Una campaña ciudadana para la paz palpita en el Eje Cafetero y el Tolima

Docentes, artistas, gestores culturales y comunicadores, se citaron para idear una propuesta que le dé esperanza a Colombia respecto a la paz.

Germán Moreno / OACP

¿Qué va a poner a palpitar a Colombia a otro ritmo? Fue la pregunta que se hicieron líderes educativos, artísticos y comunicacionales de los departamentos del Tolima, Quindío, Risaralda, Caldas y Antioquia, en medio del encuentro de Narrativas para la construcción de paz que invitó la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

Se reunieron en Pereira para conversar, para ahondar y preguntarse por el escepticismo y el desinterés que fue protagonista en los resultados electores del plebiscito del 2 de octubre de 2016.

Pero a pesar del desasosiego por el resultado de las votaciones de hace un año, los participantes del encuentro coincidieron en que, a pesar de lo ocurrido, continuaron hablando de paz, de una paz que trascendió el documento físico, resultado de cuatro años de negociación, y se convirtió en un estado de resistencia, en una postura política sin partidos, ni colores.

“Con las barreras y obstáculos que se vieron por el sí y el no, nos dimos cuenta de que hay que dejar el miedo y actuar por el bien de todos, dar confianza, tranquilidad” manifestó Leoronicel Villamil, concejala de Planadas, Tolima.

Y la forma en que el grupo cafetero y Tolima quieren dar confianza y esperanza es por medio de pálpitos, de buenos presentimientos y acciones conjuntas que se unan entre departamentos y regiones.

Se ayudarán de cápsulas interactivas que conecten a las personas de todos los departamentos, en donde podrán compartir qué es lo que los hace palpitar por este país. Al lanzamiento lo denominaron el Día del Infarto, como momento cero para que los pálpitos de los 47 millones de colombianos se sincronicen en un mismo propósito.

La esperanza como sentimiento que mueve la paz

Las actividades en medio de la cita que se llevó a cabo del 18 al 20 de octubre consistieron en exponer las dudas, los miedos, las expectativas y la lectura de país que tenían como región.

Se pusieron de acuerdo que Colombia es un país que se siente, que hace vibrar y que emociona. Pero esa emoción está sujeta a un partido de fútbol, a la visita del papa, al Giro de Italia o al Tour de Francia.

“Este es un país construido por la emoción”, dice Abelardo Gómez, fundador del medio alternativo Tras la cola de la rata.

Germán Moreno / OACP

El corazón de los colombianos palpita por inercia cuando el nombre del país no está en los titulares deportivos y la tarea que se comprometieron los 39 asistentes como ciudadanos es mostrar que sí hay esperanza.

Esta emoción es la que abraza a la paz, no como una política de Estado, sino como un actuar ciudadano que requiere de una construcción nacional. Y eso, aunque unos son conscientes de la gran tarea, el 63% de los colombianos se olvidaron de ese compromiso colectivo en el plebiscito con su abstencionismo.

A ellos, los incrédulos, son los que el nodo Andina Occidental (Eje Cafetero y Tolima) quieren hacerlos palpitar por Colombia y la paz.

Algo va a pasar

A diferencia de Algo muy grave va a pasar en este pueblo de Gabriel García Márquez, el Tolima, Quindío, Risaralda, Caldas y Antioquia harán que suceda “algo” que despierte al país para que el pálpito se sienta como una acción disruptiva que pondrá a pensar a Colombia cómo se está pensando en paz.

“Sin llegar a gritar tenemos que hacer que se escuche nuestra voz”, fue la recomendación de Fernando Doval Navarro, representante de la Corporación para el Desarrollo del Bajo Cauca, para que este plan interregional logre generar ese presentimiento de que algo, muy alentador, pasará.

Tengo un pálpito es el nombre de la propuesta que pretende unir a Planadas con Caucasia, Chinchiná con Filandia, Ibagué con Medellín, Manizales con Pereira y Armenia, para que haya un intercambio de narrativas de construcción de paz y los ciudadanos se cuenten qué país se sueñan construir en colectivo.

Se apoyarán de influenciadores en redes sociales quienes capacitarán a los líderes sociales regionales para visibilizar sus trabajos y convertirlos en los héroes locales que palpitan por sus territorios y Colombia. Desde las instituciones educativas pondrán a hablar a los jóvenes de construcción de paz para que se conviertan en agentes transformadores.

A través de la música, compondrán el himno, con los ritmos particulares de los 32 departamentos, que hará bombear los corazones de esperanza y pondrá a bailar a la gente.

“En otras palabras, tenemos el presentimiento de que este país se va a poner a palpitar a otro ritmo”, con ese compromiso y mensaje se fueron los 39 líderes a sus casas para replicar lo que los hace mover por Colombia. 

 

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