'Al uribismo le queda muy difícil aportar verdades': León Valencia

Tras la entrega de María del Pilar Hurtado, el analista León Valencia –quien fue víctima de interceptaciones ilegales– asegura que el país aún está lejos de conocer la verdad sobre las chuzadas.

León Valencia señala que el uribismo ‘fue temerario y fue muy lejos’ al interceptar no solo a contradictores, sino a instancias del Estado como las Cortes. /Archivo El Espectador

Luego de que María del Pilar Hurtado se entregara ante las autoridades el pasado sábado tras permanecer cuatro años en Panamá –señalada de orquestar una serie de interceptaciones ilegales contra magistrados, dirigentes de oposición y periodistas– León Valencia, una de las víctimas de las chuzadas, sostuvo que difícilmente la exdirectora del DAS contará toda la verdad. 

En diálogo con El Espectador, el analista político se refiere a la persecución de la que fue objeto por parte del DAS y le responde a quienes aseguran que el tema de las chuzadas fue utilizado por los contradictores del expresidente Álvaro Uribe para gestar una persecución política.

Como víctima del espionaje y las interceptaciones ilegales desplegadas por el extinto DAS, ¿cree que María del Pilar Hurtado brindará la información necesaria que permita determinar quién o quiénes ordenaron las chuzadas?

En primer lugar, hay que hablar de una estrategia del uribismo que empezó a fracasar por la presión de la comunidad internacional. El hecho de que la Interpol haya emitido una circular roja fue lo que obligó a María del Pilar Hurtado a entregarse. A ella prácticamente la entregó Panamá porque no tenía recurso o alternativa alguna.

Sobre su llegada al país hay una gran incógnita: ¿va a hablar? ¿Va a contar quién le ordenó las chuzadas? Esas respuestas serían todo un acontecimiento para Colombia.

La posición editorial de varios medios –entre ellos El Espectador– es que ojalá María del Pilar y todas las personas involucradas en las interceptaciones le cuenten al país todas las verdades y muchos estamos esperando eso, es nuestra esperanza.

Pero María del Pilar Hurtado también puede optar por no hablar, lo que sería muy negativo para el país. Esa opción significaría que ella guarde total silencio sobre quién le ordenó las chuzadas y sería inaceptable para un gran sector de la opinión pública que espera respuestas.

En su caso particular, ¿cómo fue la persecución que se gestó desde el DAS?

A todos nos seguían y nos interceptaban. A los de izquierda lo que nos hicieron fue una persecución que se extendió contra periodistas y generadores de opinión, pero en realidad, eso no es lo que motiva toda la acción de la justicia contra las chuzadas.

Yo entiendo que la motivación más importante fueron las interceptaciones que se hicieron dentro del mismo Estado: es que cuando un presidente o un organismo de la Presidencia como el DAS decide chuzar a una Corte Suprema de Justicia –que encarna la magistratura más grande de la justicia– pues ahí ya no hay alternativa.

Los demás éramos gente con menos poder dentro del Estado, teníamos el poder de la palabra pero eso no es lo que suscita estas investigaciones. El uribismo fue temerario y fue muy lejos al interceptar no solo a contradictores, sino prácticamente a instancias del Estado que estaban en un mismo nivel que ellos.

Pero hay quienes creen que no hubo chuzadas y que todo ese tema se reduce a una persecución política contra personas afines al expresidente Álvaro Uribe…

Mucha gente dice ‘no, es que lo que hay una persecución política contra el uribismo’, pero yo me preguntó ¿cómo se evidencia y se demuestra que hubo unas chuzadas a la Corte?, ¡llegaron a instalarles micrófonos en sus oficinas! Es decir, los magistrados estaban interceptados.

Es muy difícil que conductas como éstas las tolere un país, porque podrían acusar a la oposición de cualquier otra cosa, pero acusar a los magistrados de las Cortes y enfrentarlos es ir más allá.

El expresidente de la Corte Suprema de Justicia, el magistrado Cesar Julio Valencia, sostuvo recientemente que los responsables de las chuzadas estaban en la Casa de Nariño. ¿Usted cree que es así?

Es muy difícil pensar lo contrario, porque ¿a quién le interesaba la información que se recopilaba de las chuzadas?, ¿acaso los funcionarios del DAS recopilaban los datos para ellos mismos?

Todos los involucrados en las interceptaciones han confesado que las hacían, hay quienes dicen que hay temas de persecución, pero es difícil que se saque esa conclusión desde afuera.

Los siete condenados han reconocido –y por eso los condenaron– que hicieron esas interceptaciones y seguimientos. Ellos mismo confesaron eso sabiendo que los beneficios son muy limitados, la mayoría están en la cárcel después de haber sido altos funcionarios del Gobierno.

Con María del Pilar Hurtado compareciendo ante la justicia, ¿está Colombia cerca de conocer la verdad tras las chuzadas?

No, es muy difícil. Hay un enfrentamiento duro entre personas que tuvieron mucho poder, como fue todo el grupo del expresidente Uribe, que gobernó durante ocho años al país y que tuvo en sus manos al Estado. Creo que a esas personas les queda muy difícil aportar verdades y reconocimientos para el país.

Resalto la valentía de los aparatos de justicia que se han atrevido a juzgar a estas personas, a sabiendas de que están peleando contra poderes inmensos: Uribe tiene un respaldo grande en el país y entre ellos reconocen que ahí (en las interceptaciones) hubo cosas muy indebidas.

Yo me he encontrado a gente por la calle que dice ‘Uribe sí hizo eso, pero lo hizo para defenderse porque lo querían tumbar, lo hizo para enfrentar al terrorismo’; es decir, la gente en Colombia está dispuesta a avalar cosas ilegales siempre que un político luche por ‘causas justas’.

Lo anterior es muy grave, porque si la causa justifica los medios en un país, estamos jodidos.  

 

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