“Reconocer la verdad ya es un acto de reparación”

Un lugar imperdible para visitar en Santiago de Chile es su Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que rinde homenaje a todas las víctimas de la dictadura militar. Su director, Ricardo Brondsky, le contó a El Espectador cuál ha sido su importancia y aporte para ese país.

Ricardo Brondsky, director del Museo de la Memoria de Chile. /Valentino Saldivar
¿Este reconocimiento ayuda a las víctimas, a pesar de que la justicia vaya un poco más lenta?
 
Nuestra experiencia es que los informes de las comisiones de la verdad identifican a las víctimas con nombre y apellido, describen la situación por la que pasaron y aceptan como verdad oficial que fueron víctimas por violación de sus derechos por parte de agentes del Estado. Reconocer esa verdad y establecerla ya es un acto de reparación.
 
¿En qué ha ayudado la existencia de un museo a las víctimas de la dictadura chilena?
 
La existencia de esa verdad y de un museo que la contiene y la expone al público es un acto de sanación moral de las víctimas, porque cuando la sociedad no reconoce su estatus de víctimas y la situación por la que pasaron, sienten que su experiencia no sirvió de nada, que no le sirvió a nadie, por lo tanto se sienten violentados por la sociedad. En cambio, cuando la sociedad reconoce lo que les pasó y busca repararlas tanto material como simbólicamente pueden reconstruir de alguna manera su vida.
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