'Aporto mi trayectoria, capacidad de servicio y ejecución'

Germán Vargas Lleras es la fórmula vicepresidencial del presidente Santos para su campaña reeleccionista. En diálogo con El Espectador habla de los retos a cumplir y se califica como el complemento ideal del primer mandatario.

El presidente Juan Manuel Santos y su fórmula vicepresidencial, Germán Vargas Lleras. / Archivo particular

Estaba cantado desde hace dos semanas, cuando se instaló el Comité Político de la campaña de reelección del presidente Juan Manuel Santos y en la foto oficial se vio a Germán Vargas Lleras sonriente en medio de Simón Gaviria, director del Partido Liberal, y Sergio Díaz-Granados, presidente de la U. “Las diferencias del pasado se han ido superando”, dijo en ese momento el exministro del Interior y de Vivienda, haciendo alusión a los malestares generados por su actuación como líder de la Fundación Buen Gobierno, para algunos favorable a su partido, Cambio Radical.

La foto —en la que también aparecían Roberto Prieto, gerente general de la reelección; Juan Fernando Cristo, presidente del Congreso; Hernán Penagos, presidente de la Cámara de Representantes, y Alfonso Prada, disidente del Partido Verde--, dio para que muchos la interpretaran como el espaldarazo definitivo a Vargas Lleras en su inminente designación como fórmula vicepresidencial de Santos.

Ayer se acabaron las especulaciones. En un sencillo acto desde la misma sede de Buen Gobierno, el primer mandatario confirmó lo que ya era un secreto a voces: que Germán Vargas Lleras lo acompañará ahora como coequipero en la búsqueda de su reelección, según dijo, en una escogencia que “no corresponde a ningún cálculo político ni a una alianza electoral de última hora”, sino “a una íntima convicción”, pues más que socios políticos, con Vargas Lleras ha entablado “una sincera amistad basada en la lealtad y la honestidad, y esto se ha impuesto”.

Vargas Lleras habló con El Espectador del nuevo reto que asume, se calificó como el complemento ideal del presidente Santos, dice que le aporta su trayectoria, capacidad de servicio y ejecución, y enfatizó en que si se llega a un acuerdo de paz con las Farc, sería el primer soldado para garantizar su cumplimiento.

¿Cómo se dio la ‘negociación’, si esa es la palabra, en torno a su designación como fórmula vicepresidencial?

No es la palabra. El presidente me propuso hace ya algunos días que aceptara acompañarlo y lo hizo de una manera muy atractiva. Tenía yo preocupaciones sobre los objetivos y las funciones que iba a cumplir, pues siempre he considerado que el cargo de vicepresidente debe tener unas tareas concretas y en un país con tantos problemas y dificultades debería aprovecharse mejor para que asuma un papel de coequipero al interior del Gobierno, en las áreas que el presidente le asigne.

¿Qué es lo atractivo? ¿Qué funciones concretas va a cumplir?

Voy a tener influencia para darle continuidad al programa de vivienda, con unas metas mucho más ambiciosas, con políticas complementarias a las ya ejecutadas, y lo mismo en el sector de agua potable. Surge también el interés del presidente en reforzar el sector de infraestructura, donde hay avances pero aún seguimos con una situación de baja calidad, de altos costos logísticos y de baja ejecución. Necesitamos poner cuanto antes en marcha esta locomotora. Este gobierno heredó un modelo de contratación en crisis, unas concesiones que hicieron agua por los conflictos que se suscitaron en su desarrollo y se avanzó en la normalización de los contratos, destinándose recursos considerables. Pasamos de un presupuesto de 1,2 a 8 ,7 billones.

También se sacaron adelante instrumentos útiles como la Ley de alianzas público-privadas y recientemente la de infraestructura, que esperamos agilice la compra de predios. Pero aun así está de por medio garantizar el éxito en la adjudicación de las concesiones de cuarta generación, que debe terminar en mayo. Hay algunas preocupaciones sobre los términos iniciales de esa convocatoria y sobre el tiempo que se tardará en empezar a ejecutar esas obras. Y me refiero al hecho de que aun adjudicándose en el mes de mayo, a la casi totalidad de ellas les falta ingeniería de detalles que puede tardar por lo menos un año, a los cierres financieros, más el trámite de las licencias ambientales y las consultas previas.

