Medellín, historia de reinsertados

La capital antioqueña y Cartagena sentirán el impacto de la desmovilización y la reinserción de las Farc. Programas de socialización y el acompañamiento de las autoridades son la clave.

Medellín cuenta con la experiencia y la infraestructura de pasadas desmovilizaciones para enfrentar el reto. / Herminso Ruiz

A principio de los años 90 se desmovilizaron en Medellín más de 800 hombres pertenecientes al Mir-Coar: Milicias Populares del Pueblo y para el Pueblo, Milicias Independientes del Valle de Aburrá y Milicias Metropolitanas. (Vea acá el especial "A construir la paz")

Luego, el 25 de noviembre de 2003, la ciudad de nuevo fue escenario de desarme, esta vez con la primera desmovilización de una estructura paramilitar: el bloque Cacique Nutibara de las Autodefensas. Estos dos procesos, sumados a la llegada de miembros de otras estructuras, como el Epl, el M-19, otros bloques de paramilitares y desertores de las Farc y el Eln, han dejado en la ciudad una gran experiencia en cuanto a la atención que se les debe brindar a los reinsertados.

El Espectador habló con analistas cercanos a esta realidad, con el fin de mirar los retos y problemas que enfrentará la ciudad tras el posacuerdo. Todos coinciden en que hay una experiencia ganada y mucha incertidumbre, pues no se conoce el número exacto de excombatientes que podrían llegar, para de esa manera trazar estrategias y programas de la mano de la Alcaldía y el Gobierno.

Luis Fernando Quijano, desmovilizado del Mir-Coar y presidente de Corpades (Corporación para la Paz y el Desarrollo Humano), cree que a la ciudad podrían llegar entre 3.000 y 4.000 desmovilizados a hacer un trabajo político y a “meterse en la lucha por el movimiento social”. No descarta que algunos decidan sumarse a estructuras delincuenciales existentes.

Otra cosa opina el analista Jaime Jaramillo Panesso. Según él, el acuerdo de La Habana habla de que la paz será territorial, por lo tanto los desmovilizados se asentarán en las zonas rurales donde han tenido su actividad histórica, lo cual indicaría que las ciudades no tendrían que preocuparse por recibir a los desmovilizados, sin embargo, no hay garantía de ello porque los exguerrilleros no están obligados a quedarse en un lugar determinado.

“Pienso que eso es una especie de invasión no esperada, porque los guerrilleros no se desmovilizan en Medellín, como sí lo hizo el bloque Nutibara. El Gobierno Nacional tendría la obligación de señalarle a la ciudad una tarea para lo cual no tenía esa predicción. Tienen que venir identificados y libres de toda vinculación penal, de acuerdo al documento final a que se llegue con las Farc, para saber a qué vienen, cuál sería la tarea de Medellín. ¿Educarlos, darles techo? ¿Dónde acogerlos si ellos no viven aquí, como sí pasaba con las Auc? Son campesinos y la ciudad los asusta”, explica. Para Jaramillo Panesso, las milicias que pretendan desmovilizar las Farc en Medellín “se las van a inventar, porque aquí no han tenido operatividad, no son armados, sino del aparato de inteligencia. Si los presentan armados es algo ficticio, para que figuren como desmovilizados”. En 2003, Jorge Gaviria era el asesor de paz de la Alcaldía de Medellín y sobre su despacho recayó la responsabilidad de la reinserción de los más de 800 hombres del bloque Cacique Nutibara de las autodefensas. Explica que con la llegada de los desmovilizados de las Farc se generan varias tensiones, algunos irán a las grandes ciudades para mimetizarse por razones de seguridad o atraídos por las ofertas que se les brindan. “Los desmovilizados de las autodefensas llegaron entre 2003 y 2004, con un discurso de no perdimos la guerra, nosotros llegamos a un acuerdo con el Gobierno, y hay que tratarlos casi como héroes, exigen y nada de lo que se les da es suficiente, son casi insaciables. Los que van a llegar ahora de las Farc van a tener la misma actitud y el mismo discurso, porque ya lo hemos escuchado. Nada les va a ser suficiente. Medellín ya tiene la capacidad, la estructura y las herramientas para enfrentarlos”, asegura.

La experiencia de 13 años del Programa de Paz y Reconciliación y su alianza con la Alta Consejería para la Reintegración para atender a los desmovilizados le ha permitido a la ciudad tener una gran cantidad de personas formadas en procesos de reinserción, lo cual será fundamental.

¿Qué ciudad encontrarán los desmovilizados?

De la mano con las desmovilizaciones que ha tenido Medellín y la recepción de excombatientes venidos de otras zonas, la ciudad ha tenido una historia de enfrentamientos entre milicias, bandas y combos. A esta realidad se enfrentarán los exguerrilleros de las Farc. Muchos de los miembros de estas estructuras ilegales tienen prevención con esta guerrilla y eso podría manifestarse en acciones de violencia.

¿Cómo se está preparando la ciudad?

Hasta el momento, la Alcaldía ha sido prudente con el tema. El alcalde, Federico Gutiérrez, prefiere guardar silencio hasta que el Gobierno le entregue directrices claras, posición que comparte Jaime Jaramillo, pues asegura que “él no está notificado de que haya un traslado masivo de desmovilizados. No veo a la ciudad preparada para recibir una cantidad impactante, salvo que después de la entrega de armas repartan la gente y manden a Medellín algunos frentes de la guerrilla. Entonces ahí sí tendrían que hacer un protocolo para recibirlos”.

En ese caso, tendrían que hacer una clasificación para saber cuáles son sus aspiraciones, el nivel educativo que tienen y su estado de salud, para recibir además asistencia psicológica. “Ahí sí se sabrá qué hacer con ellos”, dice.

“No me gusta la posición de silencio de la Alcaldía. Veo un alcalde que ha tomado la decisión de decir la verdad en el tema de criminalidad y violencia, pero lo veo muy flojo y tímido en el proceso de paz con las Farc. Y no sólo a él, sino a los alcaldes del Área Metropolitana, en una timidez absoluta, como si el proceso de paz no los fuera a afectar, en positivo o negativo”, manifiesta Fernando Quijano.

Jorge Gaviria, sin embargo, asegura que la ciudad sí se está preparando, y muestra de ello es que en los próximos días se renovará un convenio con la Alta Consejería para la Reintegración a través de la Secretaría de Seguridad, y esta a su vez “está trabajando de la mano de la Secretaría de Inclusión, con el fin de hacer unos procesos de contención para las personas que vengan”. Explica que es necesario que el Gobierno Nacional le entregue a la ciudad la información de cuántos son los desmovilizados que llegarán, para reaccionar de manera preventiva.

Así las cosas, lo único claro hasta el momento es la incertidumbre y la falta de claridad sobre lo que podría pasar en Medellín. Sólo el Gobierno Nacional puede despejar esa incógnita.