'No habrá paz a la brava': De la Calle

Gobierno insiste en avanzar con mayor celeridad en la búsqueda de acuerdos, mientras las Farc dicen que al país le conviene un nuevo presidente comprometido con la paz.

La delegación negociadora del Gobierno reanudó conversaciones con las Farc ayer, en La Habana. / Efe
La delegación negociadora del Gobierno reanudó conversaciones con las Farc ayer, en La Habana. / Efe

El asunto parece ser de tiempo. Esa fue la sensación que quedó en el escenario político nacional con la propuesta del presidente Juan Manuel Santos, en el sentido de que de llegar a aspirar a la reelección ésta fuera por sólo dos años, lo que algunos también interpretaron como que en el fondo se quería una prórroga del período. Hay quienes dicen en voz baja que el Gobierno trabaja  contra el reloj en su afán de concretar acuerdos con las Farc en La Habana, en el trámite de una ley que reglamente el Marco Legal para la Paz, para que la Corte Constitucional resuelva la exequibilidad de dicha norma y para definir si busca la continuidad en el poder.

De hecho, el mismo jefe de Estado recalcó el pasado lunes que sigue pensando que los diálogos deben durar meses y no años, y dijo que sus instrucciones al equipo negociador en La Habana son “avanzar con mayor celeridad en los acuerdos”. Una postura que confirmó ayer Humberto de la Calle, jefe de la delegación gubernamental, quien al inicio de la octava ronda de conversaciones pidió resultados: “Comprendemos bien que los colombianos esperan agilidad de estas conversaciones (...) este es un proceso que no se puede prolongar indefinidamente en el tiempo y esto lo hemos dicho claramente en la mesa”. De paso negó que la discusión en torno a la hipotética prolongación del período presidencial tuviera algo que ver con los diálogos por la paz.

En la polémica entraron a terciar las Farc. Según el nuevo negociador de esa guerrilla, Pablo Catatumbo, el Gobierno está improvisando y lo que le conviene al país frente a un nuevo mandato, a partir del 7 de agosto de 2014, es un nuevo presidente que apoye la paz y que atienda el clamor de los colombianos. El grupo guerrillero reiteró en un comunicado público su compromiso con el proceso, aunque no habló de tiempos: “La paz no es un asunto cualquiera: por el contrario, es el objetivo más importante para generaciones enteras de compatriotas que ansían una salida menos dolorosa para el conflicto que vivimos (...) oponerse a eso no es más que mezquindad, estrechez de miras e irrespeto por la patria”.

La octava ronda de conversaciones entre el gobierno Santos y las Farc se da también en medio del resurgir de versiones sobre la posibilidad de acudir  a un escenario constituyente, que sirva para refrendar los eventuales acuerdos que se alcancen en Cuba y para garantizar la continuidad del apoyo al proceso, en un escenario político que promete cambios tras las elecciones al Congreso de 2014, con un uribismo seguramente envalentonado. Ayer, Humberto de la Calle dijo también que todo se hará respetando el Estado de derecho y que los acuerdos a los que se llegue serán sometidos al escrutinio público: “No habrá una paz a la brava. No hay espacio para una paz contra la voluntad de los ciudadanos”.

“La contrarreloj es el período presidencial contenido en la Constitución y este gobierno se ha ido mucho en anuncios, y de gestión muy poco. Un gobierno no puede vivir sólo de anuncios sino que tiene que mostrar resultados”, señaló la presidenta del Polo Democrático, Clara López. Por su parte, Juan Carlos Vélez, senador del Partido de la U y crítico del Gobierno, es de los que creen que cuando el presidente Santos habla de la posibilidad de seguir otros dos o cuatro años y de refrendar los eventuales acuerdos, lo que está haciendo es “amarrar la reelección a las negociaciones de paz”, tratando de darle más plazo a la guerrilla para negociar más allá de noviembre.

Otro tema en esa carrera contrarreloj en la que parece estar el Gobierno tiene que ver con los eventuales diálogos con el Eln, que según se dice podrían arrancar en la última semana de mayo. Hasta el momento nadie confirma nada e incluso el exprocurador Jaime Bernal Cuéllar, a quien se menciona como uno de los posibles miembros del equipo negociador de Santos, dijo que no ha sido contactado para ello. Los rumores hablan también de que en la mesa podrían estar el general retirado del Ejército Eduardo Herrera Verbel y, de parte del Eln, Gustavo Aníbal Giraldo Quinchía, alias Pablito, guerrillero que en octubre de 2009 se fugó de una cárcel de Arauca. Lo claro es que las cosas se están moviendo también por este lado.

Diferentes frentes de lucha para un gobierno al que ya el sol comienza a darle en las espaldas y que de aquí a fin de año deberá tomar decisiones trascendentales, léase: definir si va por la reelección y, dado el caso, si sigue adelante con unos diálogos de paz, si es que en ese momento no se ha concretado nada con las Farc y se está a la mesa con el Eln. Es claro que el camino de una constituyente no les gusta a Santos y sus asesores. Saben que se correrían muchos riesgos y que el uribismo podría adueñarse de ella. Por el lado de los grupos guerrilleros, comienza a abrirse paso el tema de una gran convención nacional que implique firmar la paz y entrar a la vida política. De cualquier manera, el tiempo corre.

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