Los reparos de los LGBTI sobre las peticiones de los cristianos a las Farc

A esta población le incomodó, especialmente, que la senadora Viviane Morales y su esposo se hayan reunido con las Farc, saltando los procedimientos ya establecidos para escuchar a todos los sectores, para exponer interpretaciones no consensuadas.

Archivo

A las mesas que se han abierto entre los diferentes sectores sociales del país, para llevar propuestas específicas en los temas que los involucran, también llegaron los cristianos, una población determinante en el triunfo del No en el plebiscito del pasado 2 de octubre.

Sin embargo, más allá de los grupos religiosos, lo que ha generado más rechazo por parte de la comunidad LGBTI ha sido la reunión de la senadora Viviane Morales y su esposo Carlos Alfonso Lucio, como satélites, con las Farc. (Lea: Cristianos y Farc “solucionan” el tema del enfoque de género en los acuerdos)

Para el activista Mauricio Albarracín, la senadora se saltó el procedimiento que ya se había establecido para escuchar a los diferentes sectores. “Ella va sola con Carlos Alfonso Lucio, se reúne y produce un comunicado que sí es problemático porque no es un consenso sino una interpretación particular de los derechos constitucionales”, señala.

Es así como considera que introducir controversias como el matrimonio igualitario o la adopción por parte de parejas homosexuales es “meterle un mico al acuerdo y pensar que es acuerdo es una constituyente, cuando no lo es”. (Lea: Enfoque de género: ¿qué se pactó con las Farc?)

Uno de los puntos que llevó Morales a la reunión con las Farc trata, por ejemplo, sobre el concepto de familia y señala la necesidad de establecer los elementos necesarios para que este no tuviese interpretaciones equívocas.

No obstante, Albarracín considera que la discusión por parte de los cristianos se ha centrado sobre cuestiones que no están en el acuerdo. “Tenemos que discutir sobre la verdad de lo que está en el acuerdo. No se puede estar discutiendo que el acuerdo amenaza a la familia. Que indiquen en qué parte de amenaza a la familia y eso se modifica, pero no pretendamos meter un mico con toda la agenda cristiana”, dice.

Lea también: ¿Ideología o enfoque de género?

Algo parecido cree Marcela Sánchez, directora de Colombia Diversa, que acusa a la comunidad cristiana del país de querer meter temas que no son competencia del acuerdo.

“No es conveniente imponer criterio interpretativos. El acuerdo no puede estar por encima de la Constitución ni puede ser contrario a esta. Los principios de discriminación son tanto para cristianos como para LGBTI y deben ser respetados”, indica Sánchez.

Asimismo, agrega que los temas de género deben ser discutidos con las personas expertas en el tema: con mujeres, académicas o feministas. “Es como si los LGBTI opinarán sobre temas cristianos, cuando no es nuestra competencia. El género incluye a hombres y mujeres. El problema es que ellos interpreten género como diversidad sexual y ahí es donde uno se da cuenta que no son expertos en el tema”, dice.

Para Sánchez debe quedar claro que la palabra género es una categoría de análisis en las ciencias sociales y que no es ni diversidad sexual, ni agenda gay ni matrimonio gay, y que estos últimos son temas que se discuten en el Congreso o en las Cortes, no en un acuerdo de paz que busca la terminación de un conflicto armado.

Los LGBTI se reunirán con las Farc en la tarde del próximo miércoles y dentro de las propuestas que llevan está el que los acuerdos no representen el menoscabo de los derechos de ningún grupo, ni cristianos ni LGBTI. Tanto Albarracín como Sánchez afirman que es justo que las víctimas haya dejado el conflicto por creencias religiosas entren al acuerdo, tal como han quedado determinadas las víctimas por condición de género o sexual.