Una paz entre la desmovilización y las reformas

Andrés París, delegado de las Farc, señaló que estarían dispuestos al congelamiento de los diálogos si es en beneficio del proceso y dijo que tienen material suficiente para superar el segundo punto de la agenda e incluso los cuatro restantes.

En el sexto día de la actual ronda de diálogos entre el Gobierno y las Farc en La Habana (Cuba), es muy poco lo que sale de la mesa de diálogos. Lo único que da señales sobre lo que ocurre al interior de ésta son los pronunciamientos de los delegados de la guerrilla y las declaraciones que llegan desde Colombia, como las del presidente Juan Manuel Santos afirmando que el 18 de noviembre es una fecha determinante para el proceso de paz. Incluso, es el ruido por fuera de la mesa lo que desata polémica acerca de las negociaciones. Y es por esto que todo lo que se diga o escuche debe ser tomada con reserva de inventario.

Esta vez el turno fue para ‘Andrés París’, miembro de la delegación de las Farc, quien respondió una ronda de preguntas a los medios de comunicación antes de internarse en los salones del Centro de Convenciones, sede de las negociaciones. Los periodistas quisieron saber las opiniones de la guerrilla en cuánto a las declaraciones del primer mandatario. A lo que el jefe guerrillero contestó: “Hoy tenemos suficiente material en la comisión de texto que permite anunciarle al pueblo colombiano que, en lo que tiene que ver con la delegación de las Farc, hemos avanzado con celeridad. Ojalá pudiéramos cerrar para esta fecha el punto de la participación política. O si se quiere todos los puntos de la agenda. Pero la pregunta es ¿el presidente tiene la misma celeridad para hacer los cambios que requiere nuestro país?”.

Al tiempo, ´París’ aprovechó para criticar la decisión del presidente de devolver a los congresistas y otros funcionarios públicos los subsidios que el Consejo de Estado les había eliminado. “Si se puede por decreto presidencial hacer tan nefastas determinaciones que inciden en el estado de pobreza y la profundizan más, ¿por qué no se acuden a estos mismos recursos para avanzar en los puntos que hemos colocado en la mesa?”, preguntó.
Los periodistas también indagaron sobre la posibilidad de congelar los diálogos durante los meses de campaña electoral, que formalmente arrancan a finales de noviembre. El delegado guerrillero sostuvo con incomodidad que son propuestas lanzadas a través de los medios de comunicación y que no corresponden a las discusiones que se dan en la mesa, donde el tema de la suspensión de los diálogos no ha sido tratado.

Sin embargo refirió: “Estamos dispuestos a avanzar en cualquier propuesta que preserve el proceso para que se pueda llegar al fin del conflicto. Si se requiere una pausa, estaríamos dispuestos pero no como una acción unilateral, no como una acción impuesta por los medios. Estaríamos dispuestos a trabajarla pero hasta ahora en la mesa no se nos ha presentado esta iniciativa”. Y agregó con burla: “Los tiempos con los que se ha venido trabajando suenan a mecanismos que enseñan en Harvard, pero en Estados Unidos no hay guerrilla, por eso los especialistas en negociación no tienen en cuenta los tiempos de una guerrilla como las Farc”.

La décimo quinta ronda de diálogos se inició con la esperanza de que una delegación de representantes de los partidos políticos viajará a Cuba para intercambiar opiniones respecto al punto de la participación política –segundo tema en la agenda de diálogos- pero los días han pasado y no hay asomo de que dicha comisión asista. Al respecto, ‘Andrés París’ señaló que hasta el momento no se ha definido la fecha del viaje. “Estamos abiertos a recibir esta delegación como un mecanismo que muestre que si es posible darle participación a otros sectores en la mesa de diálogos. Queremos redondear la idea. Ya tenemos una suma de cuartillas suficientes en el tema de participación política para mostrarlo a Colombia como un avance. Sin embargo, la confidencialidad de que goza la discusión nos impide dar a conocer el contenido de esas cuartillas, pero sí podemos decir que la delegación de paz de las Farc está trabajando intensamente hacia un acuerdo en este punto. En lo que corresponde a nosotros, vamos a presentarle buenos resultados a Colombia al término de este ciclo”, sostuvo el comandante insurgente.

El diálogo con los periodistas concluyó con una frase que refleja la convicción de las Farc de no levantarse de la mesa hasta conseguir un acuerdo final. “En lo que se refiere a nosotros, estamos atornillados a la mesa hasta que firmemos un acuerdo de fin del conflicto”, sostuvo ‘París’, quien antes de internarse en los salones donde delegados de la guerrilla y del Gobierno trabajan en una jornada entre las 8:00 de la mañana hasta las 2:00 de la tarde dijo: “Este punto se refiere a las formas en que el régimen ha establecido su poder por más de 100 años, con carácter excluyente y violento. Queremos entrar a la democracia pero modificando aspectos sustanciales que permitan que en el paisaje de la democracia estemos nosotros. No es que estamos planteando que el punto de la participación política sea una negociación para nosotros sino que somos un actor político y se trata de transitar los caminos de la acción política sin el uso de las armas y eso requiere cambios sustanciales en las estructuras de poder. Si avanza hacia esa línea vamos a anunciar no sólo un acuerdo de paz con la guerrilla sino cambios en la cultura política del país”.

Las palabras del delegado de las Farc reflejan algunos asuntos que son transversales en la mesa de diálogos. Uno, que las discusiones en la mesa nunca abarcan aspectos de la coyuntura política. Allí se trabaja sobre los puntos de la agenda exclusivamente sin interferencia de asuntos militares o políticos. Dos, que los avances de las negociaciones no se han dado únicamente en los puntos de tierras y de participación política sino que se ha venido trabajando en los seis puntos de la agenda de forma tangencial. Y tres, que mientras el Gobierno busca que las negociaciones concluyan con la dejación de armas por parte de la guerrilla, las Farc pretenden que el acuerdo final de terminación del conflicto conduzca a cambios estructurales de la vida nacional. Tres temas que permanecen expuestos a lo largo de las conversaciones pero que se difuminan con los intercambios de opiniones y declaraciones emitidas por las partes en guerra, hoy también en negociación.

 

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