Vamos Colombia: el espacio del sector privado frente al posconflicto

Néstor Gómez, director de Vamos Colombia, habla sobre el papel del sector privado en la construcción de un país en paz.

Indígenas, voluntarios y uniformados sembrando juntos en Vamos Magdalena.Cortesía Vamos Colombia

Este fin de semana se llevará a cabo Vamos Caquetá, el gran cierre de Vamos Colombia, una iniciativa de la Fundación Andi con el apoyo de Usaid y Acdi/Voca, del Programa de Alianzas para la Reconciliación. Esta campaña busca inspirar y sensibilizar a las personas y empresas colombianas a promover cambios en actitudes y estrategias ​a partir de seis activaciones regionales llevadas a cabo en lo corrido del 2017.

Los municipios de Chaparral (Tolima), Quibdó (Chocó), San Carlos (Antioquia), Santa Marta (Magdaleta) y Buenaventura (Valle del Cauca) fueron testigos de encuentros entre voluntarios de empresas, líderes locales, campesinos, exguerrilleros y víctimas del conflicto. Estos cara a cara no solo promueven el respeto por la diferencia y posibilita la confrontación de prejuicios y estigmas, sino que también aporta a la construcción de una paz sostenible e incluyente desde la articulación de diferentes sectores.

¿El resultado? Ciudadanos inspirados a trabajar por la reconciliación, comunidades fortalecidas y visibilizadas, mejoras en indicadores del clima organizacional en las empresas participantes y, sobre todo, acciones desde el sector privado que le apuestan a la construcción de un país más equitativo e incluyente a partir de estrategias empresariales de cara a este nuevo camino que recorrerá el país.

Este fin de semana es el turno de Vamos Caquetá, zona que ha sido escenario del conflicto armado en el país. Durante cuatro días, 250 voluntarios, representantes de la Agencia Nacional para la Reoincorporación y Normalización, el Ejército Nacional y miembros de dos comunidades del departamento trabajarán en conjunto en jornadas de pintura en las escuelas rurales, siembra de huertas y cultivos, recolección de residuos y talleres que, finalmente, son una excusa para dar pie a conversaciones, diálogos y encuentros que gesten semillas de transformación social.

Vamos Colombia cree que el sector privado tiene el reto de ser un actor protagónico en el posconflicto, pues desde su lógica privada y su visión puede generar estrategias de inclusión que resulten competitivas para sus negocios. En entrevista con El Espectador Néstor Gómez, director de Vamos Colombia, habla sobre el papel del sector privado en la construcción de un país en paz.

¿Qué busca Vamos Colombia?
Sensibilizar a las personas de las empresas privadas a través de una experiencia de contacto entre seres humanos que se miren a los ojos y empiezan a reconstruir la confianza en unos ejercicios directos en las zonas más vulnerables del país que han estado afectadas por el conflicto.

¿Por qué es importante el encuentro cara a cara entre el sector privado y este escenario?
Ninguna otra estrategia de sensibilización en escenarios académicos es tan efectiva como la posibilidad de una experiencia sensorial en donde las personas de carne y hueso puedan vivir lo que una persona vive en una zona de conflicto o una zona que ha estado afectada por otro tipo de exclusiones. Por eso es importante el cara a cara, porque esto no puede ser un asunto de un número más  o una estadística, un resultado de un análisis académico, sino que también debe ser un ejercicio de seres humanos que se hablan, que se ponen en los zapatos del otro y que desde ahí comparten sueños, posibilidades de futuro.

¿Cuál es el papel de las empresas y el sector privado en el posconflicto?
Su principal labor es generar oportunidades de inclusión en diferentes líneas: en las compras, en el encadenamiento, en el empleo, en la distribución, priorizando a las comunidades que han estado afectadas por el conflicto dentro de sus líneas de acción, no porque se les tenga pesar o lástima, sino porque se acompaña dentro de un proceso de fortalecimiento personal, pero también productivo. Las empresas son quienes finalmente jalonan la economía y quienes jalonan la sociedad desde este sistema de competencia. A esto lo hemos llamado competitividad inclusiva.

¿Cómo pueden aportar las empresas a la construcción de un país más equitativo e incluyente sin que esto represente dejar de lado su lógica empresarial?
Precisamente lo que han dicho los directivos de la Fundación Andi es que es imposible que las empresas se desarrollen si no se desarrolla su entorno social, es decir, si el país no sale adelante siendo un país más competitivo, un país donde no haya violencia, donde haya participación democrática y respeto a la vida, si Colombia no se vuelve un país más incluyente, es imposible que la empresa privada se desarrolle. Es un tema de gana-gana. Si la sociedad se desarrolla, las empresas ganan porque hay más competencia, más consumo, más seguridad para producir.

¿Con qué actividades se van a encontrar los voluntarios de Vamos Caquetá?
Con actividades que son un resumen de todo lo que se ha hecho en Vamos Colombia y que están tanto en el sector rural como en el sector urbano. En el sector rural, se realizarán actividades que tienen que ver con proyectos agropecuarios y de agroindustria en un colegio donde se ha priorizado la formación de los muchachos como empresarios del campo para que sean emprendedores, entonces van a trabajar en huertas, proyectos avícolas, porcinos, temas de café, ganado, panela, y turismo. En el sector urbano vamos a apoyar un esfuerzo comunitario de un barrio que se llama La Ilusión donde ellos han priorizado su centro comunitario como un lugar de encuentro,entonces los voluntarios van a trabajar en actividades de construcción y, por otro lado, vamos a compartir con el Circo del Ejército, cuya presencia en este barrio es súper importante porque es un barrio en el que conviven personas desmovilizadas y victimas del conflicto.

 ¿Qué pasa con los voluntarios que asisten a Vamos Colombia?
Les pasa varias cosas. Como personas, logran ganar una nueva perspectiva de su país, una conversación un poco más amplia que supera un poco los prejuicios y las preconcepciones que hay sobre estas regiones, sobre el conflicto, y, sobretodo, sobre su propio rol y su poder de hacer algo. Lo segundo que pasa es que las empresas privadas renuevan su sentido de responsabilidad social y le pueden dar un enfoque más realista, más aterrizado, más conectado con su propio core del negocio. Un tercer resultado es que la sociedad en general se ve beneficiada porque estos voluntarios llegan a sus casas a comentar lo que pasó y sobretodo a actuar distinto, con mayor responsabilidad social y a generar narrativas menos excluyentes y simples.
 
¿Cómo prepararmos como colombianos para esta nueva etapa?
Todo el tema del marco de reconciliación implica diferentes dimensiones: sociales, legales, políticas. Desde la económica, que es lo que tiene que ver la Fundación Andi, y desde la cultural, que tiene que ver Vamos Colombia, la invitación es a que cada individuo colombiano se dé cuenta de que lo que ha creído hasta ahora de la realidad y de su rol en ella es una versión incompleta que puede ser complementada con una visión del otro. Los colombianos apenas estamos levantando la cabeza para entender que no todo el mundo es católico, no todo el mundo es hetorosexual y, en este caso, no todo el mundo ha tenido la misma relación con el conflicto. Creo que necesitamos un nuevo diccionario de significados que nos permitan convivir pacíficamente y avanzar desde una nueva manera de vernos como sociedad.