La seguridad, más allá de las Farc

El general Rodolfo Palomino controvierte el diagnóstico del Centro Democrático y dice que el mejor homenaje a los soldados muertos por ataque en Cauca es seguir luchando contra quienes amenazan la vida de los colombianos.

El general Rodolfo Palomino, director de la Policía Nacional. / Luis Ángel
Justo cuando el Gobierno y la oposición libran un debate sobre la verdadera situación de Colombia en materia de seguridad, el ataque de las Farc que cobró la vida de 11 militares en Cauca les dio oxígeno a las voces de los contradictores del proceso de paz y obligó al Ejecutivo a reanudar los bombardeos contra el grupo guerrillero. Hay desazón por el golpe del grupo guerrillero, pero el Ejecutivo advierte que algunos quieren sacarle réditos políticos al asunto. El director de la Policía, general Rodolfo Palomino, hace su propio balance y dice que, a pesar de todo, el país va bien en la lucha contra flagelos como el homicidio.
 
Qué paradoja, justo cuando ustedes estaban hablando de mejoría en la seguridad viene semejante ataque de las Farc en Cauca. 
Estamos con el corazón compungido, viviendo el mismo dolor no sólo de nuestro Ejército, sino del país, y lo tenemos que superar con el compromiso inequívoco de combatir cualquier amenaza a la seguridad, venga de donde venga. El mejor homenaje a nuestros soldados y policías asesinados por la irracionalidad del terrorismo, el narcotráfico y las bandas criminales es seguir combatiendo toda estructura delictiva.
 
Especialmente las Farc, a la luz de los acontecimientos recientes...
Siempre lo hemos hecho. Y acabamos de capturar a Dúmer García Murcia, alias Leandro, cabecilla de la estructura Libardo Rojas, del comando central de las Farc, con 15 años en ese grupo y responsable del desplazamiento forzado en el sur de Tolima. Pero no sólo a las Farc, a todas las amenazas contra la seguridad.
 
Por ese tema les está dando palo el senador uribista Alfredo Rangel… 
Sus observaciones van en el mismo sentido en que estamos orientados: lograr una mejor validación en las cifras, con mejores instrumentos de medición para la adecuada toma de decisiones. Eso es lo que ha permitido que la gente denuncie, crea en las instituciones. 
 
Pero no se puede negar que algunos delitos se les dispararon.
Cuando vemos los estudios del DANE encontramos que han bajado el índice de victimización y la percepción de inseguridad. Logramos un histórico descenso en el homicidio (está en menos de 13.000, la cifra más baja en 30 años). En Usiacurí (Atlántico) y Colón (Putumayo) llevamos 12 años sin homicidios. En Salamina (Caldas) y Guayabetal (Cundinamarca), diez. Cuando en una ciudad se salvan más de 300 vidas de un año a otro, es porque hay un trabajo articulado.
 
¿Y no es cierto que el hurto a viviendas y vehículos aumentó?
En casos como los de hurto a viviendas o a vehículos, estamos incentivando la denuncia. En Medellín hasta se facilita hacerla en línea. Ese mayor número de denuncias ayuda a dinamizar mecanismos para reducir los casos.
 
¿Es una estrategia deliberada?
Entre más información tengamos, más fácil combatir el delito. Hoy tenemos unas zonas libres de extorsión, como Santa Marta o Bazurto, en Cartagena. Este cambio nos muestra que hay un gobierno y particularmente un aparato de justicia que nos está ayudando.
 
¿De verdad cree que el incremento se deba a que hay más denuncias?
Me preocupa mucho el tema de hurto a personas, a vehículos y motos. El de motos está creciendo exponencialmente porque cada vez hay más y hay una modalidad de delito transnacional. Por eso estamos haciendo esfuerzos para remarcarlas.
 
¿El senador Alfredo Rangel no sabe eso o les echa pullas a ustedes para sacar rédito político?
Entre más preocupación exista por la seguridad, mucho mejor. Así se avanza. Todas las opiniones nos ayudan a mejorar.
 
