Gobierno "gradúa" a desmovilizados de grupos armados

Las autoridades destacaron la decisión de varios guerrilleros de abandonar las filas insurgentes.

En medio de las negociaciones de paz con la guerrilla de las Farc, las autoridades destacaron la decisión de varios guerrilleros de abandonar las filas insurgentes en los últimos meses y les entregaron un diploma que marca su regreso a la vida civil.

En el evento, organizado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), encargada del programa de desmovilización de los integrantes de los grupos armados ilegales, se dio la bienvenida a unos 60 excombatientes.

El acto se cumplió, con masiva asistencia, en el auditorio Gabriel García Márquez, uno de los principales centros culturales de la capital de la República. Varios de los desmovilizados pertenecieron a las Farc.

A la ceremonia también asistieron excombatientes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) que surgieron en los años 80 para combatir a las guerrillas izquierdistas y se desmovilizaron entre 2003 y 2006.

"Hoy es el día de su jubilación, es su momento, estamos en su celebración", dijo visiblemente emocionada la directora de los programas de reinserción de la ACR, Gisella de Andreis.

En el auditorio también estuvieron presentes miembros de la Fuerza Pública, en un gesto de respaldo simbólico hacia los excombatientes. El Ejército lleva a cabo también una ofensiva sicológica contra los miembros de las Farc en las selvas del país, utilizando mecanismos de propaganda mediante los cuales los incita a desmovilizarse.

Durante la ceremonia, cada uno de los desmovilizados es llamado para recibir su "grado", que se representa con la entrega del diploma que dice: "ha completado con éxito la ruta de la reintegración".

Ana María Mendoza, directora de un centro de reintegración localizado en una zona pobre de Bogotá, dijo que el "coraje" de los combatientes para tomar la decisión de desmovilizarse surge espontáneamente o tras haber sido capturados por las fuerzas del orden.

Más de 30.000 desmovilizados en todo el país "Tras varios años en la jungla, algunos ni siquiera saben tomar un bus", explica. Según la funcionaria la mayoría se aferra al proceso de reintegración, que proporciona ayuda financiera, asesoramiento sicológico y la puesta en marcha de un proyecto profesional.

"Algunos tienen problemas con la autoridad, y otros creen que el programa les regalará una casa y un carro. Deben volver a la realidad", dice.

Según la ACR, más de 30.000 personas provenientes de todo el país están inscritas en los programas de desmovilización del gobierno. En Bogotá son cerca de 3.800, de los cuales 800 culminarán el proceso este año.

Diana, con 38 años y excombatiente de los grupos paramilitares, se desplaza en silencio hasta la tarima en donde se encuentran los representantes de la ACR. "Solo tengo una palabra que decir: !gracias! Mi vida cambió totalmente. Y quisiera decir a la sociedad que nos deje una oportunidad", anota con voz ahogada al recibir su diploma.

A su lado y con su hijo, ambos de traje y corbata, se encontraba Cirio, de 57 años y quien había desertado de las Farc en 2003. Los paramilitares asesinaron a su hermana, pero con su asistencia al acto quería demostrar su "fe en la paz".

"Es cierto que la gente a veces desconfía de nosotros por el pasado que tuvimos", reconoce este hombre poco sonriente, que trabaja fabricando bolsas en un taller que emplea a una veintena de desmovilizados.

Mario da Silva, representante brasileño de la compañía Electrolux en Colombia, que colabora con el programa mediante el empleo de reinsertados, se dirige a los desmovilizados: "Ustedes hicieron un acto heroico. Pero cuidado, la vida que les espera no es nada fácil, pues la sociedad va a exigir mucho de ustedes. No esperen todo de los demás", advierte.

Eduardo Villar, presidente de la Fundación Social, una entidad privada que agrupa a varias empresas que colaboran con la ACR, dijo a su vez a los antiguos combatientes: "en esta tragedia, todos somos responsables y todos somos víctimas".
 

 

últimas noticias

Falsos positivos: 10 años esperando justicia