'La mentira más grande de las Farc es que no son narcos ni victimarios'

Luis Mendieta ha decidido casar pelea con la U. Nacional, asegurando que sus delegados quieren 'bajarle el tono' a las responsabilidades de las Farc en el conflicto.

El general Luis Mendieta. / Luis Ángel

El general (r) de la Policía Luis Mendieta Ovalle estuvo en poder de las Farc desde noviembre de 1998, cuando la guerrilla se tomó Mitú (Vaupés), hasta junio de 2010, cuando las Fuerzas Armadas lo rescataron a él y a otros tres compañeros de cautiverio. Fue el uniformado de más alto rango que la guerrilla alcanzó a privar de la libertad y ahora, desde la vida civil, busca fomentar el debate sobre un punto que considera crucial con respecto a La Habana: la representación de las víctimas en los diálogos de paz.

Mendieta teme que los delegados no representen realmente el universo de víctimas y pelea con un delegado específico del Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional: Carlos Medina. En entrevista con este diario, asegura que las Farc siguen diciéndole mentiras al país, que los militares podrían no estar incluidos para viajar a La Habana –lo cual ya negó el Gobierno– y dice que, para creer realmente en el proceso de paz, es necesario ver de la guerrilla gestos de paz.

¿Cuál fue su queja ante la Procuraduría el lunes pasado?

Nosotros acudimos ante el procurador general, y ya lo habíamos hecho anteriormente ante la Conferencia Episcopal, solicitando su veeduría y sus buenos oficios para la selección de las víctimas de las Farc.

¿Quiénes son 'nosotros'?

Representamos a varias organizaciones, como Víctimas Visibles, Voces del Secuestro y 16 más que agrupan víctimas civiles y militares de las Farc. Ahí se está representando también a secuestrados y desaparecidos, que son por miles, por eso nuestra principal exigencia es la libertad de los secuestrados y la ubicación de los desaparecidos.

Usted ha dicho que no se siente representado por quienes tienen la vocería hoy en el tema de las Farc. ¿Se refiere a los negociadores del Gobierno?

No. La ONU y la Iglesia van a ser observadores en la elección de los delegados de las víctimas para ir a La Habana, todo el poder de decisión lo va a tener la Universidad Nacional. Y allí no nos sentimos representados. Además, a nivel nacional desde hace varios años ha venido funcionando la Unidad Nacional de Víctimas. Tenemos conocimiento de que en esa Unidad ya han delegado a las víctimas que irían a Cuba y por eso convocamos el foro en el club El Nogal, para que nuestra voz fuera escuchada.

Pero en la elección de víctimas sí participan la Iglesia y la ONU. Fueron designados por el Gobierno para hacerlo.

Tenemos conocimiento de que ellos van a ser observadores y, vuelvo y repito, la elección la va a hacer el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional. En nuestro sentir, las víctimas directas de las Farc no vamos a tener representación.

¿Por qué asumir esa posición cuando no se han tomado decisiones todavía?

El pulso que se está dando es buscando un punto de equilibrio. El lunes se dijo que ellos van a delegar a cuatro víctimas de crímenes de Estado, cuatro más de las víctimas de los paramilitares, y con eso no estamos de acuerdo porque esta no es ninguna negociación con grupos paramilitares. Claro, habrá víctimas, pero se tendrá que dar en otro contexto. Y, por otro lado, cuatro víctimas de las Farc, pero en ese aspecto tenemos conocimiento de que no se van a tener en cuenta a miembros de la Fuerza Pública.

¿En qué espacio se dio esa información?

En una reunión que se realizó el lunes en la sede de la ONU. Ahí el señor Carlos Medina, delegado de la Universidad Nacional, manifestó esta delegación de cuatro, cuatro y cuatro. Por eso nosotros hicimos la solicitud, y Medina fue receptivo a esta petición, de que las víctimas de las Farc vayan en un solo bloque y no mezcladas.

Herbin Hoyos ha denunciado matoneo contra las víctimas de las Farc. ¿Está de acuerdo con él?

Es por las situaciones que se han presentado en los foros regionales, donde los familiares de secuestrados y desaparecidos se enfrentan con líderes que vienen con libretos preparados, que a nuestras víctimas las han tratado de paramilitares y las revictimizan.

¿Es gente que viene de dónde?

Ese es el problema, esos foros regionales son importantes porque de ahí se sacarán unas relatorías. Pero a las víctimas de las Farc las quieren tapar, es lo que no quieren que salga a la luz pública, decir que sólo el Estado fue el responsable de estos 50 años de violencia. Es desconocer que las Farc son responsables de muchos de los crímenes cometidos contra nuestra sociedad civil, infraestructura, integrantes de la Fuerza Pública; desconocer los campos o jaulas de concentración donde mantuvieron a los secuestrados.

¿Usted está diciendo que a la Conferencia Episcopal, la ONU y la Universidad Nacional les interesa tapar los crímenes de las Farc?

