¿Suerte y serendipia en el fin del conflicto en El Salvador?

Muchas veces se mira a la paz en Centroamérica en busca de ejemplos replicables para el proceso colombiano. En este texto, el embajador de El Salvador analiza los hechos que permitieron sacar adelante el proceso en su país. ¿Coincidencias o experiencias repetibles?

Seis hechos que hicieron posible una paz exitosa en El Salvador. AP

¿La suerte y la serendipia, en términos de eventos que ocurrieron no por diseño o por la voluntad de las partes en conflicto, tuvieron un papel en el fin de la guerra en El Salvador? Hay sucesos que ocurren sin que hayan sido previstos, o que fueron previstos para cierto resultado, pero al final salió algo diferente. De esta manera, en el fin de la guerra en El Salvador, se puede pensar en por lo menos seis hechos:

1) Ni vencedores ni vencidos: el hecho que ninguna de las partes haya podido lograr una victoria militar las obligó al diálogo y poner fin a la guerra por la vía de la negociación. Desde entonces esa es la realidad de El Salvador: hacer país sobre la base de la construcción de consensos para lograr la integración nacional que lime fracturas, disminuya la exclusión y lo encamine por la senda del desarrollo. Un claro ejemplo reciente se encuentra en el pedido del gobierno al secretario general de las Naciones Unidas de nombrar un enviado especial que ayude a los salvadoreños a lograr lo que se ha llamado “acuerdos de segunda generación” y que se refieren a temas fundamentales de nación, en lo económico y lo social, indispensables para lograr una nueva viabilidad para el país. En respuesta a esta solicitud, el secretario general nombró al embajador Benito Andión de México para que emprenda esta tarea; no será fácil, pero tampoco es imposible si hay voluntad política y se ponen los intereses del país por encima de todos los demás.

2) Fin de la Guerra Fría: permitió a El Salvador salir del tablero de los grandes de este mundo. La guerra en El Salvador no la crearon ni inventaron los grandes del planeta, la construimos los propios salvadoreños, pero inevitablemente cayó en el contexto de la Guerra Fría. Con el fin de esa Guerra Fría en el mundo, que fue caliente en El Salvador y representó la excusa perfecta para evitar que la sociedad tuviera una evolución sin traumas, terminó el temor de la exportación y expansionismo del socialismo y países como Estados Unidos, que durante la Guerra Civil apoyó a una de las partes en conflicto, concluyeron que incluso la posibilidad de que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) llegara un día al poder como resultado de las reglas de elecciones libres, no constituía un peligro. Así, Estados Unidos y la agonizante Unión Soviética acordaron medidas para terminar los conflictos en Centroamérica, y Estados Unidos se convirtió en promotor activo del proceso de paz y tuvo un papel muy importante en la puesta en marcha de las disposiciones de los Acuerdos de Paz. Este papel de Estados Unidos, combinado con los esfuerzos similares que realizaron los países amigos del secretario general: Colombia, Venezuela, México y España, fue fundamental para llegar a los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 y para su puesta en marcha, y brindaron todo su apoyo a la Misión de las Naciones Unidas (Onusal).

3) Cinco organizaciones guerrilleras en un solo frente: el hecho que las cinco organizaciones guerrilleras estuvieran unidas en un solo frente permitió una negociación de la paz entre dos partes. Cinco negociaciones separadas hubieran sido mucho más difíciles. Ciertamente, cuando las cinco organizaciones guerrilleras se unieron en un solo frente no lo hicieron pensando en la negociación de la paz, lo hicieron para ganar la guerra, pues para las dos partes en conflicto prevalecía una lógica de victoria militar, lo que hubiera significado que una parte hubiera impuesto su voluntad sobre la otra, con el resultado que esa parte de la población hubiera quedado excluida, pero al final las cosas resultaron de otra manera.

4) Control de los escuadrones de la muerte: siempre estuvieron controlados y nunca llegaron a cobrar existencia propia ni a tener influencia en diferentes sectores de la vida política del país. De esta forma, cuando llegó el fin del conflicto no constituyeron una amenaza para la incipiente construcción de la paz, la incorporación del FMLN a la vida civil y política, y la reintegración de la población afectada por la guerra. Una vez el cese al fuego entrara en vigor, nadie disparó más un solo tiro y se respetó la vida y la integridad física de todos. Lo contrario hubiera desprestigiado el proceso de paz y hubiera desprestigiado al Estado ante la comunidad nacional y la comunidad internacional, pues se le hubiera visto sin capacidad o sin voluntad de poner orden y controlar la situación.

5) Ausencia de narcotráfico: la paz se logró antes de la presencia y el desarrollo perverso de la narcotización y del crimen organizado que han llegado a tener una impresionante influencia en la política, economía e incluso en aspectos sociales y culturales del país y de la región. En un estado de cosas como éste hubiera sido más difícil lograr la paz, no imposible, pero más difícil porque hubieran entrado en juego otros intereses y se hubiera dificultado la reintegración, pues para muchas personas el mundo de los ilícitos hubiera sido atractivo.

6) Ausencia de recursos naturales: esta realidad simplificó el fin del conflicto, de construcción de la paz y de reintegración. Generalmente se cree que los recursos naturales son una gran bendición, pero en el caso de El Salvador la ausencia de éstos es su verdadera bendición, por dos razones: primera, porque los recursos naturales despiertan la codicia de los de afuera, pero al no tener nada nos dejan tranquilos, y segunda, porque en términos reintegración no había alternativas a los proyectos del Estado que tuvieron importante apoyo de la comunidad internacional. En otras palabras, no había alternativas de ingresos por actividades ilícitas relacionadas con los recursos naturales.

Todavía falta para que a nivel nacional se entienda bien la ventaja de no tener recursos naturales, porque muchos siguen pensando de manera tradicional y no, como dicen en inglés, “out of the box”, es decir, pensar de una manera no tradicional o convencional.

* Embajador de El Salvador en Colombia. Este artículo es responsabilidad del autor y no refleja, necesariamente, la opinión del gobierno salvadoreño.