Van siete días del secuestro de Élida Parra

El Frente de Guerra Oriental (FGO) hizo llegar un comunicado a la familia de la periodista en el que se atribuyen su retención.

Amauris Ríos y Gladys Parra, esposo y hermana de la comunicadora secuestrada en Arauca por el ELN. /Cortesía
Amauris Ríos y Gladys Parra, esposo y hermana de la comunicadora secuestrada en Arauca por el ELN. /Cortesía

“Todo mega proyecto del imperialismo, multinacionales y oligarquía son y serán objetivo militar del ELN porque sólo beneficia al sistema capitalista”. Con esta advertencia -en un comunicado que el Frente de Guerra Oriental (FGO) del ELN le hizo llegar a Amauris Ríos, esposo de Élida Parra- el grupo guerrillero acepta su participación en la retención de la periodista y gestora social del oleoducto Bicentenario, quien fue secuestrada el pasado 24 de julio. En éste, el grupo guerrillero también se atribuye el rapto de la supervisora ambiental, Gina Paola Uribe Villamizar, y el asesinato de Ricardo Mora Díaz, contratista del oleoducto.

El ELN no les ha hecho exigencias de dinero. De acuerdo con los familiares de Élida Parra, su secuestro obedecería a la presión que el grupo guerrillero pretende ejercer sobre las empresas que trabajan en el departamento de Arauca.

En entrevista con El Espectador, Amauris Ríos y Gladys Parra, esposo y hermana de Élida, relataron lo que ocurrió el último día que ella estuvo en libertad. De acuerdo con Ríos, mientras fue y volvió de la tienda, su esposa fue secuestrada por hombres del grupo guerrillero.

¿Cómo sucedió el secuestro de su esposa?

Ese día (martes 24 de julio) yo llegué del trabajo como a las 9:30 a.m. A eso de las 10 salí a hacer un mandado y cuando regresé no encontré a mi esposa. Sólo estaba el celular de ella en el comedor, pero en la casa no parecía que nada hubiera pasado. La puerta no estaba forzada y no había nada tirado en el interior. Es que como vivimos en Saravena (Arauca), uno allá tiene mucha confianza y no tiene que manejar tanta seguridad como en Bogotá.

Pasaron como 10 minutos desde que llegué y mientras yo buscaba a mi esposa y la preguntaba con los vecinos, me llamaron del oleoducto Bicentenario y me dijeron que habían secuestrado a una funcionaria del oleoducto, ahí me preguntaron si yo estaba con Élida y yo les dije que no.

¿Élida Parra había recibido amenazas?

No, nunca. Ella llevaba trabajando en Bicentenario tres meses apenas y estaba muy tranquila y contenta con el nuevo puesto, pero no tanto por lo económico sino porque iba a poder trabajar con la comunidad que es algo que a ella le gusta mucho.

¿En qué consistía el trabajo de su esposa en el Oleoducto Bicentenario?

Ella es la gestora social: está encargada de hacer el empalme del oleoducto con la comunidad. Élida presentó su hoja de vida hace tres meses y luego hizo la entrevista. Desde su cargo iba a estar pendiente de que todo fuera para el pueblo y como a ella le gusta tanto trabajar para ayudar a la comunidad estaba muy contenta. Desde antes lo venía haciendo a través de su programa en la emisora Sarare FM Estéreo. Era un programa que hacía todos los sábados para los niños del pueblo en el que se enseñan valores como la vida, la autonomía. El último programa lo hicieron los niños pidiendo por la libertad de Élida.

¿Qué pensó cuando se enteró que su hermana había sido secuestrada?

Yo entré en shock, en negación absoluta. No me entraba en la cabeza y al principio uno dice “no, ella debe estar por ahí” pensamos que de pronto era cosa de un ratico y que la soltaban de una. Pero de repente ya pasó una semana. No nos imaginamos la magnitud del tema, es que ella es una niña común y corriente. Nosotros estamos muy a la expectativa, pero no sabemos nada. Ella debe estar muy triste por nosotros, debe estar pensándonos mucho. No queremos que esto se vaya a prolongar, dentro de nosotros guardamos la esperanza de que todo salga perfecto. Estamos positivos. Queremos pensar que no va a pasar mucho tiempo porque no estamos preparados para nada más, sino para que ella vuelva.

Para finalizar, el esposo y la hermana de Élida hicieron un llamado al ELN: “Exigimos que le respeten la vida y su dignidad, que la liberen”, afirmó su marido. Su hermana, entretanto, manifestó que sólo les interesa su bienestar: “para nosotros en este momento es Élida la que nos importa y es difícil para nosotros vernos en estos juegos. Nos interesa mi hermana y es a esa hermana a la que queremos volver a ver, estamos en una tensa calma soportados en la idea que ella va a ser liberada”.

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