Proceso con el Eln debe continuar sin importar quién es el próximo presidente: Kurt Beck

El presidente de la más grande y antigua de las fundaciones políticas alemanas, la Friedrich Ebert Stiftung, le dijo también a El Espectador que en su país hay un gran interés por el caso colombiano y ganas de seguir apoyando el proceso para la consolidación de la paz con la Farc

Cristian Garavito. El Espectador.

Colombia vive en un escenario de guerra de más de 60 años y permanentemente nos dicen que para resolver la guerra hay que aprender de aquellos que vivieron en guerra y la superaron, como en el caso de Alemania, pero los contextos no son iguales, la época no es la misma y los actores tampoco. Según su criterio ¿qué tanto, de verdad, puede aprender Colombia de una experiencia como la de Alemania en la búsqueda de la paz?

Estoy totalmente convencido de que cada país tiene que buscar y encontrar su propio camino para llegar a una paz estable y duradera, pero también creo que, sin duda alguna, se puede aprender de las experiencias de otros. Yo viví, crecí y sigo viviendo en una localidad que se encuentra directamente en la frontera entre Francia y Alemania, una límite común en el que se han vivido intensamente dos guerras mundiales, donde todo lo que la gente edificaba se destruía con cada guerra. Sin embargo, nos decían que a pesar de que a 100 metros estuviera el vecino, ese vecino era el enemigo per se.

Digo eso porque el cambio se dio cuando toda esa confrontación que se encontraba en el colectivo imaginario de nosotros se interrumpió y ahí es cuando se puede empezar un proceso de paz viable. En ese momento, iniciaron los acuerdos amistosos entre los dos países, fue el fundamento para formar y estructurar la Europa que tenemos hoy en día. Si usted hoy en día le dice a la gente joven que Alemania y Francia eran enemigos acérrimos, ellos le van a decir que está loco. En el momento que se den retrocesos a lo largo del camino hay que tratar de superarlos a través de encuentros que equilibren la diferencia de intereses.

(Le puede interesar: “Quitarles la tierra a los negros de Urabá es como arrancarles la piel”: padre Javier Giraldo)

Nosotros, aunque estuviéramos divididos entre este y oeste, éramos un solo pueblo y, por supuesto, que requiere de mucho trabajo llegar a ese convivir. Hay que dejar de ser indolente con el otro, para tener cuidado con el otro. Emerger y crear solidaridad. Todo esto va de la mano con un emprendimiento gigantesco y una necesidad económica en querer mejorar las condiciones de vida y tratar de crear conjuntamente una imagen basada en ideales compartidos entre todos. Hay que ver que esto realmente tiene sus consecuencias, ventajas para la familia y yo pienso que aquí es donde podemos generar este puente con la situación colombiana que busca reconciliación.

¿Cuál sería un hecho concreto que no se pueda olvidar a la hora de construir memoria sobre la violencia?

Yo diría que, en primera instancia, en Alemania también este fue un camino supremamente difícil superar, fue difícil también para otras naciones que habían sufrido a raíz del procedimiento alemán, pero el pedir perdón y abrirse a los demás es, sin duda, un punto de partida emblemático. Cuando Willy Brandt visitó Polonia estuvo en Varsovia y delante de miles de personas se arrodilló y pidió perdón por los miles de víctimas que había generado el régimen alemán en Polonia. Ahí fue cuando se sentó ese precedente, esa piedra angular, para decirle a los alemanes que enfrentar la verdad y ser abiertos es la única oportunidad para otros y para nosotros mismos de empezar ese nuevo camino.

(Lea también: "Bogotá tiene muchos motivos para hacer memoria": Arturo Charria)

Usted fue primer ministro del estado Renania – Palatinado, es un estado fronterizo y nosotros tenemos hoy muchos problemas en la frontera. En Alemania también hay problemas de migración, están llegando muchos europeos y sirios, pero existe una política especial frente al tema. ¿Cómo ve usted el caso de Colombia, un país que tradicionalmente expulsaba gente y ahora es receptor de desplazados de Venezuela? ¿Qué debe hacer Colombia que está consolidando un proceso de paz, tiene problemas de dinero para para ese fin y, al mismo tiempo, está recibiendo un montón de gente de otros países?

Es un gran reto que tiene que superar Colombia de cara a todos estos problemas y vicisitudes. Nosotros realmente lo entendemos porque hemos vivido experiencias así, sin embargo, para ello no existe un solo camino que sea el idóneo. Primero habría que llegar a acuerdos, a concertaciones y consensos con los países vecinos con los que se tengan problemas en cuanto a la inmigración y la migración de ciudadanos. El proceso tiene que hacerse teniendo en cuenta al pueblo colombiano que está aguantando esta situación, pero puede sentir que sus intereses se quedan rezagados.

En este momento, tenemos un debate que es supremamente candente y actual en Alemania. Están subiendo de manera impresionante los precios de vivienda, ha habido una fuerte migración desde el norte de África y por el continente asiático hacia Alemania, y muchas familias jóvenes de nuestro país piensan que para los migrantes sí hay vivienda, pero para ellos no. Hay que tener mucho cuidado de que no se genere esta percepción dentro de la población. La respuesta a este reto es que sin duda alguna el estado tiene poner los subsidios a disposición de las necesidades de vivienda que existen para los ciudadanos de mi país.

Noticia relacionada: Las 25 propuestas de intelectuales y escritores para mejorar a Colombia)

Colombia firmó la paz con las FARC y ahora se reinician los diálogos con la otra guerrilla que es el Eln ¿Qué posibilidades puede tener esta reactivación de negociación cuando al gobierno solo le quedan tres meses?

En esas fases de transición, sobre todo de un gobierno a otro, es supremamente difícil retomar e implementar estos diálogos y estos temas. Por eso, lo primero es que a este proceso se le dé continuidad sin importar quién es el próximo presidente. Una de las cosas indispensables para llevar estos temas a un buen término es tener la voluntad política para hacerlo. Me parece importante que tanto en Alemania como en la Unión Europea exista un gran interés en que el proceso de paz que se hace en Colombia termine en buenos términos, pero es indispensable que el país propio tenga la voluntad de continuar con ese camino y de darle seguimiento.

Alemania está dispuesta a seguir apoyando y colaborando con la reconciliación en Colombia. Esta actitud positiva por parte de Alemania y de Europa tiene que ver con la gran laboriosidad y emprendimiento del pueblo colombiano, de esa fuerza que han generado para lograr una reconciliación luego de 50 años de guerra. Además de eso, no hay que olvidar que Colombia desde el punto de vista económica es un país muy interesante por su magnitud, materias primas y yacimientos. Todo esto en conjunto, hace ver con esperanza y confianza lo que está logrando Colombia.

Quisiera complementar diciéndoles que pueden estar seguros de que la Friedrich Ebert Stiftung - Fescol - siempre va a darles respaldo y va a acompañar a la sociedad colombiana encaminado hacia lo que es una paz duradera y sostenible en este país.

789744

2018-05-22T07:40:03-05:00

article

2018-05-22T07:40:03-05:00

krodriguezd_197261

none

-Redacción Paz

Posconflicto

Proceso con el Eln debe continuar sin importar quién es el próximo presidente: Kurt Beck

90

7676

7766