Amnistía: promesa de fin de año

Antes de que termine el año, el Gobierno entregará la amnistía más amplia posible a los guerrilleros de las Farc que inicien su tránsito a la dejación de las armas.

Los representantes de Voces de Paz y Reconciliación llegaron la semana pasada al Congreso para velar por la buena implementación de los acuerdos. /  Gustavo Torrijos
Los representantes de Voces de Paz y Reconciliación llegaron la semana pasada al Congreso para velar por la buena implementación de los acuerdos. / Gustavo Torrijos

Esa fue la promesa del presidente Juan Manuel Santos luego de la firma del nuevo Acuerdo de Paz, el pasado 24 de noviembre en el Teatro Colón de Bogotá. Y la promesa se tendrá que cumplir esta semana, cuando las plenarias de Senado y Cámara debatan, bajo la modalidad del procedimiento legislativo especial, la ley de amnistía e indulto, que dejará en libertad a cerca de 4.000 guerrilleros presos y solucionará la situación jurídica de otros 6.000 combatientes rasos de las Farc.

Y el primer paso fue la aprobación de esta iniciativa en comisiones primeras conjuntas de Senado y Cámara. Con un elemento adicional que ambientó la sesión del pasado lunes: la magistrada de la Sección Quinta del Consejo de Estado Lucy Jeanette Bermúdez determinó que la victoria del No en el plebiscito del 2 de octubre se debió a una campaña de “engaño generalizado” y pidió al Congreso y al presidente Juan Manuel Santos avanzar en la implementación de los acuerdos mediante el tramite especial legislativo. El fallo generó un avispero político, pero al mismo tiempo despejó las dudas de quienes pensaban que podían estar prevaricando al votar la ley de amnistía.

Ese mismo lunes, en un debate que bajo el procedimiento ordinario hubiera tardado al menos dos sesiones, se tramitó en menos de cinco horas un texto que tiene 59 artículos y 33 páginas de alta filigrana jurídica. Contrario a lo esperado, la oposición del uribismo no tuvo la pugnacidad de otros debates. La senadora Paloma Valencia se limitó a pedir que se eliminara la posibilidad de que el narcotráfico sea conexo al delito político y tan sólo una intervención fuera de tono del representante uribista Samuel Hoyos se salió del protocolo.

Tampoco fue lo que se esperaba la presencia de los seis representantes de Voces de Paz, movimiento ciudadano que acompañará el tránsito a la vida política haciendo veeduría de la implementación de los acuerdos. Muchos imaginaron que en el Congreso estos voceros se iban a enfrentar fuertemente con el uribismo, pero al final sus declaraciones fueron comedidas y llamaron más a la esperanza en la paz, que en la confrontación política.

Sin embargo, esta aparente tranquilidad dejó en claro que el debate en las plenarias será mucho más intenso. Por ejemplo, la senadora liberal Viviane Morales advirtió antes de apoyar el proyecto de ley que aún tiene dudas sobre la redacción de la iniciativa y que se reservará para el último debate la decisión de acompañar o no el primer proyecto de ley para implementar el acuerdos de paz.

El Polo Democrático y la Alianza Verde tomaron un camino similar y luego de anunciar su voto positivo a la iniciativa, señalaron que tenían serias preocupaciones sobre el tratamiento especial diferenciado para agentes del Estado. Además, el debate de este lunes será el primer cara a cara entre el expresidente Álvaro Uribe y los representantes de Voces de Paz, quienes ya anunciaron que no temen enfrentarse al exmandatario.

Con este panorama, el proyecto de ley de amnistía e indulto se juega el todo por el todo en el Congreso. De su aprobación depende la confianza de cerca de 10 mil guerrilleros que hoy están camino a las zonas veredales de normalización, donde harán el proceso de dejación de armas, que se iniciará, una vez haya llegado a los campamentos la promesa de la amnistía más amplia posible.