Razones del No de los araucanos

Las asociaciones de víctimas creen que el Gobierno no tuvo la suficiente articulación con ellas para apoyar una masiva asistencia a las urnas.

El gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado, durante la votación del plebiscito el 2 de octubre. / Gobernación de Arauca
El gobernador de Arauca, Ricardo Alvarado, durante la votación del plebiscito el 2 de octubre. / Gobernación de Arauca

“Esto fue un fracaso para las víctimas, porque todos estábamos soñando con esa paz pero, al mismo tiempo, puede ser otra oportunidad para que el Gobierno se siente también con el Eln”, señala Rubiela Benítez, representante por el departamento de Arauca ante la Mesa Nacional de Víctimas, sobre el resultado refrendatorio de los acuerdos de paz del pasado 2 de octubre. Arauca es un departamento donde confluyen todos los actores de la guerra. Hacen presencia las Farc, el Eln y grupos paramilitares. Desde diciembre de 2015, cuando las Farc decretaron el cese al fuego unilateral, la región se convirtió en un nuevo escenario de confrontaciones. El Eln empezó a ocupar los territorios que estas iban dejando, y contrabandistas y bandas criminales también tomaron nuevas posiciones. En ese contexto, el 65,42 % de los araucanos no votaron el plebiscito y el No ganó, con un estrecho margen, por los votos aportados por la capital departamental.

Arauca está ubicado en el oriente del país y su población no supera los 300.000 habitantes, pero solo 61.088 salieron a la jornada electoral del pasado domingo, de los 176.625 habilitados para sufragar. De los siete municipios que tiene el departamento, cuatro (Saravena, Arauca, Cravo Norte y Puerto Rondón) no apoyaron el Acuerdo Final. En los restantes tres, Tame, Fortul y Arauquita, ganó holgadamente el Sí.

Y es que en esta frontera con Venezuela, los impactos del conflicto armado se siguen viviendo. Principalmente, porque el Eln ejerce un importante control territorial y social. Pero también porque allí aún los ganaderos y contratistas de las petroleras siguen siendo extorsionados y sufren el miedo de ser secuestrados como método de financiación ilegal de esta guerrilla. De igual forma, el contrabando y el narcotráfico son una fuente de ingresos para grupos ilegales y muchas familias pobres.

Para sumarle a esta presión social que, sistemáticamente, han venido ejerciendo ambos grupos guerrilleros, hay varios episodios que explican el triunfo del No. En el corregimiento de Caracol, municipio de Arauca, días antes del plebiscito fue asesinado uno de los ganaderos más reconocidos y queridos de la región, Jorge Gómez Daza, presuntamente a manos del Eln. Y dos semanas antes, entre el 12 y el 15 de septiembre, esa misma guerrilla decretó un “paro armado” para conmemorar el 36 aniversario del frente Domingo Laín, que opera en la zona, con unos efectos devastadores, al punto que el gobernador, Ricardo Alvarado, decidió suspender las clases, por temor a las amenazas impartidas con panfletos. Y pese a haber declarado el cese de actividades ofensivas durante el desarrollo del plebiscito, pasaron pocas horas para que este grupo guerrillero hiciera dos atentados, contra los oleoductos Caño Limón-Coveñas y Bicentenario.

Pero Rubiela Benítez, a quien las Farc le asesinaron a su marido y el Eln a su hermano, tiene una explicación más sencilla para el triunfo del No. Considera que el Gobierno no tuvo la suficiente articulación con las diferentes asociaciones de víctimas para apoyar con recursos una masiva movilización ese domingo. “La mayoría de ellas están en zona rural y no tienen dinero para salir a votar a los centros urbanos. Los pasajes cuestan $40.000”.

De otro lado, el gobernador, quien se mostró a favor del acuerdo de paz en campaña, coincidió en que la conflictividad entre las Farc y el Eln, por no avanzar al mismo ritmo en el proceso de paz, y la actividad armada del segundo afectó la socialización del texto acordado en La Habana, y el modelo de Venezuela se convirtió en un fantasma que jugó a favor de la campaña por el No. Según Alvarado, con el concepto del “castrochavismo” se enviaron mensajes equívocos que mellaron la credibilidad de los araucanos.

Los ganadores de la contienda en el plebiscito, representados por Manuel Pérez, uno de los coordinadores departamentales de la campaña del No, explican que por ser un territorio de conflicto es que, precisamente, se busca una paz distinta y “más perfecta de lo que se pactó”. La gente teme que muchas de las tierras que no se han titulado sean expropiadas. “Tampoco entendemos cómo personas que han cometido delitos de lesa humanidad no vayan a pagar cárcel”, dijo López.

En todo caso, es claro que tampoco hubo un trabajo comprometido por parte de quienes estaban haciendo campaña por el Sí. Los partidos políticos que acompañaron el voto a favor del acuerdo de paz, con campañas y mensajes disgregados, dieron por hecho que iba a ganar y ahora el nuevo reto que afronta no solo esa región, sino el país entero, es el de tener la suficiente sabiduría para hacer consensos que logren la unidad que en las urnas no se consiguió.

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