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Gobierno ve con "moderado optimismo" fase decisiva del proceso de paz con Farc

El próximo ciclo de conversaciones entre Gobierno y Farc iniciarán el próximo 2 de febrero e irán hasta el 10 del mismo mes.

AFP

Las negociaciones de paz se aproximan a una fase decisiva que el Gobierno ve con "moderado optimismo" debido a la complejidad de los temas a tratar, por lo que pidió a las Farc y a la ciudadanía un compromiso total para poner fin a medio siglo de conflicto armado.

El estado actual del diálogo de paz que desde noviembre de 2012 se lleva a cabo en Cuba fue explicado por el jefe negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en una declaración que dio en la Casa de Nariño, sede del Ejecutivo.

De la Calle señaló que en las reuniones celebradas del 15 al 18 de enero en La Habana para planificar del próximo ciclo de diálogos, que comenzará el 2 de febrero, las delegaciones del Gobierno y las Farc mantuvieron "una decidida determinación hacia el fin del conflicto" que hacen ver el panorama con "optimismo".

Las negociaciones, en receso navideño desde el 17 de diciembre, se centran en el punto de reconocimiento y reparación de víctimas, el cuarto de los cinco de la agenda, y cuando se reanuden se abordará en simultánea el último apartado, sobre fin del conflicto, que incluye el cese el fuego bilateral y la dejación de armas por parte de las Farc.

El presidente Juan Manuel Santos, afirmó que el alto el fuego bilateral e indefinido con la guerrilla puede producirse antes de que se firme la paz y no como consecuencia de un acuerdo, como había defendido hasta ahora.

"Lo que yo quiero es que desde ya comencemos a hablar cómo va ser ese cese al fuego bilateral y definitivo con la comisión de las Farc, para que tengamos eso listo, y en su momento veremos si lo aplicamos de forma inmediata", dijo Santos en su programa semanal Agenda Colombia.

A esa flexibilización de la postura oficial ha contribuido el cese el fuego unilateral e indefinido que las Farc comenzaron el pasado 20 de diciembre y que han cumplido, según reconocen observadores independientes y el propio Gobierno.

Es tal el optimismo que impregna los diálogos, que el propio Santos dio la orden de acelerar para que 2015 sea "el año de la paz", De la Calle advirtió que los temas pendientes "tienen una enorme complejidad".

Hasta ahora la partes han alcanzado acuerdos sobre tierras y desarrollo rural, participación política y drogas y cultivos ilícitos, pero en los puntos pendientes hay asuntos más espinosos.

Entre ellos citó la justicia transicional que se deberá aplicar a quienes abandonen la lucha armada sin que ello implique impunidad; la reducción de la intensidad del conflicto mientras se negocia y el propio cese el fuego bilateral, que encuentra el rechazo de sectores contrarios al proceso de paz.

"En la justicia transicional, como era de esperar, todavía enfrentamos distancias considerables", dijo De la Calle, quien subrayó que "Colombia debe ajustarse a estándares mundiales y nacionales, en particular, en lo relacionado con los llamados crímenes internacionales".

En cuanto al cese el fuego bilateral y el llamado "desescalonamiento" del conflicto, señaló que "exigen un trabajo cuidadoso, complejo, progresivo, que abra un clima de comprensión en la ciudadanía" y al mismo tiempo garantice la seguridad de los colombianos.

"Todo esto exige de parte de las Farc nuevos hechos enfilados al auténtico fin del conflicto. A su vez, la sociedad colombiana debe abrir su espíritu en el marco de una reconciliación que abra el horizonte de la paz que todos deseamos", expresó.

Según De la Calle, el lema de este proceso debe ser "Todos ponen", porque, en su opinión, todos los colombianos deben "sacrificar algo" en aras de la paz.

"Preparemos el ánimo para discusiones difíciles. Para que cada colombiano entienda que debe aportar su cuota de sacrificio en el camino de enterrar por siempre el largo recorrido de aflicción que por más de cincuenta años ha ensombrecido la vida de todos", manifestó.

En ese sentido, llamó a la unidad nacional en torno al proyecto de la paz para que los acuerdos que se alcancen en los diálogos en La Habana puedan aplicarse en Colombia.

"A los opositores hay que ofrecerles el ramo de olivo. Pero no para que renuncien a sus ideales, sino el ramo de olivo que se basa en la discusión respetuosa a fin de moldear los mejores caminos para lograr la paz. Por encima del rechazo y la diatriba, tenemos que encontrarnos como colombianos", sentenció.