Existen oportunidades reales para la paz: Humberto de la Calle

El jefe de la delegación del gobierno colombiano señaló que la finalización del conflicto no significa la inmediata consecución de la paz.

Abel García, Humberto de la Calle Lombana y Sergio Jaramillo. Foto : AFP
Abel García, Humberto de la Calle Lombana y Sergio Jaramillo. Foto : AFP

Tal como estaba previsto en la agenda, este jueves los delegados del gobierno y las Farc oficializaron el inicio de la segunda fase de los diálogos de paz, que busca acabar con cinco décadas de conflicto armado en Colombia.

En una rueda de prensa en Hurdal, Noruega, los equipos negociadores -de ambas partes- firmaron el documento que los compromete a no levantarse de la mesa de diálogo hasta que no se logre alcanzar un acuerdo sensato y real por la paz.

El proceso arrancó formalmente con la lectura de un comunicado, en el que los representantes de Oslo y Cuba anunciaron la disposición del gobierno colombiano y las Farc de seguir adelante con los acercamientos. Se estableció que el desarrollo agrario será el primer tema de discusión, que tendrá lugar el próximo 15 de noviembre en La Habana. Así mismo, se confirmó que el 5 de noviembre habrá una reunión preparatoria para discutir este primer punto de la agenda.

“Las partes deberán nombrar portavoces para continuar en esa fecha las labores preparatorias”, explicó Abel García, representante de las autoridades de Cuba, que junto con Noruega ejerce de facilitador del proceso. 

Por su parte, la delegación del gobierno colombiano expresó una vez más su voluntad de acabar con el conflicto armado. Sin embargo, advirtió que "la finalización del conflicto no significa la inmediata consecución de la paz". 

Humberto de la Calle señaló que este acuerdo será discreto y hermético. No se permitirá la filtración de información que pueda poner en riesgo el desarrollo de la agenda propuesta. “Que se haga con discreción, no significa que obremos de espalda al pueblo colombiano”.

“No se trata de que las Farc depongan sus ideas, sino de que las puedan expresar sin el apoyo de las armas”, señaló el jefe de la delegación del gobierno colombiano, Humberto de la Calle Lombana, quien reconoció que las Farc han cumplido a cabalidad con los acuerdos que se trazaron en la fase exploratoria.

Finalmente, aseguró que esta nueva oportunidad de buscar el fin del conflicto se distingue por una especie de mantra: “Lo concebimos como un proceso serio, digno, realista y eficaz”.

Por su parte, el jefe del equipo negociador de las Farc, ‘Iván Márquez’, afirmó que esa guerrilla acude a la segunda fase del proceso de paz con el Gobierno colombiano "con un sueño colectivo de paz y con un ramo de olivo en nuestras manos".

El objetivo de las Farc es "buscar la paz con justicia social por medio del diálogo", con el pueblo colombiano como protagonista, agregó Luciano Marín Arango, tras la constitución formal de la mesa de conversaciones.

La etapa siguiente se llevará a cabo en La Habana, donde las partes negociarán los cinco puntos de la agenda: el problema agrario, la participación política, el fin del conflicto, el narcotráfico y la situación de las víctimas.

El objetivo último es lograr un cese de las hostilidades, que las partes negociarán sin silenciar las armas. Santos se opone a un alto el fuego reclamado por la guerrilla, que ha anunciado su intención de pedir su inclusión en la agenda.

El narcotráfico es otro de los temas espinosos, ya que una de las fuentes de financiación de la guerrilla sería el cobro de impuestos a los cultivadores de coca.

Y luego está la situación de las víctimas, sobre todo de los millones de desplazados. La Ley de Víctimas y Restitución de Tierras promulgada por el presidente Santos prevé indemnizar a cuatro millones de damnificados y devolver para 2014 dos millones de hectáreas, arrebatadas desde 1991 en su mayoría por grupos armados de extrema derecha y las guerrillas.

Después de tres fracasos en los últimos 30 años, el gobierno colombiano y las Farc dan otra oportunidad a la paz.

Y para ello cuentan con el respaldo de la comunidad internacional, incluido Estados Unidos, que lo apoya "sin involucrarse", pero manteniéndose informado "regularmente", afirmó el miércoles una portavoz del Departamento de Estado.

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