O sea, más que vicepresidente usted sería un superministro…

No lo bautice así, pero la idea es ser una persona que al interior de la administración contribuirá con el presidente a coordinar a ministerios, gobernaciones, alcaldías, y a estar en frente de que las obras se ejecuten bien y con celeridad. La misión es solucionar problemas y velar por el buen suceso de las mismas.

¿Y en qué va a quedar el tema de los derechos humanos?

El actual vicepresidente, Angelino Garzón, teme que pase al olvido con usted…
Ese tema se ha venido manejando en el Ministerio del Interior. Yo lo hice cuando estuve ahí y creo que debemos fortalecer las competencias que tiene esa cartera en esa materia.

¿Qué le aporta Germán Vargas Lleras a la campaña reeleccionista de Juan Manuel Santos? Porque eso de que no hubo cálculo político ni electoral no se lo cree nadie…

Le aporto mi trayectoria, mi capacidad de servicio y de ejecución. Yo me he caracterizado por ser una persona que se fija objetivos claros y los ejecuta. Tengo experiencia en el manejo parlamentario y creo que complemento bien al presidente en los nuevos desafíos que nos hemos impuesto. Además, desde la fundación Buen Gobierno, durante un año hemos estudiado los problemas del país en más de 25 áreas y formulando políticas públicas sobre muchos aspectos: minería, infraestructura, vivienda, agua, temas tributaros, de industria, de justicia. Hemos contribuido a la estructuración de un buen programa de gobierno que con un gran sentido autocrítico reconoce los avances pero advierte igualmente que falta mucho por hacer.

¿Se puede ganar en primera vuelta?

Espero que sí. Desearía mucho que así sea y a eso me voy a concentrar en estos dos meses y medio, donde una vez más pretendo recorrer todo el país para exponer en detalle el alcance de la propuesta que el presidente le presentará a los colombianos, una vez se cumpla el requisito de su inscripción. Será una propuesta muy ambiciosa en términos de metas. Para cada departamento hemos identificado las obras prioritarias, las mega-obras que nunca serían financiables con recursos propios pero que sí son sueños que van a jalonar el desarrollo, la generación de empleo y el crecimiento económico. Son 30 los documentos públicos que preparamos en la fundación para complementar una propuesta muy ambiciosa.

Es decir que usted lo que llega es a darle un impulso a la candidatura de Santos, que parece que todavía nada que despega…

Yo creo que sí ha despegado. Claro que en la medida en que no se ha iniciado formalmente la campaña, el presidente no ha tenido la oportunidad de plantearle al país su nuevo programa y estrategia de gobierno. Cuando esto ocurra, y yo espero jugar un papel fundamental, creo que vamos a animar enormemente a aquellos sectores que hoy se muestran apáticos e indiferentes con el proceso electoral.

Hay muchos que no lo ven defendiendo el proceso con las Farc. ¿Cómo es eso de que estaría dispuesto a ser un soldado de la paz?

Desde el inicio del gobierno, el presidente nos advirtió que el proceso de paz sería conducido directamente por él y por los voceros autorizados que son los negociadores en La Habana. Eso me situó en una posición de absoluta cautela que he mantenido hasta ahora, pero comprendo que a partir de este momento no puedo conservar esa indiferencia. Como muchos colombianos he tenido preocupaciones y he sido escéptico, pero también soy el primero en reconocer que como nunca antes se ha avanzado hacia la firma de un acuerdo que permita la desmovilización, la entrega de las armas de esta organización guerrillera. Esos acuerdos a los que se llegue habrá que cumplirlos a raja tabla y si se logra sería el colombiano más feliz. Estoy convencido que el presidente ha ejercido un liderazgo que nos va a conducir a la suscripción final de esos acuerdos y tengo plena confianza en la manera en que él ha orientado este proceso. Agregaría que simultáneamente con esas conversaciones y a diferencia de lo que ocurrió en el pasado, este proceso ha tenido unas características muy particulares: la Fuerza Pública ha venido cada día mejorando en su capacidad logística en la tarea de desarticular a las Farc.

