Ahora, "Unidos por la paz"

A cien días de la primera vuelta electoral, el proyecto reeleccionista define su estrategia. Implicaciones de la cumbre de Hato Grande.

El presidente Juan Manuel Santos acompañado de su más seguro escudero, Germán Vargas Lleras. / Gustavo Torrijos

“Unidos por la paz” es la plataforma electoral con la que el presidente Juan Manuel Santos buscará reelegirse. Por ahora, la integran los partidos de la U, Liberal y Cambio Radical, pero no se descarta que estén algunos conservadores y aquellos sectores convencidos de que se puede concretar un acuerdo de paz con las Farc en La Habana. Cada colectividad tendrá su batalla el próximo 9 de marzo para luego integrarse alrededor de Santos. Sólo falta el anuncio de la fórmula vicepresidencial, aunque se da por hecho que será Germán Vargas Lleras.

Estas realidades políticas comenzaron a ajustarse el pasado viernes en la hacienda presidencial de Hato Grande, al norte de Bogotá, donde la plana mayor de la Fundación Buen Gobierno y los principales líderes de los partidos comprometidos con el proyecto reeleccionista se dieron cita para arrancar su cruzada. Hoy concluye este conclave y la expectativa está centrada ahora en establecer la hora y fecha en que el exministro Vargas Lleras volverá a la arena política electoral para tratar de asegurar la victoria de Santos en primera vuelta.

El paso previo a esta decisión se concretó el pasado lunes, en el hotel Portón, durante la instalación del comité político para la reelección, en el que se superaron las dudas que el liberalismo había exteriorizado respecto a Germán Vargas. En la fotografía que trascendió de este encuentro quedó el registro del exministro acompañado por el jefe del liberalismo, Simón Gaviria, los presidentes de Senado y Cámara, el presidente de la U, Sergio Díaz-Granados, el disidente Verde Alfonso Prada y el gerente de la campaña reeleccionista, Roberto Prieto.

Aunque persisten algunas dudas acerca del momento idóneo para que Vargas Lleras salte al ruedo, porque algunos dirigentes liberales sienten que mucha anticipación equivaldría a darle una ventaja a Cambio Radical en la pelea por el Congreso, es claro que el proyecto reeleccionista necesita su concurso público, no sólo para fortalecer el discurso de campaña en los debates y sacar a relucir su capacidad de convertir sus argumentos en votos, sino también para hacerle contrapeso a las ideas del Centro Democrático, con Álvaro Uribe a la cabeza.

El proyecto reeleccionista ya avanza con otras estrategias, como la retoma de Antioquia que adelanta el Partido Liberal; la convocatoria a jóvenes, mujeres y minorías que lidera Ángela Garzón, hija del vicepresidente Angelino Garzón, o la creación de 800 comités municipales en 20 departamentos del país. Sin embargo, necesita fortalecer su presencia en las regiones en donde el uribismo ha concentrado su campaña. En ese escenario hará presencia Vargas Lleras para desvirtuar la idea de que se trata de un modelo bogotano.

Pero ¿cómo convencer en los Llanos, el Caribe o Antioquia para que voten por la fórmula Santos-Vargas, cuando hace cuatro años ambos ofrecían mandatos de seguridad y ahora le apuestan a la paz? No sería posible si el presidente no tuviera la certeza de que las Farc van por ese camino. Al menos, el pasado jueves, al término de la vigésima ronda de negociaciones, Gobierno y Farc anunciaron que están cerca de un nuevo acuerdo, esta vez en el tema de drogas ilícitas, en el contexto de los pactos agrario y de participación en política.

Es más, según conoció El Espectador, no se descarta que después de las elecciones legislativas y antes de la primera vuelta presidencial se consolide este acuerdo e incluso se logren nuevos compromisos en el proceso de paz, con la misma metodología de trabajo o a través de mesas paralelas para darle celeridad a los diálogos. Temas candentes que Santos ha defendido con ahínco, pero sobre los cuales Vargas Lleras ha guardado un estratégico silencio. El interrogante es obvio: ¿cómo defenderá un proceso del que se ha mantenido distante?

De todos es sabido que Vargas Lleras siempre ha tenido un discurso duro contra las Farc y que éstas incluso atentaron contra su vida. Fuentes cercanas a su entorno político sostienen que siempre ha sido enfático en decir que apoya la paz mientras no haya impunidad. Paradójicamente, una de las consignas de campaña del Centro Democrático de Uribe reza: “Paz sí, pero sin impunidad”. El mismo dilema que tiene que ver con la obligación de que las graves violaciones de los derechos humanos cometidas por las Farc no queden sin castigo.

Desde ya se sabe que ese va a ser el principal obstáculo para llegar a la paz, pero nadie tiene hoy la fórmula para lograr el equilibrio entre paz y justicia. Por eso también se advierte que, de abrirse paso el modelo reeleccionista, el próximo Congreso puede ser de transición o incluso constituyente. Hasta el momento el Gobierno ha sido reacio a contemplar este escenario. Por el contrario, las Farc no dejan de plantearlo como un objetivo necesario. La fórmula alterna del Ejecutivo ha sido un referendo, pero podría correr el riesgo de perderlo.

A todas estas encrucijadas tendrá que hacer frente Germán Vargas Lleras si finalmente se concreta su aspiración a la Vicepresidencia, acompañando a Juan Manuel Santos. Por ahora, lo que sí está claro es la estrategia de campaña, los enfoques que los distintos líderes van a plantear en apoyo del proyecto político y los detalles publicitarios, mediáticos y demás que en estos tiempos de marketing político son cruciales para alcanzar el poder. La sumatoria de esfuerzos e ideas para no correr riesgos y ganar en primera vuelta.

“Unidos por la paz” empieza a hacer frente a su desafío. Tres vertientes de origen liberal están cohesionadas en busca de ese objetivo. El primer reto está a la vista: imponer sus mayorías en el Congreso. El primer obstáculo llega en esa misma elección: la votación que pueda alcanzar el Centro Democrático de Uribe. De ahí en adelante será buscar nuevos aliados, y la paz es tan atractiva que pueden llegar muchos. ¿Serán Juan Manuel Santos y Germán Vargas Lleras la fórmula ganadora? Faltan 100 días para que los colombianos lo decidan en las urnas.