Se exploran caminos para participación de Farc en política pero sin impunidad

Desde el Congreso y la academia ya se han sacado las primeras conclusiones para enviarlas a La Habana.

En el foro sobre la participación política de las Farc ya hay algunas conclusiones sobre el regreso de la subversión a la civilización y eventualmente hasta llegar al Congreso.

Advirtiendo que el diálogo en La Habana no es un diálogo de sordos y que es bueno escuchar a la sociedad civil, desde el Congreso instan a las Farc a tener "coraje y valor" para pedir perdón.

El presidente del Senado, Roy Barreras Montealegre, dijo que las Farc debe hacer un reconocimiento de sus víctimas y están primero en la obligación de pedirles perdón.

"Para los detractores del Marco para la Paz que quede absolutamente claro que es falso que el marco genere impunidad. Todo lo contrario, impunidad es lo que hay hoy en medio del desangre, de la violencia y el colapso de los sistemas judiciales. En el Marco para la paz no hay camino para el indulto, ni la amnistía, ni las leyes de punto final, ni de perdón y olvido. Es Falso. Mienten quienes así lo han expresado. En todos los casos habrá pena. Penas alternativas, suspensión de la pena, priorización de responsables, pero en todos los casos habrá enjuiciamiento, y particularmente lo habrá para los máximos responsables de delitos de lesa humanidad. Habrá justicia, justicia transicional, que es la que abre camino a La Paz", explicó.

Barreras además instó a las Farc a “no dejar pasar este momento histórico. La Paz es ahora, en este 2013. Dejarla pasar es un error histórico imperdonable. El tiempo es el enemigo, quedan pocos meses para firmarla. No habrá diálogos eternos. La oportunidad de la Paz es ahora. Atrévanse a firmarla”.

A su turno, a nombre de la académica, Francisco Leal Buitrago, profesor honorario de la Universidad Nacional, aseguró que es necesario garantizar la participación política de las Farc si se quiere alcanzar la paz.

El catedrático dijo que dicha participación no debe ser entendida como una amnistía total para el grupo alzado en armas. Debe haber una justicia transicional.

“Los actuales diálogos de paz no son un sometimiento de facto por parte de las Farc. De ahí la necesidad de buscar la participación política de quienes se desmovilicen. Pero no mediante amnistías o indultos, sino a través de recursos internacionales y nacionales expresados en modelos de justicia transicional”, explicó.

Algunos mecanismos concretos posibles de esta justicia transicional son: condenas cortas para delitos graves, pero con perspectivas de participación política futura; indultos para delitos menores; creación de nuevos movimientos y partidos políticos; y cupos transitorios en órganos de representación popular.

Para el profesor, se habría perdido el tiempo si, después de resueltos estos temas, no se hacen reformas decisivas: “la participación política y otras medidas —que serían refrendadas por la voluntad popular— necesitan unas reformas de fondo para inducir un sistema de partidos efectivo que es inexistente y para tener un nuevo sistema electoral”.

En ese sentido, explicó por qué estos cambios son necesarios: “No tendría presentación abrir las puertas a una participación de guerrilleros desmovilizados en un campo minado por el clientelismo, la corrupción, las alianzas con criminales y, lo peor, con algunos delincuentes que ejercen la política. En este caso, sería ofrecerles en bandeja de plata a los exguerrilleros la tentación de continuar delinquiendo”.

Resaltó que el marco legal para la paz, pese a las críticas que ha recibido, “parece apropiado como mecanismo para lograr un equilibrio entre la búsqueda de una paz negociada y la satisfacción de los derechos de las víctimas”.

Además, hizo un detallado recuento sobre cómo el país “ha vivido su historia a través de la violencia”, para contextualizar estas negociaciones.

Hizo fuertes críticas a los partidos políticos tradicionales, a la soberbia de las Farc durante el proceso de San Vicente del Caguán, que tuvo lugar en el gobierno de Andrés Pastrana, y a la polarización política que provoca el expresidente Álvaro Uribe (cercano a una solución militar del conflicto y ahora férreo opositor de los diálogos con esta guerrilla).

Este foro se desarrolla a propósito de los diálogos de paz que adelantan el gobierno de Juan Manuel Santos y la guerrilla de las Farc en La Habana (Cuba), en los cuales, precisamente, se está discutiendo sobre la participación política de los guerrilleros.