Gobierno y Farc no sesionarán mesa de negociaciones este sábado

El grupo guerrillero determinó hacer consultas internas para analizar las recientes decisiones en torno al proceso de paz.

EFE

El bombardeo en zona rural del municipio de Guapi (Cauca), en el cual murieron 27 guerrilleros del frente 29, y el posterior anuncio de las Farc de suspender el cese unilateral de hostilidades, declarado desde diciembre pasado, presentan dilemas de fondo para el proceso de paz de La Habana (Cuba). De hecho, los efectos de dichas decisiones ya son palpables en la mesa de negociaciones que no sesionará este sábado a causa de estos hechos. (Vea las reacciones de cada una de las partes tras la suspensión del cese al fuego unilateral)

La delegación de la guerrilla de las Farc tomó dicha decisión y argumentó que “la orden de guerra de Santos no acelera sino que retrasa y aleja la posibilidad de un acuerdo de paz”, tal como indicó por medio de redes sociales el jefe negociador de las Farc, Iván Márquez quien agregó que la “delegación de paz de las Farc dedicará el día al análisis de la situación creada por el asesinato de guerrilleros en tregua en Guapi”.

De su lado, su homólogo, alias ‘Pastor Alape’, manifestó por medio de su cuenta de Twitter que era “imposible mantener cese unilateral” frente a ataques como el de Guapi. “Lo extendimos hasta lo imposible. Gana la incoherencia del Gobierno. El futuro tiene que ser el de la paz”, agregó.

Y es que pese a los señalamientos de los jefes guerrilleros, los ataques en contra de las Farc por parte del ejército continúan, de hecho, en la mañana de este sábado un nuevo golpe se dio contra el Bloque Magdalena Medio, en el Alto la Cruz en el municipio de Segovia, dejando siete guerrilleros muertos y uno capturado.
Durante estos cinco meses de tregua unilateral se redujo ostensiblemente el número de acciones armadas de la subversión, como lo reconocieron las mismas Fuerzas Militares, el Gobierno y diversas organizaciones sociales y políticas, entre ellas el Frente Amplio por la Paz, que había adoptado la tarea de verificar el cumplimiento de la palabra por parte de las Farc. Recientemente, el Centro de Recursos para Análisis de Conflictos (Cerac) ponderó la disminución del accionar guerrillero en 85%.

Sin embargo, la muerte de 11 soldados que dejó un ataque subversivo en Buenos Aires (Cauca), el 15 de abril pasado, desencadenó una ola de indignación que no sólo puso en entredicho los gestos unilaterales declarados por las Farc, sino la metodología de la mesa de diálogos.

En ese momento el Gobierno respondió con la reanudación de los bombardeos, suspendidos por orden del presidente Juan Manuel Santos en marzo, con la advertencia de que esperaba mayor agilidad en las negociaciones. Entretanto crecía la expectativa por las medidas de desescalamiento anunciadas por las partes, entre ellas la entrega de los menores de edad integrantes de las filas guerrilleras y el plan de desminado humanitario pactado en la mesa. Ahora las cosas han cambiado radicalmente, luego del bombardeo del jueves pasado, que, según el primer mandatario, se enmarca en la premisa de que las operaciones de las Fuerzas Armadas contra la subversión “no se detendrían y no se detendrán”.
 

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