Agenda legislativa: ¿una tardanza oportuna?

Luego de recomponer las relaciones con el Congreso, el presidente Juan Manuel Santos anunció una serie de iniciativas que serían tramitadas.

Casi tres meses han pasado desde que inició la tercera legislatura del Congreso en la era del presidente Juan Manuel Santos, y aunque se esperaba la discusión de iniciativas de gran importancia, es muy poco lo que se ha hecho. Las plenarias permanecen vacías, a las comisiones no llegan los proyectos de ley y actos legislativos de gran envergadura que el Gobierno prometió y por ahora el legislativo se ha concentrado en debates ajenos como la salud del vicepresidente Angelino Garzón y la agenda para la paz.

Excusas hay varias. El inicio de la legislatura estuvo marcado por un tenso ambiente entre el Gobierno y el Congreso por el hundimiento de la reforma a la justicia, que tras culminar su trámite plagada de ‘micos’ fue objetada por el presidente Santos quedando en el legislativo la percepción de que el mandatario los hizo responsables del rotundo fracaso. En su momento, las críticas de los parlamentarios no se hicieron esperar y hasta plantearon reevaluar las relaciones con el Ejecutivo.

Santos respondió a su modo. Anunció un remezón en el gabinete ministerial que generó el paso de Fernando Carrillo de la Agencia de Defensa Jurídica de la Nación al Ministerio del Interior, la llegada al Ministerio de Ambiente de Juan Gabriel Uribe, el paso de Federico Rengifo de Interior a Minas, la salida del ministro de Hacienda Juan Carlos Echeverry y la llegada de Mauricio Cárdenas a esta cartera. Al mismo tiempo hizo el anuncio más importante de su gobierno: el inicio de los diálogos con las Farc.

Ante estos hechos, el senador del Partido de la U, Armando Benedetti, hizo propia lectura: “Santos se desmarcó de Uribe y anunció que su agenda es la paz sin importar las diferencias que esto pueda generar. Anuncia un remezón en el gabinete para que el partido que no lo acompañé decida si está con él, de lo contrario, le quita las cuotas en los ministerios. Ahora tiene al Congreso y los partidos alineados marchando en la agenda que se decidió a imponer”.

De este modo Santos superó las diferencias con el Congreso y anunció las iniciativas que tendrán que ser debatidas. Reforma tributaria, reforma pensional, ley estatutaria de salud, código de policía, código electoral, el estatuto nacional de drogas, la reforma  las CAR, código penitenciario, reglamentación de la sostenibilidad fiscal y de las consultas previas son solo algunos de los temas que serían debatidos pero, cuando queda poco más de dos meses para acabar la legislatura, es poco lo que se ha hecho.

En el Congreso las críticas empiezan a crecer y hay parlamentarios que reclaman menos anuncios de parte del Gobierno y más realidades, pues hasta el momento son pocos los proyectos que han sido radicados. Al respecto, un parlamentario, miembro de la Unidad Nacional, quien prefirió la reserva de su nombre para evitarse inconvenientes, afirmó que “por ahora hay mucho ruido y pocas nueces, no llegan los proyectos. Lo que va suceder es que vamos a terminar pupitreando las leyes, sin un debate profundo. Así sucederá, por ejemplo, con la reforma tributaria que se radicó tarde y ahora quieren enviar mensaje de urgencia”.  

De los temas es poco lo que se habla pero sí sería necesario un estudio minucioso. La ley estatutaria de salud es una prioridad para tratar de superar la evidente crisis que enfrenta el sector; la reforma tributaria que plantea ser más equitativa y organizar el recaudo del Estado ya está siendo atacada desde diferentes frentes; el código penitenciario que busca tratar de mejorar el hacinamiento carcelario que ronda el 41% aún no se conoce y el estatuto de drogas que plantea los centros de atención a drogodependientes y la legalización controlada de cultivos ilícitos tampoco ha llegado al Congreso.

Como van las cosas, con la apretada agenda que se viene, llegará el cierre del semestre legislativo con una aprobación a ‘pupitrazo’ de las iniciativas legislativas que sin duda resultará favorable para el Gobierno, pues las leyes y actos legislativos serán avalados sin mayores modificaciones.