“Adiós a la guerra, sí a la paz”

En su discurso de instalación de la legislatura 2016-2017, dijo que en el período que comienza los colombianos sabremos lo que es vivir y trabajar en un país que recorre el camino de la convivencia.

El presidente Santos en su discurso de ayer ante el Congreso. / Cristian Garavito
El presidente Santos en su discurso de ayer ante el Congreso. / Cristian Garavito

Con un discurso centrado en el tema de la paz, que inició con palabras de agradecimiento por la labor legislativa no solo del último año sino desde el inicio de su primer mandato en 2010, en el que hizo un balance de las principales leyes y reformas aprobadas en aras de un mejor país y en el que no faltaron las pullas para sus contradictores —léase Centro Democrático—, el presidente Juan Manuel Santos instaló ayer oficialmente las sesiones ordinarias del Congreso de la República para el período 2016-2017.

 

Con un discurso centrado en el tema de la paz, que inició con palabras de agradecimiento por la labor legislativa no solo del último año sino desde el inicio de su primer mandato en 2010, en el que hizo un balance de las principales leyes y reformas aprobadas en aras de un mejor país y en el que no faltaron las pullas para sus contradictores —léase Centro Democrático—, el presidente Juan Manuel Santos instaló ayer oficialmente las sesiones ordinarias del Congreso de la República para el período 2016-2017. Un Congreso que, según dijo, no será ahora solo el de la paz, sino el del posconflicto.

“En la legislatura que hoy comienza, ustedes tendrán el reto de aprobar las leyes y reformas que se requieran para implementar los acuerdos de paz, reformas todas que son benéficas para Colombia, y que tendríamos que acometer tarde o temprano. En otras palabras, les llegó el momento de completar su misión, porque este Congreso de la paz será ahora el Congreso del posconflicto”, manifestó el jefe de Estado, en medio de aplausos de senadores y representantes a la Cámara de la Unidad Nacional, quienes en varios momentos exhibieron carteles con el logo “Sí a la paz”.

Como era de esperarse, en uno de los apartes de su discurso el primer mandatario aprovechó para pedir el respaldo al plebiscito con el que se busca refrendar los eventuales acuerdos que se firmen con las Farc en Cuba. Y en este sentido, reiterando que su objetivo es cumplir con la promesa que les hizo a los colombianos desde el inicio de los diálogos, enfatizó: “Será el pueblo, y nadie más, quien tenga la última palabra sobre si acepta o no lo acordado en La Habana. Como gobernante tengo la plena certidumbre sobre la seriedad, la responsabilidad y la prudencia con que se llevaron a cabo las negociaciones, y por eso confío en que los colombianos darán vía libre a este camino hacia la paz”.

Y agregó: “Ustedes, congresistas, como representantes de sus regiones y de sus partidos, deben ser los primeros en promover este mecanismo de participación popular. No les digo que hagan campaña por el sí o por el no, ya saben muy bien que el sí está en mi corazón y en el de millones de colombianos”. Seguidamente le mandó indirectazos al uribismo, cuyos congresistas se hicieron presentes ayer en el Capitolio con banderas de Colombia con cintas negras, por sus posturas críticas frente al proceso de paz: “Pero sí les puedo pedir a todos —sin excepción— que promuevan un debate de altura y con ideas, con argumentos y no medias verdades, con realidades y no con mitos, para que los colombianos, libremente definan su futuro”.

Como se sabe, en más de una ocasión el presidente Santos ha cuestionado versiones surgidas desde el Centro Democrático sobre supuestos acuerdos por debajo de la mesa en La Habana, como aquella que dice que a los guerrilleros desmovilizados se les pagará un sueldo mensual de $1’800.000. En mayo pasado, durante su intervención ante el Congreso Nacional del Partido Liberal, el jefe de Estado acusó a la oposición uribista de jugar sucio y aseguró que su resistencia al avance de la paz se debe a que están desesperados porque se les va a acabar su oxígeno, que es el miedo y la guerra.

“Nos acostumbramos a la guerra y a su lógica de odio y venganza, y eso tenemos que cambiarlo (...) este es un momento para unirnos, no para dividirnos, en torno al mayor propósito de nuestros tiempos. La paz se hace en nuestros corazones, reconociendo el valor del otro, encontrando la riqueza que trae la diferencia y creyendo de verdad que somos capaces de vivir en una sociedad reconciliada. No nos quedemos anclados en el odio o en el miedo. No nos quedemos enterrados en el pasado. Llegó la hora concentrarse en las posibilidades del futuro”, manifestó el primer mandatario, sentenciando: “Este puede ser el último 20 de julio que tengamos que conmemorar en un país en guerra”.

El discurso presidencial de instalación del Congreso 2016-2017 sirvió también para comenzar a ambientar algunas de las reformas fundamentales que se piensan impulsar en esta nueva legislatura, entre ellas la tributaria. “Les corresponderá también (a los congresistas) aprobar un presupuesto sensato, responsable, para el año 2017, y debatir la reforma tributaria estructural que vamos a presentar este semestre, la cual debe generar ingresos fiscales que garanticen la sostenibilidad de las finanzas públicas y la continuidad de nuestros programas sociales”, indicó.

Y aunque Santos aclaró que el objetivo es que sea una reforma “que mejore nuestro sistema impositivo, haciéndolo más progresivo, más equitativo, más simple y más eficiente”, bien es sabido que hoy persiste en el ambiente un malestar ciudadano por algunas de las propuestas ya planteadas por la Comisión de Expertos que asesora al Gobierno en esa materia y que ha sugerido, por ejemplo, un incremento en el IVA, extendiéndolo además a más productos de la canasta familiar.

Por otra parte, el jefe de Estado insistió en que se debe tener claro que la paz no se logra con la firma de un documento en Cuba ni con el fin de la confrontación armada con las Farc. “La paz exige también reformas que garanticen un mayor desarrollo, una mayor equidad y una mayor convivencia en nuestra nación”. Por eso, recalcó que el fin del conflicto es el comienzo de un período de arduo trabajo para construir la paz en cada rincón del territorio y que se deben llevar los servicios del Estado a las zonas más golpeadas por la guerra.

Finalmente, el discurso tuvo líneas dedicadas a las Fuerzas Armadas: “Quiero hacer un homenaje de gratitud y admiración, y sé que expreso el sentir de todos los colombianos, a nuestras Fuerzas Militares y a nuestra Policía Nacional. Su sacrificio, su sentido del deber, su compromiso con la defensa de la libertad, han sido esenciales para llegar a este momento. Sin ellos —sin nuestros soldados de tierra, mar y aire y nuestros policías— la paz no sería posible (...) porque la paz es la victoria de todos los soldados y policías de nuestra patria”. Y concluyó: “Con toda la fuerza de mi corazón, los invito a que digamos, convencidos, adiós a la guerra, sí a la paz”.