Apelar al pueblo, la estrategia de los del No

Aunque participará en los debates que se realizarán en el Congreso sobre la refrendación del acuerdo de paz con las Farc, el uribismo sabe que es minoría y que va a perder, por lo que apuesta a otras fórmulas para hacerse oír y buscar respaldos.

Álvaro Uribe señaló que el Centro Democrático buscará un mecanismo de participación ciudadana para “honrar la defensa de las observaciones que el Gobierno no quiso aceptar”.

“La paz es un derecho y un deber de obligatorio cumplimiento”, dice la Constitución en su artículo 22. Pero en un país como Colombia, más aún con la cercanía de un proceso electoral en el que las fuerzas políticas se preparan para disputar nada más ni nada menos que la Presidencia de la República y las mayorías en el Congreso, esa paz divide y polariza. Bien se puede decir que la cuestión tiene que ver con la forma de llegar a ella, o sea, las concesiones que se hagan como Estado para acabar con un conflicto de más de 50 años con una guerrilla que, como las Farc, está diezmada pero no pudo ser derrotada por la vía militar, y también en lo que ellas están dispuestas a otorgar en aras de la reconciliación y, sobre todo, de la reparación a las víctimas.

No hay paz perfecta, dice el Gobierno. Hay temas que no se pueden aceptar porque implican impunidad y un pésimo ejemplo para el país, responden quienes asumieron la vocería del No en el plebiscito del 2 de octubre, mecanismo con el que inicialmente se intentó refrendar esos acuerdos alcanzados con las Farc en La Habana. Ahora, tras introducir una serie de cambios al texto final, la intención del presidente Juan Manuel Santos es que el Congreso, como vocero del pueblo, sea el que haga esa refrendación, decisión que los del No rechazan tajantemente, por lo cual anuncian estar dispuestos a dar la “madre de las batallas” en las calles y en el Legislativo. La pregunta es cómo, si son minoría frente a la llamada “coalición por la paz”, que está del lado del Gobierno.

Hay que decir que cuando muchos esperaban que el Centro Democrático se apartara del debate, su máximo líder, el expresidente y hoy senador Álvaro Uribe, dijo que acepta el reto. Y en su intervención ante la plenaria del jueves pasado, después de que el ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, presentara ante el Senado y la Cámara de Representantes el texto definitivo del Acuerdo y se anunciara que este martes y miércoles, respectivamente, se procederá al debate, y a más tardar el jueves se dará la votación sobre su refrendación, notificó que buscarán un mecanismo de participación ciudadana para honrar la defensa de los puntos que el Gobierno no quiso aceptar y no incluyó en el nuevo Acuerdo.

“¿Cuál es nuestra arma? Apelar al pueblo”, señaló Uribe, haciendo referencia a la propuesta de un referendo en el que se les consulte a los colombianos si aceptan o no aquellos puntos que son considerados neurálgicos: la manera como se concibió el sistema de justicia transicional, la aplicación de esa justicia para los miembros de las Fuerzas Armadas, que el narcotráfico sea conexo con el delito político, que los guerrilleros responsables de delitos atroces tengan elegibilidad política sin haber purgado condenas con privación efectiva de la libertad o que parte del Acuerdo entre a hacer parte del bloque de constitucionalidad, entre otros. Ahora, no se sabe si “apelar al pueblo” incluya la revocatoria del Congreso, opción planteada por algunos congresistas del Centro Democrático.

La exministra y excandidata presidencial Marta Lucía Ramírez, otra de las voceras del No, cree que ante la inminencia de la refrendación por vía legislativa, lo urgente es trabajar en la unidad de los colombianos, mirar hacia adelante y que lo que pueda salir bien del Acuerdo, salga bien en beneficio de todos. En este sentido propone también apelar al pueblo y que en la elección del Congreso de 2018 se incluya una papeleta adicional para que en ese momento sea éste el que decida si está de acuerdo o no con que las Farc entren a la política colombiana sin pagar ninguna pena; un asunto de los que más mortifican a la oposición, más aún cuando el máximo comandante de las Farc, Rodrigo Londoño, Timochenko, no oculta su interés en aspirar en algún momento a ser candidato presidencial y habla de un “gobierno de transición” para afianzar la paz.

“No puede ser el Congreso quien refrende lo acordado. El 90 % de senadores y representantes fueron derrotados en el plebiscito (…) la refrendación la tiene que hacer el pueblo colombiano. Nos corresponderá salir a las calles porque los espacios institucionales se cierran cada vez más. Acudir a la presión de carácter popular, e incluso a la recolección de firmas, para lograr la convocatoria de una refrendación popular”, expresó por su parte Alejandro Ordóñez, exprocurador y acérrimo opositor a los acuerdos con las Farc. Y el expresidente Andrés Pastrana, otro de los del No, afirmó que la refrendación del Acuerdo de Paz con las Farc implicará un prevaricato colectivo por parte del Congreso.

En síntesis, ante las mayorías del Gobierno en el Capitolio, y aunque darán pelea de argumentos esta semana allí, y seguramente no faltarán las demandas ante la justicia, el camino de los del No está en buscar el apoyo ciudadano en las calles. Saben que el nuevo acuerdo de paz con la guerrilla se va a refrendar sí o sí y que una buena estrategia es apelar a la baja favorabilidad del gobierno Santos que muestran las encuestas y a las posturas de la gente frente a los temas de la paz. En la más reciente encuesta de Gallup Poll, el 60 % de los colombianos desaprueban la gestión del jefe de Estado, el 55 % no está dispuesto a sacrificar parte de justicia y el 67 % piensa que las Fuerzas Armadas están en capacidad de derrotar militarmente a la guerrilla.