Sociedad civil y víctimas, las claves de la agenda entre Gobierno y ELN

El objetivo general es “ponerle fin al conflicto armado, erradicar la violencia de la política, ubicando en el centro el tratamiento a la situación de las víctimas, y avanzar hacia la reconciliación nacional”.

El 30 de marzo, en Caracas (Venezuela), Frank Pearl por el Gobierno y alias “Antonio García” por el Eln, anunciaron que habían pactado una agenda de diálogos.  / EFE
El 30 de marzo, en Caracas (Venezuela), Frank Pearl por el Gobierno y alias “Antonio García” por el Eln, anunciaron que habían pactado una agenda de diálogos. / EFE

El 30 de marzo pasado, desde Caracas (Venezuela), Frank Pearl como jefe de la delegación del Gobierno y Eliécer Chamorro Acosta, alias Antonio García como jefe de la delegación del Ejército de Liberación Nacional (Eln), anunciaron públicamente los puntos de la agenda a negociar entre Estado y guerrilla con el objetivo de buscar un acuerdo que permita poner fin a la confrontación armada. Ese día se informó también que la mesa de conversaciones tendrá como sede principal la ciudad de Quito (Ecuador) y que habrá sesiones en Venezuela, Chile, Brasil y Cuba, países que, junto con Noruega, actuarán como garantes del proceso. (Vea acá el especial ELN 52 AÑOS DE CONFLICTO ARMADO)

Las delegaciones de Gobierno y Eln estarán integradas por 30 personas, en las sesiones podrán participar máximo 10 por cada parte (cinco principales y cinco suplentes) y cada una de ellas podrá tener los asesores que considere necesarios. La mesa tendrá sus propios canales de información y habrá comunicados conjuntos al final de cada ciclo o cuando se considere conveniente. Aun así, se aclaró que la confidencialidad será el común denominador en el transcurso del proceso. (Lea: ¿Qué papel jugará la sociedad civil en la construcción de paz con el ELN?)

En el llamado “Acuerdo de Diálogos para la Paz de Colombia entre el Gobierno y el Eln”, las partes señalan que el objetivo final es “ponerle fin al conflicto armado, erradicar la violencia de la política, ubicando en el centro el tratamiento a la situación de las víctimas, y avanzar hacia la reconciliación nacional mediante la activa participación de la sociedad en la construcción de una paz estable y duradera”.

Los seis puntos de la agenda a negociar son:

1. Participación de la sociedad en la construcción de la paz

Es uno de los ejes principales del proceso, y la idea es que esa participación ciudadana se dé en función de iniciativas y propuestas que hagan viable la paz. Eso sí, lo que proponga la gente tiene que ser sobre los temas de la agenda, en un ejercicio dinámico, activo, incluyente y pluralista”, apuntando a construir una visión común de paz.

2. Democracia para la paz

Se piensa en la realización de un debate que permita examinar la participación y las decisiones de los colombianos en los problemas que los afectan y la manera como se tratan los conflictos, en aras de la construcción de la paz. Asimismo, se propone revisar el actual marco normativo y las garantías que existen para la manifestación pública, y el tratamiento de la situación jurídica de los sindicados y condenados por actos en el desarrollo de la movilización social.

3. Transformaciones para la paz

A partir de las propuestas de los ciudadanos, Gobierno y Eln se comprometen a plantear y desarrollar programas transformadores para superar la pobreza, la exclusión social, la corrupción y la degradación ambiental, todo ello en aras de una verdadera equidad. Y se buscará la creación de planes alternativos integrales con enfoque territorial, que den opciones económicas y productivas que beneficien a las comunidades.

4. Víctimas

Hay consenso en que la construcción de una paz estable y duradera sólo será posible si hay reconocimiento a las víctimas y sus derechos, con base en verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición y no olvido: “El conjunto de estos elementos fundamentan el perdón y proyectan el proceso de reconciliación”.

5. Fin del conflicto armado

Se trata del punto que pone sobre la mesa la definición de la situación jurídica de los integrantes del Eln, las condiciones y garantías de seguridad y la posibilidad para el ejercicio de la política, ya como un partido legal. También abordará lo concerniente a la privación de la libertad de los miembros de esa guerrilla procesados o condenados (indulto y amnistía) y el esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo. Y, por supuesto, se incluye aquí el cese al fuego bilateral, la dejación de armas y los actos humanitarios necesarios para construir confianza, como el desminado o la entrega de información sobre desaparecidos.

Según aclaró el presidente Juan Manuel Santos en su momento, en este punto y en el de víctimas se tendrá en cuenta lo negociado con las Farc en La Habana. “No vamos a acordar una nueva Comisión de la Verdad, ni un nuevo Tribunal para la Paz, ni nuevos procedimientos para el cese al fuego y de hostilidades definitivo, ni una nueva Misión Internacional de Verificación”, enfatizó el mandatario.

6. Implementación

Se trata de la aplicación efectiva de lo acordado para “materializar los cambios que permitan pasar del conflicto armado a la paz”. Esa implementación estará definida por un “Plan General de Ejecución”, que incluirá mecanismos de control, seguimiento y verificación, con la participación de la misma sociedad civil y la comunidad internacional. Se tendrá un cronograma definido y, al igual que sucedió con las Farc, se plantea llegar a un acuerdo para refrendar lo pactado y, de esta manera, proyectarlo hacia el futuro.

 

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