Veterinario en tiempos de guerra y paz

Este tolimense de 76 años fue conocido en los tiempos de la zona de despeje por su supuesta cercanía a las Farc, lo han acusado de ser su veterinario privado. En entrevista con El Espectador narra sus vivencias en San Vicente del Caguán, antes y después de la zona de distensión.

Luis Eduardo López Godoy / Óscar Pérez - El Espectador

Entre los cientos de asistentes a la Décima Conferencia de las Farc, en los llanos del Yarí, se encuentra Luis Eduardo López Godoy. Un médico veterinario de 76 años que desde los tiempos de despeje de San Vicente del Caguán y cuatro municipios más,  en el Gobierno de Andrés Pastrana, se hizo conocido por su defensa pública de la guerrilla. Sus posiciones le costaron el estigma que rotuló el expresidente de Fedegan, José Felix Lafaurie, como “el veterinario de las Farc”. Sus críticas a la fuerza pública lo han convertido en un blanco visible. Con un elemento adicional: vive en la misma cuadra de la Alcaldía de San Vicente del Caguán y de la estación de Policía. Y denuncia  que las trincheras impiden su libre movilización.


“Soy Luis Eduardo López Godoy. Con el apellido de mi madre, para que no me pase lo de los congresistas, que dejan el apellido de la mamá como si no los hubiera parido”, exclama para atrapar la atención de quienes lo rodean. “Soy tolimense pero llevó 32 años viviendo en San Vicente, y me conozco sus rincones como pocos sanvicentunos. He visto pasar la guerra y los intentos de paz, pero esta vez creo es distinto”, agrega entusiasmado. “Pero para qué le cuento si a mí los medios no me sacan nada, si siempre han promovido la guerra y no la reconciliación. Y ha llegado el momento de la verdad: yo  nunca he visto una vaca de la guerrilla”, refiere respondiendo a la vieja acusación de que fue el veterinario del “Mono Jojoy”.


Fue Lafaurie, hace más de cuatro años, quien lo acusó de ser colaborador de la guerrilla, de ser su veterinario privado, y de hacer parte en la venta del ganado de las Farc, que según el expresidente de Fedegan, proveía el 70% de todo el que salía de esta esquina del Caquetá. Lopéz Godoy respondió a Lafaurie con una denuncia por injuria y calumnia, siendo presidente del comité ganadero de San Vicente le dio la pelea.


Por los días de la controversia pública entre estos, hace cuatro años, López Godoy decía que el ganado no era de las Farc, pero sostenía que la gente sí había prosperado con la ayuda de la guerrilla. “En época del Caguán en la región había 780.000 cabezas de ganado,  hoy son 1’800.000. Nosotros le aportamos a Fedegan el 75% de un salario mínimo diario por cada res que sale a matadero. Eso significa que le entregamos casi 3.000 millones de pesos por las 180.000 cabezas que enviamos al año al matadero. ¿Entonces el señor Lafaurie recibió plata sabiendo que era de la guerrilla?”, sostenía López Godoy en 2012.


Y ese es el estilo de este veterinario, hoy más beligerante que hace unos años.  “San Vicente del Caguán lo construimos entre la población civil y los guerrilleros.  Antes del despeje era un pueblito. Un picadero de moscos. Hoy es una ciudad. En esa época tenía 7.000 habitantes, hoy somos más de 60.000. Había cinco o seis barrios, hoy hay 52. Duélales de la cintura para arriba y de la cintura para abajo, esa ciudad se hizo con manos de las Farc. Todas esas carreteras por las que la gente llegó hasta el Yarí, se le deben al trabajo de la comunidad con la guerrilla. Antes del despeje había 1.800 kilómetros de carretera, hoy hay 44 mil”, expresa desde la sede de la Décima Conferencia Nacional Guerrillera.


En su discurso político, López  Godoy cuenta anécdotas de lo que ha sido el desarrollo de esta región. Asegura que la carretera entre San Vicente y la Macarena, en la que se tardaba en transitarla tres días, fue arreglada con una partida de $900 millones otorgados por el Gobierno, y que el veedor de la obra fue el “Mono Jojoy”. Al final, señala, que le sobraron 27 millones de pesos. Y hoy se tarda entre cinco o seis horas en ir de un municipio a otro.


De un tema pasa al otro, como tuviera preconcebida la conversación. “Hablamos ahora de la coca.  A los medios les gusta hablar de eso. Mire todos estos llanos del Yarí a ver dónde hay una mata de coca. Dicen que estas sabanas son de la guerrilla, pero va uno a ver y  las escrituras las tienen tres o cuatro terratenientes que concentran la tierra. Y de quién es la coca, de los planteros, que están en México, en Medellín y Cali. Llega el momento en que la fuerza pública tiene que demostrar resultados, entonces cuadran con los dueños para desmontar un laboratorio, pero no cogen preso a nadie. Y le echan la culpa a la guerrilla, pero las Farc no tienen una mata de coca. Nunca la ha necesitado”, puntualiza.


Sobre los costos que ha tenido para su vida, decir lo que piensa asegura que lo han perseguido, estigmatizado y que le han aplicado la política del miedo. “Yo no tengo para dejar sino 76 años. Lo mejor para quienes  me señalan es que me pegaran dos tiros”, afirma con rabia. “Hay quienes dicen que la guerrilla son un poco de asesinos. Usted sabe cuáles son los asesinatos más horribles que he visto en mi vida”, pregunta para responderse: “los que hace la  fuerza pública, y especialmente el Ejército en San Vicente del Caguán. Yo saqué los muertos en pedazos del rio”, agrega sin referir la historia, ya conocida, de que a su mejor amigo lo mataron y lo lanzaron río abajo, de dónde lo sacó para sepultarlo. López Godoy explica que los muertos de las Farc y del Ejército son distintos: “El guerrillero no podía gastar muchas balas, entonces mata con un tiro, mientras el Ejército los  descuartiza a bala”.


Al final del diálogo, el conocido veterinario concluye: “Con la entrega las armas de las Farc se les acabó el cuento de la coca, de la guerrilla, de la tierra. Entonces ahora qué van a hacer. A quién le van a  echar la culpa. Por eso Uribe no quiere saber nada del proceso de paz, porque si hay alguien que tiene tierra es él.  Por eso se oponen a la restitución de tierras. Esta es la oportunidad para que todo cambie”.    

 

últimas noticias