Verdad sin amnistía ni indulto

Ahora que se anuncian los primeros acuerdos entre las Farc y el Gobierno, la comunidad internacional insiste en los derechos de las víctimas.

Empieza a cobrar forma el debate sobre la creación de una comisión de la verdad.

Hay que evitar encarar las violaciones del pasado mediante amnistías y otras formas de impunidad que infrinjan las obligaciones que existen con las víctimas. Esa fue la recomendación que Naciones Unidas le hizo al Estado colombiano durante la presentación del informe anual de la situación de derechos humanos en Colombia, que se realizó ayer en Ginebra, a propósito de los vientos de paz que soplan en La Habana entre Gobierno y Farc.

De hecho, así lo dejó claro Bruno Moro, el coordinador residente de Naciones Unidas en Colombia, quien en diálogo con El Espectador, señaló que en un proceso de paz los temas de justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición son fundamentales y, en ese sentido, la amnistía es un tema muy delicado, que podría confrontar al país a la luz de la legislación internacional que ya se ha reconocido.

“Sin embargo, sabemos que la paz es el fin prioritario para el país y creo que van a surgir otras opciones que van a dar vía a que haya una verdadera justicia y que haya soluciones, porque la paz necesita de todos. Por eso es importante que haya justicia y que los actores puedan tener participación política sin olvidar a las víctimas”, agregó Moro.

La preocupación sobre este posible escenario de justicia transicional al que se acogerían las Farc empieza a cobrar relevancia para la comunidad internacional y las organizaciones sociales, ahora que las partes anuncian avances significativos en la mesa de diálogos (ver nota anexa). El Espectador conoció que el Centro Internacional de Justicia Transicional (ICTJ, por su sigla en inglés) está capacitando y asesorando a organizaciones civiles y equipos del Gobierno —en concreto de los ministerios del Interior y de Justicia y del alto comisionado para la Paz— en la búsqueda de fórmulas que permitan pensar ese futuro que algunos auguran próximo pero que aún no está definido.

El pasado fin de semana, en Villa de Leyva, el reconocido sociólogo Félix Reátegui, quien integró la comisión de la verdad del Perú y ha estado cerca de otros procesos de justicia transicional del mundo, coordinó un curso desde el ICTJ con miembros del Gobierno para evaluar los elementos que deberían tenerse en cuenta para la creación de una comisión de la verdad.

Aunque este centro reconoce que el debate aún es prematuro porque no se sabe si esa es la figura que el proceso con las Farc necesita, lo cierto es que en el Marco Legal para la Paz, que se aprobó en el Congreso y espera su reglamentación, está consignada la creación de una comisión de la verdad, pero no a cualquier precio.

La preocupación está latente y por eso la ICTJ tiene listo un manual que hará público en abril para que la experiencia comparada de otros países que han creado comisiones de verdad, contribuya al debate sobre la creación de una que permita la reflexión necesaria acerca de la mejor forma de garantizar el derecho a la verdad de las víctimas y de la sociedad en el país.

Para el sociólogo Reátegui, en el proceso de paz en Colombia debe prevalecer la idea de que hay una historia sobre el conflicto armado que debe ser contada y reconocida por las partes. Pero eso no significa obligatoriamente que se necesite crear una comisión de la verdad. El temor reside en que esta figura termine siendo sólo un instrumento para que las Farc no paguen con cárcel sus deudas con la justicia y todo acabe con amnistías e indultos.

Según Reátegui, ha habido comisiones de verdad fallidas por la poca independencia que han tenido. Por eso, se requiere un marco de valores, que no sea el de los intereses de los actores —en este caso el Gobierno y las Farc— sino el de las víctimas. Por esta razón, el mandato que se realice para la creación de una eventual comisión no debería salir de La Habana, para que no haya ninguna posibilidad de que se negocie la verdad, y éste sea considerado por la sociedad y la comunidad internacional un proceso genuino y legítimo.

Hace 40 años la verdad era la que escribían los victoriosos. Hoy, poco a poco, las víctimas reclaman su derecho a ser reparadas y escuchadas . El próximo domingo 24 de marzo se conmemora el día internacional de este derecho, instituido hace tres años por la Asamblea General de Naciones Unidas, con ocasión de los 30 años que se cumplieron del asesinato de monseñor Óscar Arnulfo Romero en El Salvador, un emblema de la búsqueda y la revelación de la verdad frente a graves crímenes de derechos humanos en el mundo.

No estaría de más que estos elementos sobre la comisión de la verdad, que la comunidad internacional empieza a discutir con ocasión del proceso de paz en Colombia, estuvieran en el debate de las Farc y el Gobierno. Porque el mensaje es claro: la paz no puede ser a cualquier precio.

 

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