Santos a empresarios: "es necesario finalizar el conflicto"

El presidente Santos defendió nuevamente su modelo de asociación entre empresarios y campesinos.

Fotografía cedida por Presidencia de Colombia que muestra al mandatario Juan Manuel Santos en Cartagena (Colombia). /EFE

Si algo tiene claro el presidente Juan Manuel Santos es que el conflicto armado interno ha impedido desarrollar el campo en el país y que por eso es necesario finalizar el conflicto armado de 50 años con las guerrillas, que se ha concentrado en las regiones rurales.

"Si logramos terminar ese tremendo obstáculo, ustedes se imaginarán la prevención que existe para invertir en el campo si hay guerrilla, si hay violencia, si hay conflicto, pero si logramos eliminar ese obstáculo, el potencial para desarrollar el campo donde está concentrada la pobreza y la desigualdad - porque hay mucha más pobreza y desigualdad en el campo que en las ciudades- entonces el país, como país tendría un empuje mucho mayor", dijo el presidente Santos este lunes, durante el Foro Mundial de Valor Compartido en Cartagena.

Lo curioso es que en este evento salieron a flote las principales preocupaciones respecto al campo que tiene el Gobierno. La primera sin duda es el conflicto armado interno, donde "la presencia del Estado es mínima", dijo Santos y argumentó que por esa razón es que aceptó incluir el desarrollo rural como tema en la agenda del Gobierno y las Farc en la mesa de La Habana. Pero esta razón no es la única. Otra de las grandes paradojas de Colombia es que hace parte del continente que tiene una tercera parte de la tierra cultivable en el mundo y tiene una tercera parte del agua, la combinación perfecta para tener una buena productividad, pero, sin embargo, es una de las más bajas con respecto al resto de la economía.

Este aspecto sin duda se ve reflejado en la poca inversión en tecnología a la producción agrícola que tiene el país. El Gobierno lo reconoce y asegura que está trabajando en dos frentes: primero aumentando la productividad de la tierra que ya está siendo cultivada, que tiene "una productividad muy baja", aunque existen excepciones contadas como la caña de azúcar, que Santos asegura tiene la productividad más alta del mundo.

"¿Qué estamos haciendo?", se preguntó retóricamente Santos antes de decir que su administración está buscando una política agropecuaria, que durante años no ha tenido el país, porque ha implementado medidas de corto plazo, reconoció el mandatario. Seguidamente, defendió el modelo que intenta poner en marcha el Gobierno entre "el gran empresario y el campesino", a pesar de las críticas que ha suscitado en varios sectores, entre ellos una base de campesinos que señalan que no es un modelo rentable para sus condiciones de producción y que ha puesto en peligro la propiedad de sus tierras. Las denuncias fueron recogidas por la periodista y columnista de El Espectador Cecilia Orozco, en una columna que sostiene que el modelo de asociación, que promovió Indupalma, que dirigía el hoy ministro de Agricultura, Rubén Darío Lizarralde, ofrecía las herramientas de la tecnología, con los dueños de las parcelas. "Estos pedirían préstamos bancarios con el respaldo de su título de propiedad para tener cómo arar y sembrar, e Indupalma les brindaría asistencia. Al final, se repartirían las ganancias 50 – 50. Resulta que asociarse con Lizarralde le supo a cacho a Sabana de Torres: el producto agrícola perdió competitividad —por falta de una política coherente y conectada—, e Indupalma recibió su 50%, o no sufrió ningún impacto. Pero sus "socios", desacreditados frente a los bancos a los que no han podido pagarles, se encuentran al borde de perder lo único que poseen: sus minifundios", escribió Orozco.

A pesar de las críticas, Santos sigue defendiendo este modelo asegurando que se trata de una política "que le dé al campesino, a través de los empresarios, los instrumentos para usar la tecnología, las herramientas que puedan elevar la productividad y volver esa unidad campesina, una unidad rentable", dijo Santos y agregó que se trata de "un gana-gana para todo el mundo".

El otro frente del Ejecutivo para hacerle frente a este problema es la "enorme cantidad de tierra sin cultivar", y aquí reiteró que buscará "una serie de garantías jurídicas y estabilidad en reglas de juego".

Sin darle un nombre, el mandatario se refiere a un debate álgido que por el momento se guardó en el congelador: la propuesta del Gobierno de ajustar el modelo agrario del país, a través de la modificación del uso y la propiedad de los baldíos para así darles seguridad jurídica a los empresarios nacionales y extranjeros que han invertido o quieren invertir en grandes proyectos agroindustriales. Cabe recordar que el presidente Santos defendió al exembajador Carlos Urrutia diciendo que este insistió en su renuncia para "evitar perjudicar al Gobierno por quienes quieren politizar un bienvenido debate sobre el futuro del modelo agrícola que requiere la nación". Esto cuando estalló el escándalo de la acumulación de baldíos por parte de empresas como Riopaila y Cargil —con la asesoría de la firma de abogados Brigard y Urrutia (que presidió Carlos Urrutia antes de ser embajador).

Por lo pronto, el Gobierno sabe que el campo es un tema que está en el centro de las discusiones de paz, desarrollo, y equidad. Los retos siguen siendo enormes y para algunos analistas, como el economista canadiense Albert Berry, no se pueden dejar en manos de las empresas privadas.