Alejandro Ordóñez pide refrendación de nuevo acuerdo de paz

El exprocurador, uno de los voceros del No, afirma que es el pueblo el que debe decirle Sí al nuevo acuerdo con las Farc. Lo mismo ha dicho la exministra Marta Lucía Ramírez.

Las declaraciones de Santos enrarecen el diálogo entre los del Sí y los del NoArchivo

Aunque la decisión siempre ha estado contemplada, las palabras que el presidente Juan Manuel Santos entregó en Londres sobre la implementación de un nuevo acuerdo de paz fueron recibidas con sorpresa por parte de los voceros del No que, por segunda vez desde que Santos llegó a Inglaterra para una visita de Estado con la Reina Isabel II, rechazan la postura con la que llegó el primer mandatario al país europeo en torno al proceso de paz. (Lea: Santos anuncia implementación de nuevo acuerdo vía Congreso ¿no habrá refrendación?).

Y es que apenas hace algunas horas, los mismos voceros del No, incluido el expresidente Álvaro Uribe, sus delegados, la exministra Marta Lucía Ramírez y el exprocurador, Alejandro Ordóñez, salieron a cuestionar al primer mandatario por las críticas que lanzó ante la Sala de la Cámara de los Lores por afirmar que el No ganó en las urnas el 2 de octubre, punta de mentiras e información falsa, recordando la entrevista que entregó el uribista Juan Carlos Vélez, sobre la estrategia de campaña. Las críticas de hoy giran en torno a la refrendación del acuerdo de paz. (Lea: Santos pone en duda la democracia: Voceros del No).

Lo que dijo Santos es que el nuevo acuerdo de paz al que lleguen las delegaciones del Gobierno y las Farc en La Habana será implementado a través del Congreso. Nada nuevo, si se tiene en cuenta que los acuerdos de paz necesitan, obligatoriamente, de un desarrollo jurídico a través del legislativo para que se puedan implementar y esa fue una postura que siempre explicó el jefe de Estado. No obstante, la de hoy sí fue interpretada como una decisión que descartaría de inmediato la convocatoria a un plebiscito u otro mecanismo de participación popular para refrendar dicho acuerdo.

“Hemos logrado avanzar y en futuro muy próximo tendremos un acuerdo (…) Yo tendré la facultad de implementarlo a través del Congreso”, fueron las palabras exactas de Santos. Para el exprocurador Alejandro Ordóñez, por ejemplo, de esas palabras se puede inferir que el presidente se va a saltar al pueblo para pasar directamente al Congreso, tan pronto en La Habana, las Farc acojan las propuestas (no todas) que se logren concretar en Colombia entre los voceros del No y los delegados del gobierno.

“El Presidente debe cumplir su palabra. Un nuevo acuerdo sin impunidad requiere la aprobación del pueblo colombiano en plebiscito”, dijo el exprocurador Ordóñez, postura ratificada por la exministra Ramírez quien también confirmó, en diálogo con El Espectador, que en las conversaciones que han sostenido estos días en e Ministerio del Interior, las voces del No han coincidido en que se vuelva a convocar a un plebiscito o a un referendo. “Ninguno de los que estamos acá puede sentir que representa a todos los 6 millones y medio que votaron por el No en las urnas”, fueron las palabras de Ramírez. (Lea: El pueblo debe refrendar nuevo acuerdo de paz: Marta Lucía Ramírez).

Esa decisión que tomaría el presidente Juan Manuel Santos es la misma que propuso el presidente del Congreso, Mauricio Lizcano, hace apenas algunos días. Es decir, sería una especie de refrendación-implementación directa, bajo el entendido de que acogidas las propuestas del No, estaría listo el acuerdo para implementarlo. “Otra mentira electoral de Juan Manuel Santos fue prometer que aceptaría el veredicto democrático en las urnas?”, se cuestionó el expresidente Andrés Pastrana, vía twitter.

Hoy, sin embargo, saldrán las primeras conclusiones en la reunión que sostienen las delegaciones del No y los del Sí, teniendo en cuenta que es el último día de diálogo antes de que el equipo de paz regrese a La Habana, a un nuevo ciclo con las Farc. No obstante, es innegable que las declaraciones de Santos va a enrarecer el clima que venía en ‘tono amable’ entre las partes, porque sienten que el diálogo podría resultar infructífero.