse de la mesa con la tranquilidad de haberlo intentado, dejando el peso de la historia en la guerrilla.