“Los indígenas tenemos mucho para aportar a la paz”: Alberto Wasorna

El Consejero De La Onic(Organización Nacional Indígena de Colombia), dice que la comunidad embera, con unos 230 mil integrantes en el país, 100 mil en el Eje Cafetero, está en minga exigiendo sus derechos, aunque apoya el proceso de paz.

Cerca de cuatro  mil indígenas de la comunidad embera están en minga en la zona del Eje Cafetero. / CORTESÍA
Cerca de cuatro mil indígenas de la comunidad embera están en minga en la zona del Eje Cafetero. / CORTESÍA

Remolinos, una vereda ubicada a la entrada del municipio risaraldense de Belén de Umbría, nombre que evoca una comunidad indígena extinta –los umbras (que fueron perseguidos por su lengua, considerada como demoníaca)–, es el sitio en el que se reúnen desde el 30 de mayo campesinos e indígenas de 14 cabildos o territorios indígenas del Eje Cafetero. Al llegar al sitio se ven grandes extensiones de tierra, en las que unos cuantos terratenientes poseen la mayor cantidad, mientras que unos 40 mil indígenas de Risaralda poseen propiedades colectivas en las que no cuentan con educación, salud ni proyectos productivos para la generación de una economía propia. Varios niños en Pueblo Rico han muerto de desnutrición, en algunos contextos no se les reconoce el asentamiento y necesitan tierra como lo fundamental para seguir perviviendo, así como la promoción de perspectivas culturales que les permitan reencontrarse con sus prácticas y raíces, además de ratificarse en el apoyo a la minga nacional y a los acuerdos que no les han cumplido.

Alberto Wasorna, consejero de la ONIC (Organización Nacional indígena de Colombiana), nos cuenta en esta entrevista cómo la nación embera, con unos 230 mil en el país, 100 mil en el Eje Cafetero, sigue activa. “Estamos preparados para estar indefinidamente”, alude, mientras que los jóvenes, mujeres, mayores de la guardia indígena con sus bastones de mando, duermen en improvisados cambuches, dispuestos a bloquear las vías si es necesario. Vienen haciendo, en acuerdo con la Fuerza Pública, bloqueos temporales; algunos de los indígenas vienen de sitios tan alejados como Puerto de Oro en Mistrató, caminaron desde sus parcelas de tierra y no se irán hasta que les cumplan.

Se reúnen en Belén de Umbría más de 14 cabildos indígenas ¿qué los ha unido?

Nosotros venimos de diferentes municipios a Belén de Umbría, donde hay más de 4 mil indígenas y estamos tratando de apoyar el proceso. Lo que queremos es que el Gobierno Nacional se siente inmediatamente a negociar, porque si no, esto se va a prolongar. Nosotros estamos preparados indefinidamente.

A nivel del departamento de Risaralda hay unas peticiones particulares además de las nacionales. Ustedes están todavía solicitando infraestructura para los estudiantes en Pueblo Rico, en Mistrató, y quieren que les reconozcan algunas parcialidades. Cuéntenos los detalles de lo que solicitan los emberas en esta región.

En Risaralda tenemos una necesidad grande, el tema que tiene que ver con creación de la constitución de resguardos indígenas. También tenemos para compra de tierras; hay muchas comunidades que no tienen tierra. Tenemos mucha necesidad en la construcción de escuelas, faltan docentes y los niños estudian en una salita; necesitamos infraestructura como acueductos, vías de comunicación, así como seguridad alimentaria. La producción es precaria en Risaralda, hay muchos niños desnutridos y hemos podido avanzar muy poco. Ojalá el gobierno departamental mire en un campo de desarrollo, en el productivo, no solo para los indígenas, sino para los campesinos.

Remolinos se ha convertido en una especie de ejemplo de lucha a nivel nacional. ¿Qué tiene este sitio para ustedes?

Nosotros creemos que Remolinos es un centro que nos faculta para llegar a un acceso, porque para llegar acá hay gente que viene de dos días, el tiempo es el que nos da estar acá. Nosotros consideramos que en un futuro muy cercano, por el lado de Remolinos debe haber un campo de tierra para los indígenas, porque acá están los indígenas de Belalcázar, los de Belén. Ya la historia nos dirá qué pasa.

El panorama nacional, con un proceso de paz avanzando, un gobierno que pierde estabilidad y un paro agrario e indígena, ¿cómo lo asumen?

El movimiento indígena colombiano está absolutamente convencido apoyando el proceso de paz, pero lo que no se puede confundir es con quién se hace la paz. Ahí está la diferencia. Desde el movimiento indígena creemos que la paz no se está haciendo con quienes se debe hacer. Solo están el Gobierno y las Farc negociando. El movimiento indígena tiene mucho para aportar a la paz. También creemos que se está avanzando en una dejación de armas muy significativa, pero el posconflicto, que es el que nos toca con los sectores indígenas, campesinos, ¿cómo va a ser eso? Y ahí hemos querido participar. Pero seguimos apoyando la paz.

¿En las negociaciones de paz de La Habana ha sido muy precario el tema de los indígenas?

Mucho más allá, lo que queremos mostrar al país y a las Farc es que el movimiento indígena tiene la capacidad de generar un modelo para el cambio de este país. Porque allá no se está negociando el modelo del cambio, no se están pensando las reformas agrarias para el país. Ahí es donde tenemos esas diferencias.

Si ustedes son una de las fuerzas importantes de indígenas en el país, por estar en dieciocho departamentos, ¿consideran que han sido muy mal apoyados por el Estado?

Sí. Nosotros tenemos muchos problemas, porque los emberas creemos en la conservación de la naturaleza y el Estado tiene pensado un modelo económico que no es así. Nosotros vamos avanzando como comunidad embera. Pero también como fuerzas regionales. Esta gran movilización es por falta de cumplimientos del Estado en cabeza del presidente Santos, pero mucho más allá de esta gran minga queremos mandarle un mensaje para que ojalá las partes que están en negociación tengan claro que la paz tiene que salir adelante.

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