Propuestas del No llegan a La Habana

El presidente Santos insiste en la necesidad de lograr un nuevo acuerdo lo más pronto posible. Oposición insiste en cambios de fondo a lo pactado.

El expresidente Uribe y algunos de los voceros del No, en la reunión esta semana en el Ministerio del Interior. / Mininterior

Que el tiempo apremia y es necesario llegar a un nuevo acuerdo lo más pronto posible, dice una y otra vez el presidente Juan Manuel Santos, en relación con la negociación de paz con las Farc y los intensos encuentros que durante el último mes se han llevado a cabo entre los delegados del Gobierno, liderados por Humberto de la Calle, y los voceros del No en el plebiscito del 2 de octubre, que ganaron en las urnas la legitimidad política de pedir la reorientación de lo inicialmente pactado. Hay un cese al fuego bilateral establecido hasta el 31 de diciembre, que según el primer mandatario se hace frágil a medida que corre el reloj, y una implementación frenada. Por eso, los días por venir serán cruciales: De la Calle regresa este fin de semana a La Habana para presentar ante la mesa de diálogos las 410 propuestas del No, a las que las Farc le harán su propia evaluación y decidirán hasta dónde se van a mover en sus posturas. (Lea: Negociadores de paz del Gobierno, en modo cónclave hasta lograr acuerdo con Farc)

Nada fácil, así haya un clima de optimismo y se hable de buena voluntad y la mayor disposición de uno y otro lado. Persiste el malestar en algunos por las declaraciones que el jefe de Estado hizo durante su reciente visita oficial al Reino Unido, en el sentido de que la campaña de los del No estuvo plagada de engaños y mentiras. Lo cierto es que hoy se habla de coincidencias mas no de acuerdos concretos entre Gobierno y oposición, como también de propuestas viables y de construir opciones y avanzar colectivamente hacia un gran pacto nacional para una paz estable y duradera. Y como dicen los voceros del No, “el balón está ahora en manos de las Farc”, que deberán decirle al país y al mundo si están dispuestas a acatar la decisión mayoritaria del pueblo de replantear temas fundamentales o si van a perder la oportunidad de terminar con la guerra. (Lea: "Estoy convencido que lograremos llegar a un mejor acuerdo": Santos)

Siendo así, la pregunta es: De las propuestas del No, ¿cuáles son posibles y cuáles son consideradas líneas rojas para las mismas Farc? Porque según han dicho el expresidente Álvaro Uribe o la excandidata presidencial conservadora Marta Lucía Ramírez, no se trata de que se le hagan simples retoques al acuerdo en los temas menores y se deje intacto lo sustancial. Y esos temas sustanciales están bien identificados: que lo pactado no se incorpore al bloque de constitucionalidad, que la implementación se dé vía Congreso y no con facultades extraordinarias al presidente, que haya sanción efectiva con privación de la libertad para los responsables de crímenes atroces o de lesa humanidad, que el narcotráfico no sea delito conexo al político, que el sistema de justicia transicional esté articulado al Poder Judicial y que la reparación a las víctimas sea de verdad efectiva y se haga con recursos obtenidos de los bienes de la guerrilla.

Lo que esperan los del No es que el Gobierno sea capaz de hacerles entender a las Farc la necesidad de que esos puntos sean modificados. Por ejemplo, se sabe que entre lo propuesto está que en el tema de la justicia y las sanciones a aplicar podría llegarse a un consenso en que haya flexibilidad en las penas y en los sitios de reclusión e incluso se ha planteado que el tiempo comience a contar desde el momento en que los guerrilleros entreguen las armas o se ubiquen en las zonas de concentración. En lo de la elegibilidad política, se pide que ello solo sea posible para los comandantes, una vez hayan cumplido sus penas. Y en lo de las víctimas, los del No piden que en el texto del acuerdo quede la obligación expresa de reparación con la plata de la misma guerrilla.

Algo nuevo que surgió durante las discusiones de esta semana tiene que ver con la posibilidad de que los del No cuenten con voceros en la mesa de La Habana. Más que simples observadores, lo que se quiere es que cumplan funciones de información a solicitud de Gobierno y Farc y que, dado el caso, puedan contribuir con argumentos al debate. Serían dos o tres y la sugerencia de Marta Lucía Ramírez es que quienes tengan aspiraciones políticas o sean ya precandidatos no pueden ser designados para esa misión. Siendo así, las miradas apuntan a algunos juristas que han asesorado a la oposición, caso Hugo Palacios Mejía, Hernando Yepes e incluso Jaime Castro.

Y está lo de la nueva refrendación, asunto que, conoció este diario, no fue eje principal de lo tratado en los últimos días. El presidente Santos ha hablado de tres alternativas: presentarle el nuevo acuerdo al Congreso, realizar otro plebiscito o preguntarles a los más de 1.100 municipios directamente, lo que ha sido interpretado como la realización de cabildos abiertos, idea sugerida por el exmagistrado de la Corte Constitucional Eduardo Cifuentes. El lío es que el mismo mandatario prometió desde un principio poner el acuerdo a consideración del pueblo y quiere cumplir su palabra. Una opción es que una vez suscrito el nuevo acuerdo con las Farc, el Congreso arranque con la implementación y la refrendación se haga en las elecciones de marzo de 2018.

Los del No consideran que se ha cumplido una primera etapa en la que le han dejado claras al Gobierno sus propuestas y en la que también han conocido cuáles son las posiciones de las Farc en esos temas considerados fundamentales. Coinciden, eso sí, en que ahora hay que darle tiempo a la mesa de La Habana para que haga su respectivo análisis y tome decisiones. Aunque persiste cierta desconfianza entre Gobierno y oposición —el primero pensando que lo que busca el uribismo es dilatar hasta 2018 y el segundo creyendo que le van a hacer “conejo” y no se va a cambiar nada del acuerdo—, hay señales que hacen pensar que se puede lograr un consenso amplio e incluyente. Lo que piden algunos es que la interlocución se mantenga para recibir los avances de los diálogos de La Habana. De la Calle y su equipo tienen la palabra.