Los motivos por los que ganó el No, según catedráticos y analistas políticos

Incumplimiento con gremios, la efectiva campaña del Centro Democrático y la desinformación que se desplegó por redes, fueron algunos de los factores que se explicaron en un conversatorio en la U. Nacional.

La abstención en el plebiscito del pasado domingo fue del 62%. / AFP

El Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional de Bogotá realizó un conversatorio con 14 profesores y analistas relacionados con el proceso de paz para tratar las causas de la victoria del No en el plebiscito del pasado domingo. La efectiva campaña del Centro Democrático, con el senador Álvaro Uribe al mando; el profundo rencor que sienten aún muchos colombianos hacia las Farc; el disgusto que agremiaciones campesinas, de transportadores o taxistas tienen con el actual Gobierno de Juan Manuel Santos; y la escasa pedagogía sobre los puntos del Acuerdo Final, fueron algunos de los argumentos que expusieron los conferenciantes para entender la decisión del plebiscito.

La mayoría de panelistas, como Eduardo Pizarro, exdirector de la Comisión de Reparación y Reconciliación de Colombia, y Fabio López de La Roche, director del IEPRI, coincidieron en que la campaña del Centro Democrático fue más efectiva porque fue más emocional. Fue una estrategia, explicó Pizarro, de “el terror hacia el castrochavismo (frente a) una campaña por el Sí racional de tan solo unos meses con un documento de 297 páginas muy complejo que creaba incertidumbre”. Por su parte, De la Roche, además de plantear su descontento con algunos medios de comunicación que en su opinión no crearon espacios de discusión suficientes y democráticos para entender el acuerdo, hizo énfasis en que el partido de Uribe elaboró un discurso basado en el miedo “lleno de desinformaciones” que logró calar en varios sectores de la sociedad.

Una de las comunidades a la que el uribismo logró llegar de manera efectiva fue a las familias conservadoras y que profesan el cristianismo, aseguraron los catedráticos Mauricio García, Javier Guerrero y Carlos Patiño. Los docentes afirmaron que el Centro Democrático logró convertir en votos la polémica que generó las cartillas sobre educación sexual y de género que publicó el Ministerio de Educación a comienzos de agosto pasado. Además, los panelistas explicaron que la supuesta ideología de género que se iba a producir con la implementación del acuerdo entre el Gobierno y las Farc, causó rechazo en los votantes. (Lea más aquí sobre las cartillas del Ministerio de Educación) 

Por su parte, la asesora del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH), Maria Emma Wills, señaló que quienes votaron rechazando el Acuerdo Final no tiene necesariamente una conexión con Uribe. “Esto tiene raíces mucho más profundas, que van más allá de un movimiento oligárquico”. Los conferencistas mencionaron además que el miedo, el dolor y el odio que aún se siente hacia las Farc, fueron factores perjudiciales para que no hubiera más votos por el Sí. Durante la conversación, se discutió sobre la puesta en escena que ha tenido la guerrilla estos últimos días. En menos de tres meses, las Farc estuvieron con las víctimas de las peores masacres y atentados: los familiares de los diputados del Valle, en Mapiripán y Bojayá.

Para los catedráticos, las manifestaciones de perdón por parte de los comandantes de las Farc, no fue creíble y llegó a destiempo. Por eso, aseguraron, el No tuvo una mayor acogida en las votaciones. “Más que sobre el proceso, la opinión pública se manifestó contra las Farc”, dijo Gonzalo Sánchez, director del CNMH. Durante el conversatorio, no sólo se responsabilizó a las Farc y a lo que califaron como una errada estrategia de comunicación. Todos reconocieron que la votación fue más allá de una elección por la paz, sino que se convirtió en una contiendan para que definir las fuerzas políticas de cara a la campaña presidencial de 2018. “Fue un plebi-Santos”, acuñó Pizarro.

De los 14 conferencistas, la mayoría estuvo de acuerdo en que mucha gente no votó sobre lo acordado en La Habana, sino sobre el Gobierno de Santos. En especial, los profesores mencionaron lo que consideraron fueron las fallas del presidente: su deuda con gremios como el de los taxistas y transportes y la reforma tributaria que se ha criticado por el alza de impuestos. Si Santos hubiera hecho más abierto el diálogo de paz, si el tiempo entre la firma del acuerdo y el plebiscito hubiera sido más extenso, y no se hubiera subestimado el No, expusieron, tal vez hoy el resultado sería distinto.

O quizás no. Para Gonzalo Sánchez el “debilitamiento del campo democrático como consecuencia de la guerra”, ha provocado que la gente no asista a las urnas y no se sienta llamada por ninguna fuerza política. La abstención, agregaron los panelistas, fue otro de los factores determinantes para el resultado del domingo pasado. Otro de los temas que se discutió en la conferencia en la Universidad Nacional fue el de tratar de dibujar los posibles escenarios de la victoria del No. ¿Y ahora qué? ¿Qué escenarios deben contemplarse? ¿Se terminó un posible acuerdo de paz? Fueron algunas de las preguntas que se escucharon en la charla y que sobrevuelan todavía en el país. 

El más optimista al respecto fue Eduardo Pizarro para quien la victoria del Sí “hubiese sido una derrota pues no se puede hacer la paz con la mitad de los colombianos. Se necesita un pacto nacional por la paz”. Los 14 panelistas, en conjunto, determinaron que este resultado no puede ser más que una oportunidad para despertar a la sociedad y evitar que ésta se acabe polarizando y dividiendo.

El futuro no está exento de incertidumbre y sobre eso se terminó discutiendo. Los panelistas no expresaron respuestas claras sobre en qué está la unidad de la guerrilla y de los militares, ni tampoco de cuál es la mejor manera de incluir al Centro Democrático en las negociaciones con el Gobierno, ni sobre cómo movilizar a la sociedad civil y tejer una memoria histórica hecha por y para todos. No obstante, algunos de los ponentes, como Pizarro, creen que en ese futuro debe seguir presente la comunidad internacional, en especial Estados Unidos y la Unión Europea, para no aplazar el proceso, algo que concluyeron sería peligroso para el devenir del acuerdo con las Farc y una posible conversación con el Eln.

 

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