Negociadores de paz viajan a Cuba para avanzar en acuerdo de desminado?

El equipo es encabezado por el jefe negociador, Humberto de la Calle, el alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, y los generales retirados Jorge Enrique Mora, del Ejército, y Óscar Naranjo, ministro del Postconflicto.

EFE

Los negociadores del Gobierno colombiano partieron este lunes hacia La Habana, sede de los diálogos de paz, con la intención de avanzar en temas como el desminado humanitario pese a la tensión que rodea el proceso luego del ataque de las FARC que dejó once militares muertos.

El ciclo 36 comenzará mañana en la capital cubana donde desde noviembre de 2012 las partes discuten la manera de terminar con más de medio siglo del conflicto armado.

En esta nueva ronda se busca avanzar en el "plan de implementación del desminado humanitario" que fue anunciado el pasado 7 de marzo en un esfuerzo por reducir la intensidad de la guerra y que será ejecutado en conjunto por la Fuerza Pública y la guerrilla, con la coordinación de la organización Ayuda Popular Noruega (APN).

Fuentes de la delegación del Gobierno dijeron que el desminado, que comenzará por los departamentos de Antioquia y Meta, está en el centro de las prioridades de este ciclo.

En los 19 meses transcurridos desde el inicio de las negociaciones las partes han alcanzado acuerdos preliminares en tres de los cinco puntos de la agenda relacionados con tierras, participación del conflicto y drogas y cultivos ilícitos.

El año pasado empezaron a abordar el punto de víctimas, al cual se agregó en meses recientes en simultánea el de fin del conflicto, que incluye la dejación de armas y desmovilización por parte de la guerrilla, en un esfuerzo por agilizar el proceso de paz.

El reinicio de los diálogos se produce en un momento de fuertes críticas internas al proceso de paz a raíz del ataque de las FARC del pasado 15 de abril en una zona rural de Buenos Aires, en el departamento del Cauca (suroeste), que dejó once militares muertos y 24 heridos.

Esa agresión, que ocurrió bajo el alto el fuego unilateral e indefinido que los subversivos iniciaron el pasado 20 de diciembre, llevó a diferentes sectores de la sociedad a pedirle al presidente colombiano, Juan Manuel Santos, que ponga plazos a los diálogos.

Entre los defensores de esa idea, alimentada por la indignación popular ante el ataque, están el vicepresidente, Germán Vargas Lleras, cuya propuesta fue acogida por el jefe de Estado.

"Llegó la hora de acabar la guerra, la paciencia se nos agota, hay que ponerle plazos a este proceso", manifestó Santos en un discurso pronunciado el mismo día en que el país homenajeó a los militares fallecidos.

El Gobierno ha evitado de momento fijar tales plazos, pero insiste en la necesidad de acelerar los diálogos, algo sobre lo cual se manifestaron también las FARC en una carta abierta enviada a Santos el pasado viernes.

"El proceso de paz hay que sacarlo al otro lado. Y rápido. Sin recurrir a artilugios mañosos y sin dilaciones injustificadas", señala la misiva de la guerrilla, en la cual, sin embargo, añade "que hay tiempos que no se pueden obviar".

La cuestión de los plazos ha generado opiniones diversas dentro y fuera de Colombia.

La más neutral de ellas, la de Naciones Unidas, que consideró que el ataque de las FARC muestra una "necesidad" de que las partes "fijen algunas metas conjuntamente" sin que eso suponga poner plazos inamovibles que puedan llegar a ser "contraproducentes", según dijo a Efe el coordinador residente de la ONU en Colombia, Fabrizio Hochschild.

A diferencia de otros ciclos, en los cuales la delegación del Gobierno se redujo para atender otros compromisos en el país, esta vez el equipo viajó completo, encabezado por el jefe negociador, Humberto de la Calle.

En el avión que partió esta tarde de la base militar de Catam, en Bogotá, viajaron además el alto comisionado de Paz, Sergio Jaramillo, y los generales retirados Jorge Enrique Mora, del Ejército, y Óscar Naranjo, de la Policía, también ministro del Postconflicto.

En el caso de Naranjo, su participación en la apertura de este ciclo estuvo en duda por su asistencia a un foro en la ciudad de Valledupar, pero finalmente alcanzó a unirse al grupo, indicaron a Efe las fuentes.

En ese foro, Naranjo, afirmó que la corrupción es el peor enemigo de la construcción de la paz y aseguró que para evitarlo es necesario fortalecer las instituciones y generar mayor participación ciudadana.

"Hablar de postconflicto implica identificar cuáles serían los códigos, las claves, los protocolos y las acciones para blindar la construcción de paz de las garras de la corrupción", manifestó.  

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