Hay que prepararse para un fenómeno: el de las “farcrim”

La experta en temas contra el terrorismo, crimen organizado y seguridad global lleva veinte años viniendo a Colombia, donde trabaja con el gobierno sobre los flagelos que han afectado al país.

Celina Realuyo es profesora del William J. Perry Center y experta en el papel de las mujeres en la paz. / Gustavo Torrijos

El Espectador aprovechó la visita más reciente a Colombia de Celina Realuyo, representante del Gobierno norteamericano y asesora del Ministerio de Defensa en la capacitación de sus integrantes para el posconflicto, para hablar sobre el posacuerdo y el papel de la mujer en la guerrilla.

Usted ha venido asesorando al país en lucha contra el terrorismo, pero hoy, en cierta medida, vivimos un país distinto. ¿Su asesoría en qué consiste ahora?

En entender mejor las redes ilícitas que incluyen terroristas e insurgentes, porque hoy el país está mutando hacia una violencia que se concentra en las ciudades.

¿Cómo será la mutación de la insurgencia a la criminalidad ciudadana?

Hay quienes piensan que la firma del acuerdo de paz no resuelve muchos problemas de comunidades marginales. Hay desempleo, pobreza y falta de oportunidades, condiciones que han aprovechado los grupos ilegales, por lo que se requieren programas de seguridad, pues será un nuevo desafío la integración de los miembros de las Farc a la vida civil y cómo evitar que ellos se transformen, como paso con la desmovilización de las autodefensas, en “farcrim”.

¿Cuántos guerrilleros, se calcula, no se desmovilizarán y terminarán formando lo que llaman “farcrim”?

Esa pregunta vale miles de millones de dólares, porque se estima que hay menos de 8.000 guerrilleros de las Farc, pero hasta 15.000 personas los apoyan organizacionalmente.

¿A qué se va a dedicar el guerrillero que decida no desmovilizarse?

A las actividades ilícitas que conocen, es su negocio. En ese escenario podría llegar a surgir violencia entre miembros de las bracrim y las farcrim, que al realizar las mismas actividades, se enfrentarían por el control de las rutas y suministro de narcotráfico y la minería ilegal.

En términos de seguridad, ¿es más fácil o difícil combatir a miembros de las Farc, antes o después de la firma del acuerdo?

Para combatirlos es muy importante hacer el censo durante la desmovilización. Hay que tener un plan para que después del proceso de reintegración puedan tener una actividad laboral a la cual dedicarse. Por eso es muy importante trabajar con la comunidad para que lo haga un miembro activo de la sociedad, de lo contrario serían mucho más difíciles las cosas después de la firma que antes de ella.

¿Está preparada la Fuerza Pública para luchar contra la transformación que van a tener algunos guerrilleros de las Farc una vez se firme el acuerdo?

Con los militares y policías llevamos años trabajando y ya se han capacitado para ese cambio. De hecho, la fuerza ha logrado mucho éxito en la lucha contra las bacrim. Aunque hay un trabajo más allá, y es que los mercados ilícitos seguirán existiendo y por eso la lucha contra estos debe ser un compromiso de todos.

La Policía enfrenta una crisis institucional, ¿ustedes como capacitadores ven que eso puede afectar realmente la institución y su trabajo en el posconflicto?

Es un hecho que la Policía colombiana es la más capacitada y profesional de toda la región. La población está cansada de la violencia y quiere la paz, y el deber de la Policía es también implantarla, por eso creo que logrará salir adelante enfrentando los desafíos que hoy tiene.

La colaboración que tiene EE.UU. en Colombia todavía no se ha aprobado en el Congreso, ¿se aprobará el apoyo económico?

Aquí se olvidaron de que fue el presidente Bush el que otorgó el presupuesto para el Plan Colombia. Por el tamaño de la ayuda que le está prestando EE.UU. al extranjero, quizá no sean las mismas cifras, pero sí seguirá comprometido con Colombia.

El Plan Colombia tenía otro objetivo al inicio, ¿creen que la mejor alternativa es el proceso de paz?

Las Farc están vencidas, si se está pensando en un proceso de paz como grupo terrorista. Este proceso se ve como una inversión a futuro, evitar que surjan mayores conflictos. Igualmente tenga en claro que Estados Unidos ha proporcionado ayuda técnica y financiera, pero la mayoría del gasto ha sido de los colombianos.

Las mujeres y el conflicto

¿Dentro de las filas guerrilleras qué porcentaje hay de mujeres?

La tercera parte de las Farc son mujeres, aunque ese fenómeno no está muy bien estudiado.

Si un tercio son mujeres, ¿eso qué implicaciones tiene para un ejército?

Nosotros pensamos en la guerrilla como un ejército de hombres, pero no se piensa en que las esposas de los guerrilleros tienen tareas de apoyo, es decir, tienen un papel más de sociedad, por eso es importante que en el proceso se haya atendido el problema de género.

¿Qué implicaciones tiene que las mujeres no hagan parte de la mesa de negociación?

En la mayoría de procesos se ha pensado que hacer parte a las mujeres es darles un dinero como reparación y ya, y esa no es la solución. Hacerlas parte es incluirlas dentro de las soluciones para que contribuyan a la sociedad y a la economía.

Las proyecciones del posconflicto

¿Es cierto que, después de la firma del acuerdo, podría experimentarse una ola de violencia mayor?

Eso puede suceder, porque dentro de las Farc puede haber quienes no quieran suscribirse al acuerdo y decidan montar esos grupos que le mencioné. Es lo mismo que ha pasado con el narcotráfico, que cuando se erradica a los grandes capos y carteles, surgen otros pequeños que hacen mucho daño.

¿Es más costosa la paz?

Es cierto que puede ser más costosa, porque hay que desarmar 8.000 guerrilleros, y a eso hay que sumar las redes de apoyo que quizás no tienen insignias. Otro costo importante será la concientización para superar la desconfianza y aceptar a los desmovilizados en la vida civil.

¿Cuánto tiempo se supone que durará el posconflicto?
Más de diez años. Aunque, claro, nadie tiene un modelo perfecto de desmovilización y reinserción para enfrentar el posconflicto.