La verdad que busca la mesa de negociaciones de paz

La ronda de negociación que concluye deja tres asuntos sobre el tapete: la necesidad de desescalar el conflicto, la duda sobre la duración de los ciclos y el pulso sobre el modelo de justicia.

Delegados del Gobierno y las Farc, junto a los designados de los países garantes del proceso de paz, Cuba y Noruega, durante la rueda de prensa sobre desminado humanitario. /AFP

En el papel, el ciclo 37 de diálogos entre el Gobierno y las Farc tendría que terminar hoy. Ha sido una ronda de conversaciones intensa. El escalamiento de la confrontación armada en Colombia contrasta con el arduo trabajo que las delegaciones de paz han tenido durante 15 días ?tres más que los ciclos normales?. Pero la razón para ampliar las sesiones de negociación tiene un objetivo: dar a conocer un acuerdo sobre una comisión de la verdad y esclarecimiento.

Y es que el proceso de paz en La Habana (Cuba) ha llegado a un punto crucial. Las reglas que se han trazado los negociadores están siendo puestas a prueba por la realidad. La más evidente es la de negociar la paz en Cuba al son de la guerra en Colombia. Los muertos de las últimas semanas, que se cuentan por decenas de parte y parte, ponen en evidencia la necesidad de seguir avanzando en el desescalamiento del conflicto y el cese al fuego bilateral y definitivo.

Otra de las lecciones que deja la ronda de conversaciones tiene que ver con que el modelo de ciclos de once días empieza a quedar en desuso. En este, por ejemplo, se necesitó extenderse por dos motivos: primero, porque los primeros tres días de sesiones se suspendieron tras la muerte de casi 50 guerrilleros en operaciones militares; y segundo, por la necesidad de terminarlo con el primer acuerdo sobre el punto quinto de la agenda de diálogos, relativo a los derechos de las víctimas. Las delegaciones de paz del Gobierno y las Farc tienen casi por completo acordada la creación de la comisión de la verdad, que probablemente se daría a conocer hoy.

Prueba de ello es el comunicado de las Farc dado a conocer ayer antes de ingresar al Palacio de Convenciones de La Habana. “En este año de discusión hemos logrado avanzar en borradores respecto al aparte ‘Verdad’, discusión compleja que hemos abordado paralelamente con la de aspectos del punto 3, ‘Fin del conflicto’, como lo son los de cese al fuego bilateral y dejación de armas”, sostiene la delegación de la insurgencia.

De igual manera, tanto la guerrilla como el Gobierno son conscientes de que el asunto del modelo de justicia determina el futuro del proceso y este ciclo se ha caracterizado por vivir un duro pulso al respecto. Y así lo han dejado ver las Farc cada vez que sostienen que el Marco Jurídico para la Paz y el modelo de justicia transicional que de este se desprende no son aceptados por ellos. Esto ha presentado un problema complejo, pues mientras el gobierno se ha inclinado por solucionar cómo se van abordar los crímenes internacionales y el tipo de sanciones que derivarán de un acuerdo, las Farc quieren hablar de reparación a las víctimas y de justicia “prospectiva”.

“Frente a estas circunstancias, debemos decir que ninguna excusa hay para que no se concreten medidas urgentes de reparación que apunten a responder a las exigencias de las víctimas; ninguna justificación hay para retrasar un acuerdo sobre Comisión de Esclarecimiento y Verdad, así como ningún argumento racional se puede esgrimir para escalar la guerra en momentos en que hablamos de paz”, sostuvo la delegación de las Farc, a través del guerrillero Wálter Mendoza, quien agregó que este “no es un proceso de sometimiento” y el Estado no puede ser al tiempo “juez y parte”.

“En La Habana no se van a intercambiar impunidades, porque no es comparable el terrorismo de Estado al ejercicio del derecho a la rebelión; ningún guerrillero está dispuesto a pagar cárcel por haber ejercido dicho derecho (...) Nunca daremos un voto de confianza al sistema judicial colombiano ni a simples promesas sin garantías de sus instituciones corruptas, porque no hemos venido a La Habana a someternos. Lo mínimo para alcanzar la reconciliación es que se proceda con los cambios estructurales que acaben con la miseria, la desigualdad y la falta de democracia”, concluye el comunicado.

En este tire y afloje de discursos, la guerra en Colombia vive una dramática intensificación. La reactivación de los bombardeos por parte de las Fuerzas Armadas y el levantamiento del cese unilateral por parte de las Farc se miden en vidas humanas perdidas y en daños a la infraestructura del país. Precisamente en este aspecto el comandante del Ejército, general Jaime Lasprilla, salió a denunciar que las Farc han realizado tres atentados que dejan sin luz a municipios en Norte de Santander, Nariño y Valle del Cauca, y sostuvo que esto mina la confianza de los colombianos en el proceso de paz.

Así las cosas hoy termina uno de los más intensos ?y tensos? ciclos de diálogos en los más de dos años de negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc. Y aunque la guerra en Colombia ha puesto a tambalear la mesa de diálogos de La Habana, los negociadores buscan un acuerdo en el asunto de la comisión de la verdad para bajarle temperatura a un proceso que enfrenta evidencias de que las normas que rigieron la mesa hasta ahora deben empezar a cambiar.

 

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