Los otros Nobel latinoamericanos

El presidente Juan Manuel Santos es el sexto latinoamericano en ser galardonado con el Nobel de Paz. Argentina, México, Costa Rica y Guatemala han sido los demás países a donde este prestigioso premio ha llegado.

Los ojos del mundo están sobre Colombia. Si no lo estaban desde el domingo, cuando ganó el No en el plebiscito para refrendar el Acuerdo Final para acabar con un conflicto de 52 años, o en los días que siguieron a la votación ante la incertidumbre de lo que resulte del pacto nacional, convocado por el presidente Juan Manuel Santos para hablar con la oposición, ahora sí lo están. El alto mandatario fue galardonado esta mañana con el premio Nobel de Paz por sus esfuerzos por terminar la guerra con las Farc. Aunque es la primera vez que el Comité Noruego le otorga este galardón a un colombiano, en cinco ocasiones la distinción ya había llegado a tierras latinoamericanas.

El primer país en tener un galardonado fue Argentina. En 1936, Carlos Saavedra Lamas, exministro de Relaciones Exteriores y presidente de la Asamblea de la Sociedad de Naciones –el organismo predecesor de las Naciones Unidas– fue reconocido con el premio Nobel por su contribución y acompañamiento en las negociaciones entre Bolivia y Paraguay. Su apoyo fue fundamental tras la Guerra del Chaco, un enfrentamiento bélico que se libró entre 1932 y 1935 y ocasionó más de 90 mil muertos y desaparecidos. Además, Saavedra fue el precursor del Pacto Antibélico Saavedra Lamas, un documento que firmaron 21 países sudamericanos, norteamericanos y europeos con el fin de rechazar las guerras de agresión y defender el arreglo pacífico de las controversias internacionales.

Argentina repitió Nobel de Paz 44 años después. Adolfo Pérez Esquivel, un activista y defensor de derechos humanos, recibió el premio por su trabajo con las víctimas durante la dictadura militar argentina y por su defensa de la democracia y los derechos humanos frente a los demás regímenes en Latinoamérica. En su discurso de aceptación, Pérez Ezquivel dijo que aceptaba el premio “en nombre de los pueblos de América Latina, y de manera muy particular de mis hermanos los más pobres y pequeños, porque son ellos los más amados por Dios; en nombre de ellos, mis hermanos indígenas, los campesinos, los obreros, los jóvenes, los miles de religiosos y hombres de buena voluntad que renunciando a sus privilegios comparten la vida y camino de los pobres y luchan por construir una nueva sociedad”. (Lea más aquí sobre las posiciones de Pérez Esquivel frente al proceso de paz de Colombia)

Dos años después de que Pérez ganara el Nobel, a México llegó el tercer galardón para Latinoamérica. Esta vez, Alfonso García Robles fue el homenajeado por lo que el Comité Noruego calificó como un “magnífico trabajo en las negociaciones de desarme de las Naciones Unidas, donde junto a Alva Myrdal asumieron roles cruciales y ganado reconocimiento internacional”. Fue además el precursor del Tratado de Tlatelolco, un documento que promovió México para el desarme nuclear en Latinoamérica en plena Guerra Fría.

A Costa Rica llegó el cuarto Nobel de Paz en 1987. El expresidente Óscar Arias recibió el galardón después de su primer mandato –fue reelegido en 2006– por “su trabajo por la paz en Centroamérica, esfuerzos que condujeron al acuerdo firmado en Guatemala el 7 de agosto de este año”, explicó el Comité que elige a los ganadores. Justamente, cuando llegó a la presidencia como primera vez, el continente vivía los coletazos de la Guerra Fría en Estados Unidos y Rusia. Guatemala, por ejemplo, vivía una guerra civil que ya había cobrado más de 100 mil vidas; y entre Nicaragua y Honduras y Costa Rica, la tensión en la frontera estaba a punto de romperse y desencadenar una guerra entre las tres naciones.

Fue entonces cuando Arias organizó una reunión entre los presidentes de El Salvador, Honduras y Nicaragua para hablar sobre un proceso de pacificación que comenzó llamándose: el Grupo de Contadora. El 7 de agosto de 1987 los diálogos llegaron a feliz término y se firmó el Acuerdo de Esquipulas. Justo ese mismo año, el Comité Noruego lo condecoró con el Nobel y un año después, Arias se llevaría el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional.

Rigoberta Menchú, indígena maya quiché de Guatemala, recibió el Nobel de Paz en 1992 y se convirtió en la quinta latinoamericana en recibir el prestigioso premio. Su nominación llegó a Noruega por Pérez Esquivel, el argentino que ya había sido galardonado en 1980, pues se conocían por los diferentes viajes y conferencias en las que habían participado ambos activistas y defensores de derechos humanos. El reconocimiento se lo llevó por “su lucha por la justicia social y reconciliación etnocultural basado en el respeto a los derechos de los indígenas”. (Lea aquí un mensaje de la Nobel para Colombia)

Ahora, Juan Manuel Santos es el sexto latinoamericano en conseguir el Nobel, un premio que llega a Colombia en medio de la incertidumbre de saber qué pasará con el Acuerdo Final para acabar con el conflicto con las Farc.