Vemos que no hay decisiones contundentes y que todo se ha delegado al Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional.

Es decir, ¿su pelea es directamente con la Universidad Nacional?

Ellos son los que están tomando las decisiones de los delegados que van a La Habana y son los que están haciendo las relatorías de todo lo que se está discutiendo. Van con un libreto ya prestablecido. El mensaje que llegó fue totalmente distorsionado.

¿El mensaje que llegó a dónde? ¿Ustedes han conocido los documentos que comprueben lo que está diciendo?

No nos los han querido mostrar. Por eso en la reunión del lunes exigimos que nos muestren las relatorías de los foros con víctimas de Villavicencio, Barrancabermeja y Barranquilla, porque ahí seguramente van a invisibilizar nuestros conceptos y al contrario van a hacer los informes con un sesgo muy marcado.

O sea, ¿usted está diciendo que, en su opinión, la Universidad Nacional tiene un sesgo en busca de favorecer a las Farc?

El señor Carlos Medina (de la U. Nacional) manifestó en esa reunión que nosotros no éramos secuestrados sino prisioneros de guerra; que los secuestrados civiles eran retenidos; y tomó como referencia las declaraciones de ‘Timochenko’ y de ‘Pablo Catatumbo’. Por eso nosotros no sentimos credibilidad hacia el Centro de Pensamiento de la Universidad Nacional.

Digamos que usted es escogido como representante de víctimas de las Farc. Llega a La Habana. ¿Cuáles serían sus primeras palabras?

Pedirle a las Farc que le cuenten la verdad al país, que tiene que partir de en dónde están los secuestrados y los desaparecidos.

¿Usted le cree a estos diálogos de paz?

Yo soy muy escéptico. Pero esperamos y exigimos hechos de paz. En ese momento comenzaremos a creerles.

¿Qué cree que les hacen falta a estas negociaciones?

En mi concepto, verdad de parte de las Farc.

¿Cuál es, para usted, la mentira más flagrante que han dicho las Farc en este tiempo de negociación?

Que no son narcotraficantes ni victimarios.

¿Cree en la negociación del conflicto por la vía negociada?

La gran mayoría de conflictos terminan así, pero tienen que imponerse ciertas condiciones que ahora no se están dando. Cuando estábamos secuestrados les oíamos decir: ‘Ya llevamos 50 años de guerra, podemos durar otros 50’.

¿Para qué es importante que la voz de las víctimas se oiga en La Habana?

Para reclamar sus legítimos derechos. A nosotros, por ejemplo, nos reconocen únicamente el derecho a la vida y la libertad, y de resto es como si no tuviéramos derechos, es lo que estamos tratando de reclamar. Qué decir de los tratamientos médicos y siquiátricos.

Usted estuvo secuestrado 12 años. ¿Siente que ha recibido el tratamiento adecuado?

Recién salí me hicieron unos exámenes médicos, una evaluación sicológica y hasta ahí fue todo. Luego fui a Medicina Legal para un examen forense y se detectaron secuelas físicas y síquicas muy marcadas, pero no hay programas especiales de atención por parte del Estado para las víctimas de las Farc, se necesita personal altamente capacitado y recursos.

¿Qué secuelas se quedaron con usted?

Por ejemplo yo no puedo trotar, escasamente puedo caminar. Ese problema viene de las cinco semanas que duré casi que muerto en la selva, cuando me tuve que arrastrar para poder sobrevivir porque pensé que me iban a fusilar. Es muy grave además que a los exsecuestrados no los contratan porque los tachan de locos o de tener el Síndrome de Estocolmo, por esos prejuicios se pierden oportunidades laborales.

¿Hay algo que usted sienta que no les puede perdonar a las Farc?

No puedo dar yo el paso de perdonar sin que ellos pidan perdón primero y tengan un acto de contrición con el país.

¿Que haya o que no haya Comisión de la Verdad?

Comisión de la Verdad sí, pero con todos los sectores involucrados. La Comisión también se quiere manipular. Que se tenga en cuenta la participación directa de las víctimas de las Farc.

El presidente Santos salió a decir, por primera vez, que o la guerrilla se detenía en sus actos violentos o el proceso se acababa. ¿Qué piensa al respecto?

Que es una alerta a las Farc, esperemos que contesten con verdaderos hechos de paz.

Le voy a decir unos nombres, dígame qué palabra se le viene a la mente:

Iván Márquez’: cruel.

‘Timochenko’: cínico.

Juan Manuel Santos: político.

Sergio Jaramillo: hábil.

Humberto de la Calle: noble.

‘Tirofijo’: sanguinario.

¿Se siente tranquilo con la representación de la Fuerza Pública en los diálogos, en cabeza de los generales (r) Mora y Naranjo?

Es saludable que ellos, que no fueron afectados como nosotros ni sufrieron las cadenas, estén en la mesa de parte del Gobierno; nosotros estaremos en el otro lado.

 @dicaduran
 

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