Análisis: Y en Colombia, ¿las vacunas para cuándo?

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Las Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) superan -en promedio- el 90% de ocupación, el nivel de contagios por COVID–19 registra su máximo histórico, la economía va en picada y la confianza del país se sigue debilitando. ¿A qué se está jugando?

A Colombia le tomaron ventaja muchos otros países para iniciar el proceso de vacunación contra el coronavirus. Mientras que las noticias internacionales muestran que en otras latitudes este trabajo se inició a gran escala, en el país todavía se sigue debatiendo si hay o no contratos con las farmacéuticas y cuánto costaron. Así, en pleno auge del segundo pico de la pandemia, la población no sabe si recibirá pronto el antídoto contra el virus, por lo menos antes de que se enferme directamente o algún familiar cercano de manera grave.

Para nadie es un secreto que el 2020 evidenció graves falencias estructurales, pues, entre otros asuntos, se tiene un precario sistema de salud y la economía está contra las cuerdas. Pero cuando se anunció una vacuna contra el nuevo coronavirus, hubo un alivio generalizado en la población. Si bien había suspicacias sobre el origen de la misma y si el virus fue creado en un laboratorio, se veía una salida a la difícil situación, por lo menos así terminó el año.

En el marco de estos anuncios, el presidente de la República, Iván Duque, no tardó en ratificar la buena nueva que daba confianza a los connacionales. Así, en su acostumbrado programa, el 18 de diciembre, señaló: “en las primeras semanas del año 2021 estaremos adelantando el proceso masivo de vacunación”. Al parecer, se estaba cerrando con broche de oro el extraño 2020 y se le daba la bienvenida a un 2021 esperanzador. Así, los colombianos iniciaron el año con la expectativa de ser prontamente vacunados.

Sin embargo, a pocos días de que terminé enero, no hay certeza de cuándo llegará la primera vacuna; de hecho, existen varias contradicciones al interior del propio Gobierno, afirmando que los contratos con las farmacéuticas son confidenciales y que al ventilarlos en público se puede poner en riesgo las negociaciones vigentes.

No obstante, mientras el presidente Duque y el Ministro de Salud logran ponerse de acuerdo para dar un mensaje que, si bien seguramente no tranquilizará del todo a los colombianos, por lo menos sí dará mayor claridad; las noticias siguen mostrando un aterrador panorama a raíz del segundo pico de contagio, en el que las camas UCI están a punto de agotarse y con ellas la posibilidad de vida de muchos de los contagiados.

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Por lo mismo, en este momento el país requiere certezas urgentes que devuelvan la confianza a todos aquellos que ven ansiosos las noticias desde el encierro de sus casas, que han visto quebrar sus negocios o perder sus empleos, y que no les interesa el debate político que viene cogiendo fuerza. A los colombianos les tiene sin cuidado la lógica de echarse la culpa entre políticos y las aclaraciones sobre lo que se dijo o no. La nación merece respuestas claras y sin especulaciones sobre las vacunas para superar los discursos de escritorio que no aportan a solucionar la difícil situación que se enfrenta como consecuencia de la pandemia.

El país lleva casi un año escuchando acerca de estrategias que se han adoptado para superar la situación y aceptó con sacrificio parar sus actividades. Pero ya estos discursos están superados y las alocuciones que se veían con atención en los primeros días, han pasado a segundo plano. Hoy los colombianos se sienten desgastados, ya no quieren escuchar más especulaciones ni buenas intenciones, merecen certezas.

En otras palabras, no es momento para dar información imprecisa ni para hacer simulacros de vacunaciones. Es hora de saber cuándo, cómo y dónde los primeros colombianos serán vacunados.

Mientras que no se tenga esta respuesta desde el gobierno Nacional, los mandatarios territoriales seguirán poniendo la cara frente a una situación que parece no mejorar y si, al contrario, salirse de las manos. En los departamentos, ciudades y municipios se seguirán esquivando los duros golpes de la compleja coyuntura, adoptando estrategias que se creían superadas como los toques de queda y las cuarentenas estrictas. Y mientras muchos siguen en casa viendo cómo se pierden los empleos, fracasan las empresas, se derrumba la economía y se acaba la confianza, aún hay una tenue expectativa por las vacunas que, según los más soñadores y optimistas, algún día llegarán.

* Director de Maestría en Derecho y Administración de Justicia de la Universidad San Buenaventura, sede Bogotá.

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