Los tiempos de la paz

El Gobierno y las Farc están a punto de lograr el histórico “Acuerdo para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. La idea es que esté firmado antes de mitad de año y se refrende dos meses después.

El 4 de septiembre de 2012 el presidente Juan Manuel Santos anunció al país que su gobierno adelantaba diálogos exploratorios con las Farc y que había llegado la hora de sentarse a negociar formalmente con esta organización guerrillera. Van más de tres años en los que dos premisas han sido claves: “Nada está acordado hasta que todo esté acordado” y “No hay que ponerle tiempos fatales a la paz”. No obstante, todo parece indicar que 2016 será el año en el que las Farc silencien sus fusiles para iniciar la lucha política y cerrar un ciclo de 57 años de violencia.

El país está a la expectativa de que, como lo anunciaron el presidente Santos y el máximo jefe de las Farc, Timoleón Jiménez o Timochenko, el próximo 23 de marzo se firme el acuerdo de paz y se ponga en práctica lo pactado en los puntos de desarrollo agrario integral, solución al problema de drogas ilícitas, participación política y reparación integral de las víctimas. La fecha anunciada en La Habana (Cuba) el mismo día que se dio a conocer la estructura de lo que se ha denominado Justicia Especial para la Paz puede variar, pero es claro que hay un cronograma para la paz y que ya ha empezado a correr.

En Cuba, los equipos negociadores del Gobierno y de las Farc tienen tareas pendientes que no son de poca monta. Finalizar la discusión de los dos puntos pendientes: el primero es el fin del conflicto, que son las condiciones bajo las cuales las Farc dejarán las armas, se dará su incorporación a la vida civil y política con garantías de seguridad, la lucha por parte del Estado contra fenómenos criminales y el tan nombrado cese bilateral del fuego. En este punto se ha venido avanzando con la subcomisión integrada por miembros de la Fuerza Pública y de la guerrilla. Se trata de los hombres de la guerra, que se enfrentaron en el campo de batalla, sentados acordando la paz.

El segundo punto pendiente es la implementación, verificación y refrendación. De nada serviría la firma de un acuerdo si no se va a poner en práctica. Por eso, en la mesa se están acordando los mecanismos de implementación, cronogramas, el acompañamiento internacional y el que se ha convertido en la manzana de la discordia: el mecanismo de refrendación. El Gobierno está jugado por el plebiscito, que ya concluyó su trámite en el Congreso, y las Farc, por su parte, insisten en que se debe hacer una constituyente.

Lo que sí dejaron claro Santos y Timochenko en sus palabras de fin de año es que esperan que 2016 sea el año de la paz, un compromiso que se pondrá en práctica desde mediados de enero, cuando cambiará la negociación por ciclos como se venía haciendo y Gobierno y Farc estarán sentados en la mesa de forma ininterrumpida. Esta nueva dinámica fue acordada luego de un encuentro del hermano del presidente, Enrique Santos, con Timochenko, en la que decidieron funcionar como una especie de “cónclave” del cual no se levantarán hasta que haya humo blanco.

En Colombia también se avanza con paso firme. Así como se espera que en marzo esté listo el acuerdo de paz, en el Congreso se está construyendo el andamiaje jurídico que permitirá implementar cuanto antes lo convenido. Se está avanzando en la refrendación. Aunque en este punto hay claras discrepancias con las Farc, el Gobierno se la jugó por el plebiscito y ya fue tramitada la ley bajo la cual se convocará, pero está pendiente de revisión de la Corte Constitucional.

La idea es que en marzo o abril, cuando se espera que se selle el acuerdo entre las Farc y el Gobierno, esté todo listo para que luego de una amplia pedagogía de lo acordado, dos meses después, en mayo o junio, las urnas dicten el veredicto de si los colombianos les dan la venia a los acuerdos de La Habana.

También se está tramitando el denominado Acto Legislativo para la Paz, que permitirá tramitar las leyes y reformas constitucionales necesarias. Este acto legislativo plantea un procedimiento extraordinario que permitirá tramitar las normas a través de una comisión legislativa especial, en pocos días. Para cumplir al pie de la letra con los acuerdos de La Habana, los congresistas no podrán modificar el articulado sin aval previo del Gobierno. Este acto legislativo concluirá su trámite en el primer semestre de este año y de este modo en julio podrá iniciar la reglamentación.

En síntesis, los tiempos de la paz están en el borrador así: marzo o abril, firma del acuerdo; en ese momento empezarán las campañas pedagógicas y de quienes están a favor o en contra; en junio o julio será la votación del plebiscito o la herramienta que se acuerde para la refrendación. En este mismo mes empezará a sesionar la comisión legislativa especial que construirá el andamiaje jurídico de los acuerdos en un período de seis meses y de inmediato se empezará a implementar.

La idea, y así lo reconocen en el Gobierno, es que se avance en la consolidación de los puntos más importantes antes de que se acabe el mandato del presidente Santos para poder honrar los compromisos. Saben en la Casa de Nariño, y así lo demuestran las experiencias internacionales, que las decisiones más importantes en la etapa de posconflicto se deben dar en los dos años siguientes a la negociación, de lo contrario se podría incumplir como ha sucedido en procesos anteriores, desencadenando mayor violencia.

Mientras que llega el histórico día de la firma, también se avanza en asuntos propios del posconflicto, como la búsqueda de personas dadas por desaparecidas en razón del conflicto y el desminado humanitario, los primeros pasos de lo que podría significar la construcción real de la paz.

El momento del Eln

Tal como se hizo con las Farc, el Gobierno está en etapa exploratoria de diálogos con el Eln y el jefe máximo de esta guerrilla, Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino, hace pocos días manifestó, en una entrevista entregada al diario Gara del País Vasco, que a la agenda para la negociación formal no le falta ni una coma.

El asunto que está pendiente y se definirá en pocos días es el país en el cual se llevará a cabo la negociación. El Eln había insistido que se hiciera en Venezuela, el Gobierno no compartía esta idea y la descartó del todo cuando el mandatario del país vecino, Nicolás Maduro, ordenó el cierre de la frontera y las relaciones diplomáticas entraron en un clima de tensión.

Además, según se conoció, Maduro estaba también interesado en que su país fuera la sede, pero luego de perder las elecciones legislativas no había vuelto a insistir. Todo parece indicar, y así se anunciará en pocos días, que el país que albergará estas negociaciones con el Eln será Ecuador.