Pastora Mira y el bálsamo del perdón

La antioqueña es una de las víctimas del conflicto que acompañará este sábado al presidente Juan Manuel Santos en la entrega del Premio Nobel de Paz, en Oslo, Noruega.

Pastora Mira es una de las víctimas que acompañará este sábado al mandatario en la entrega del Premio Nobel de Paz.Agencia de Noticias UN

La violencia parecía no cansarse de golpear a Pastora Mira García. Sintió la muerte de cerca, la vida arrebatada por el conflicto, desde que estaba muy pequeña y vivía en el municipio de San Carlos, a un poco más de 100 kilómetros al oriente de Medellín, en Antioquia.

Su tragedia comenzó cuando tenía seis años. Su padre, liberal, murió asesinado por conservadores en la época de la violencia partidista en el país. Una década después, el dolor llegó a su vida nuevamente cuando mataron a su primer esposo, también por razones política. Pastora quedó sola, con su hija de dos meses.

Sin embargo, con el pasar de los años, la mujer pudo construir un nuevo hogar en compañía de un nuevo esposo. Tuvo cuatro hijos y empezó a trabajar en la inspección de Policía de San Carlos, de donde salió corriendo por las amenazas de la guerrilla y los paramilitares que se disputaban el territorio.

En 2001, la violencia paramilitar le robó a una de sus hijas. Pastora ha contado que fue secuestrada por unos sujetos con el fin de que se uniera a las filas de un grupo criminal. Cinco meses después la asesinaron y desaparecieron su cuerpo. En una búsqueda incansable, con la ayuda de la Fiscalía, encontró el cuerpo de su ser querido en 2008.

Pero tres años antes, en 2005, el paramilitarismo también había matado a Jorge Aníbal, su hijo menor, cuyo cuerpo sin vida fue hallado dos semanas después de su asesinato.

Para Pastora Mira, “el perdón es como un bálsamo sanador”, y de eso ha dado muestras. Tres días después de la muerte de su hijo, saliendo de la iglesia, vio a un joven herido y gritando, rodeado de una multitud. No dudó. Lo recogió, le dio albergue, lo sanó, lo vistió con las ropas de su hijo asesinado.

Cuenta la mujer que cuando este joven despertó, miró a la pared de la habitación en la que estaba y vio las fotos que la adornaban. “¿Qué hacen estas fotos acá? Ese man fue el que matamos antier”, dijo.

Pero Pastora no tomó venganza ante la revelación. Escuchó con dolor cada palabra del joven, que le contaba cómo habían torturado a su hijo antes de matarlo. El hombre lloraba al tiempo que confesaba su crimen, mientras Pastora reunía unos cuantos pesos para que este pudiera llamar a su mamá y decirle que estaba vivo. Es el perdón y la reconciliación.

Ese bálsamo sanador es el que portará Pastora Mira en la entrega del Premio Nobel de Paz que recibirá el sábado 10 de diciembre el presidente Juan Manuel Santos. Esta mujer es una de las víctimas que acompañará al mandatario a recibir un galardón que se convierte en un homenaje director a los más de ocho millones de colombianos que fueron tocados por un conflicto que empieza a dar los primeros pasos para quedar, por completo, en el pasado.