Nuestro aporte a una Colombia en paz

De nada sirve firmar un documento que certifique la paz si en realidad esta no se siente y se evidencia en nuestro lenguaje, en nuestros hogares y en nuestras ciudades.

Carlos Raúl Yepes, presidente de Bancolombia

En Colombia estamos ad portas de ponerle fin a un conflicto que nos aqueja desde hace más de 60 años. Estamos a un paso, cerca, muy cerca, de declararnos como sociedad en paz. Pero más allá del acuerdo alcanzado en La Habana, más allá de nuestro anhelo como país y más allá de la relevancia que tenga la noticia en el ámbito internacional, está el aporte y el compromiso de todos, desde lo individual y desde lo colectivo, para la construcción de una Colombia en paz.

La paz es un compromiso de todos y en ese sentido cada persona puede aportar algo para que el conflicto realmente encuentre su fin. De nada sirve firmar un documento que certifique la paz si en realidad esta no se siente y se evidencia en nuestro lenguaje, en nuestros hogares y en nuestras ciudades. La paz no es un tema del Gobierno, sino del gobierno que cada uno tiene de su alma, de sus pensamientos y de sus acciones.

Por eso debemos tomar este proceso como un deseo de cambio con determinación para brindarles a nuestros hijos y a las futuras generaciones una nación en paz, sin las nefastas consecuencias de la violencia y sin la histórica exclusión social. En ese orden de ideas, nuestra postura en Bancolombia es promover este proceso individual y colectivo que nos significa mucho como país, porque estamos convencidos de que no somos solo un actor económico, sino también un actor con incidencia social.

La única manera de construir en el posconflicto es aplicando conceptos como la tolerancia, la convivencia y el respeto, partiendo de la individualidad. Por ello, cuando me preguntan si en Bancolombia contrataríamos reinsertados, digo que una parte importante de este proceso consiste en vincular paulatinamente a los diferentes actores del posconflicto a la vida civil, y eso incluye que tengan oportunidades de trabajo y que sean acogidos como vecinos. Por eso, esta es una obligación y una necesidad no solo de los empresarios, sino de toda la sociedad, en todos los ámbitos.

Allí es donde aparece la reconciliación como la garante de ese futuro en paz y de la anhelada convivencia social. Hay que tener voluntad, juntar voluntades, y por esto en Bancolombia estamos dispuestos a facilitar y respaldar acciones que nos permitan actuar en escenarios de reconciliación.

El beneficio de este acuerdo es de todos y para todos. Por esto es que la invitación que se debe hacer a los diferentes actores sociales –empresa privada, academia, sector público y ciudadanía– es a contribuir y ser parte de la solución; la paz, como bien público, es un propósito que nos debe alinear como colombianos. Tenemos un reto y una oportunidad: construir juntos una Colombia en verdadera y sentida paz.

* Presidente de Bancolombia