Los derechos humanos como ejes de la paz

Con seis expertos, El Espectador debatió este martes sobre los desafíos que el fin del conflicto y la implementación de los acuerdos representarán para el respeto de los derechos humanos. Germán Valencia y Stephany Sánches, desde la Colombia más profunda, contaron sus percepciones de esta nueva etapa histórica en el país.

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Los derechos humanos y la memoria estuvieron en el centro del debate realizado este martes, en la Universidad Santo Tomás, por El Espectador y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). (Lea: Van 70 asesinatos de defensores de derechos humanos en 2016)

En el evento hicieron presencia Paula Gaviria, consejera presidencial para los Derechos Humanos; María Clara Jaramillo, vicedefensora del Pueblo; María Emma Wills, asesora de la dirección general del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH); María Victoria Llorente, directora de la fundación Ideas para la Paz; Germán Valencia, vocero de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca; y Stephany Sánchez, integrante de la Red de Pobladores del municipio de Cartagena del Chairá.

Con estos invitados, a las 8:30 se inició una exposición de ideas que se hace necesaria en un momento histórico importante, por la reciente firma del acuerdo para a terminación del conflicto con las Farc. (Lea también: Colombia se 'raja' en el examen de derechos humanos de la ONU)

Para Paula Gaviria, la extensión en el tiempo del conflicto ha sido una de las razones por las que se han generado muchas violaciones de los derechos humanos, sucesos que también han sido parte de las consecuencias de este. “Por eso es importante que haya un acuerdo que tiene como fundamento la dignidad de las personas y los derechos humanos”, señaló.

En ese sentido expuso la necesidad de generar cambios culturales y educativos, no solamente desde la educación formal, sino desde las prácticas sociales, para “desaprender la violencia y desnaturalizarla”.

A su turno, la vicedefensora del Pueblo, María Clara Jaramillo, dijo que uno de los caminos para erradicar la violencia de los aspectos cotidianos era el empoderamiento de las personas para que pudieran volver a conversar y volver a crear las instituciones públicas.

“Tenemos que ser capaces de conversar y reconocer al otro en la creación de la Colombia que queremos de aquí en adelantes”, señaló, en referencia a los tiempos que empiezan a correr desde la firma del acuerdo de paz.

Por su parte, María Emma Wills se expresó acerca de la cultura de los derechos humanos, entendida como “el buen vivir que nos han enseñado los pueblos indígenas, que va más allá de pensar que todos somos iguales”.

Señala que la concepción de ese buen vivir, por lo general, es considerada entre iguales, pero que consiste, realmente, en una relación entre distintos. “El error de quienes venimos desde las distintas dimensiones e los DD. HH. es pensar que eso es fácil de lograr”, dijo.

Asimismo, señaló que entre las razones del por qué en Colombia no hay una cultura de los derechos humanos están la mentalidad del “por algo pasó”, cuando alguien muere víctima de la violencia; la existencia de unos mecanismos de impunidad que reproducen la violencia y la necesidad de un periodismo más crítico al momento del cubrimiento de sucesos relacionados con la violación de los derechos humanos.

María Victoria Llorente, directora de la fundación Ideas para la Paz, destacó que ha habido grandes avances en la materia, como la Ley de Víctimas, sin embargo, advirtió que falta mucho camino por recorrer y que se abrirán más capítulos al tiempo que se saca adelante el nuevo acuerdo de paz con las Farc.

“Tenemos una cifra alarmante de desaparecidos. Esperemos que con el capítulo de reparación se pueda esclarecer estos episodios para las familias colombianas”, dijo.

También señaló su preocupación por la cada vez más creciente violencia basada en género. “Existen estudios internacionales que demuestran la relación entre los cierres del conflicto y el aumento de la violencias basadas en género. Eso nos sucede en Colombia”, concluyó.

Germán Valencia, del norte del Cauca, y Stephany Sánchez, de Cartagena del Chairá, expusieron el significado del fin del conflicto para los territorios que, históricamente, han sido golpeados por la guerra.

“Allá es donde nos dañan las escuelas, los puestos de salud. Es una tragedia que hemos vivido, por eso, les exhortamos al Gobierno y a las Farc, en 2008, que se sentaran a hablar y a buscar una salida política y concertada”, dijo Valencia, quien ve con gran esperanza que hoy haya un acuerdo.

“No se tiene que interpretar como la paz. Es un acuerdo para el fin del conflicto con las Farc para que iniciemos a hablar de paz, que necesita de la participación importante del Gobierno y las Farc, pero más de las comunidades”, expresó Valencia.

Agregó que es urgente un trabajo de memoria histórica para la construcción de herramientas pedagógicas para que las próximas generaciones no repitan lo vivido.

Por su parte, Sánchez comentó, de manera muy emotiva, que ha vivido sus 22 años de vida en medio de la guerra, pero que no ha sido un impedimento para querer que la paz en Colombia sea posible.

“En mi pueblo (Cartagena del Chairá) somos 33.000 habitantes, y 11.000 son víctimas del conflicto. Invito a los ciudadanos del centro del país a conocer nuestros territorios, que conozcan el sentir de las comunidades. Hoy estoy sentada aquí con nervios, con miedo, pero con muchas ganas de que exista la paz”, concluyó la joven.

Este nuevo evento hace parte de una serie de debates que organiza El Espectador, en compañía de decenas de expertos, con el fin de poner en agenda los retos que se presentarán con la implementación del nuevo acuerdo de paz y empezar a hablar del posconflicto.

 

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