En la lucha contra ciertas bandas criminales da la sensación de que no hay avances.
Hace seis años eran 23, hoy son tres, que en total cuentan con unos 2.300 hombres: un reducto de los Rastrojos, uno del Erpac y el clan Úsuga, al que en Norte de Santander le acabamos de capturar nueve sujetos.
 
¿Qué les queda a los Rastrojos?
Un área de influencia reducida en Cartago, Tuluá y Buga. Y una que disputan con el clan Úsuga, en Norte de Santander, dedicada al narcotráfico y el contrabando de combustible.
 
¿Por qué no han podido con ellas?
Particularmente el clan Úsuga fue cooptando otras estructuras mediante vinculación del crimen localizado. Hoy sostenemos una operación dirigida a dar con los cabecillas Otoniel y Gavilán, en el Urabá. Capturamos a 60 de sus integrantes y les decomisamos como cinco toneladas de clorhidrato de cocaína. Han tenido dificultades para el pago de nómina. Esperamos dar el certificado de defunción de esta organización pronto.
 
¿Qué pasó con el coronel Néstor Maestre, vinculado con los narcos?
Tiene aseguramiento intramural, en una cárcel común. No ha salido el fallo. Fue la Policía la que estableció sus nexos con el narcotráfico. Muestra de la drasticidad y pulcritud con que actuamos. 
 
El intendente Jorge Muñoz tiene investigación interna por difundir caricaturas sobre usted. ¿Le molestó que lo dibujaran?
 La institución tiene reglamentos y exige el respeto por los integrantes. Yo no puedo faltarles al respeto a mis colaboradores. 
 
Pero es sabido que usted colecciona las caricaturas que le hacen...
Tengo una colección. Pero hay de caricaturas a caricaturas. Nuestro reglamento establece que todo el personal de la Policía tiene el derecho a formular solicitudes respetuosas. ¡Respetuosas! Él tendrá que decir a quien lo está investigando por qué hizo eso.
 
El mensaje es claro. Es una diatriba por desacuerdos, por ejemplo, con los salarios para el nivel ejecutivo.
Cuando se creó el nivel ejecutivo se estableció que ese personal iría hasta 25 años de servicio. Hay demandas para que se conceda el derecho a la asignación de retiro a los 20. Eso lo decide el Consejo de Estado, no el señor presidente. 
 
Otra burla es por supuesta falta de apoyo del gobierno a la Policía.
Ningún gobierno como el actual ha hecho tanto por los policías y los colombianos: aumentar en 25 mil el número de policías, crear la prima de permanencia o de retorno a la experiencia para nuestros patrulleros (desde el sexto año y cada año sube un punto). No hay funcionarios, diría yo, a los que el Gobierno aprecie más por su valor y sacrificio que a los soldados y policías de la patria.
 
¿Y por qué los querrán ver pelear con el Ejecutivo?
Uno puede esperar cualquier cosa, pero no lo van a lograr porque estas son unas fuerzas armadas respetuosas y lo que nos interesa es la seguridad de Colombia. 
 
Están alineados con el Gobierno...
¡Totalmente alineados!

¿Pidió a la Policía ir a la marcha por la paz?
Hemos tenido muchas víctimas. De la Policía, del Ejército, civiles. Y era una marcha por las víctimas.
 
Pero la marcha tenía un tinte político, dado que era organizada por sectores de izquierda. ¿Convocaron ustedes a participar en la marcha?
La nuestra es una policía profesional. Todo aquí es voluntario. Si alguien no lo quiere hacer, no lo hace, pero sabe que no estaría dentro de la institución. 
 
Pero no es habitual que la Policía participe en marchas, más bien las controla...
Era una marcha por nuestros propios héroes, los hermanos que nos antecedieron y se sacrificaron. Lo mínimo era que parte del personal acompañara la marcha y yo como director no sólo la apoyé, sino que ordené esa asistencia. Y muchas veces esas órdenes se emiten a través de la subdirectora o de los generales.

 

 

últimas noticias