No hay que olvidar que en este gobierno se dieron golpes tan contundentes como los de ‘Cano’ y ‘Jojoy’, y cada semana mandos medios son capturados o dados de baja. Por eso digo que sería el colombiano más feliz si llegamos a concretar ese acuerdo de paz y el primer soldado para garantizar su cumplimiento.

¿Usted estaría dispuesto a sentarse a hablar con algún jefe de las Farc?

No ha sido mi papel ni el presidente me ha pedido que haga eso. Para eso hay unos excelentes negociadores conducidos por el doctor Humberto de la Calle, bajo la orientación del presidente. No formulemos hipótesis a las que probablemente no haya lugar.

Por lo sucedido en las últimas semanas, ¿cree que existe división al interior de las Fuerzas Armadas frente al proceso?

No creo que haya división. Son rumores y especulaciones y los hechos lamentables de corrupción que se han presentado o de interceptaciones ilegales no infieren que las Fuerzas Militares estén divididas frente a la negociación que está en curso.

Hay gente incómoda en los otros partidos de la Unidad nacional por el supuesto impulso que le da su postulación a Cambio Radical…

Es equívoco. Nada que desee más que a todos los partidos de la coalición les vaya bien. Estoy pensando en la gobernabilidad del país a partir del 20 de julio. Yo espero hacer parte de ese gobierno y lo que más deseo es que la U, el Partido Liberal y Cambio Radical tengan unos excelentes resultados. De hecho le he expresado a los directores de esos partidos que pueden disponer de mi tiempo en lo que consideren adecuado que yo pueda contribuirles.

¿Qué les responde a quienes dicen que la fórmula Santos-Vargas Lleras es bogotana, del mismo estrato social y alejada de la gente?

Pocos colombianos conocen e interpretan mejor la realidad nacional. Que lo digan las miles de personas que tuvieron la oportunidad de beneficiarse de los programas que el presidente me permitió poner en marcha cuando estuve en el Ministerio de Vivienda. Por fin, y después de muchos años, Quibdó tendrá solucionado este año su problema de agua potable, Pasto, Ipiales, Bajo Baudó, Riohacha, Carmen de Bolívar, Magangué, Turbaco, Arjona, María la Baja, Sincelejo, Socorro, San Gil, Cúcuta. Podría ser extensivo en contar en qué se tradujo una gestión en esa cartera, que estaba un poco opacada por el programa de vivienda, con el que logramos llegar a 330 municipios, algo que no tiene precedentes. Conozco como nadie este territorio, me he dedicado a estudiarlo desde muy joven, lo puedo interpretar a cabalidad, sé dónde están sus necesidades, sus falencias, sus requerimientos, de manera que no resulta cierto ese comentario despectivo que soy una persona concentrada en Bogotá, centralista, que desconoce el país. Nada más distante de la realidad.

¿Será que una de sus misiones de campaña salir a defender al Gobierno ante los duros ataques del uribismo?

A mí no me da miedo la confrontación política, pero creo que esta campaña debe centrarse en las propuestas, en los programas, en las ideas, y menos en las peleas. Hay que dejar de lado los rencores, hacer una campaña positiva, que es lo que este país necesita. Estamos hartos de la pelea.

Dicen que Santos quiere acabar con la reelección, ir hasta 2016 y dejarle el poder a usted…

Es absurdo. El presidente ha dicho que le interesa apoyar un proyecto que prohíba la reelección, con la ampliación del mandato a cinco años, que se pondría en vigencia en el siguiente período. Y en ningún caso lo cobijaría a él.

Lo cierto es que hoy se le ve mucho más cerca de la Presidencia…

Ser vicepresidente es un honor que le agradezco al presidente. A mí me gusta el servicio público, a lo que he dedicado toda mi vida. Tener la oportunidad de ayudarle de manera tan cercana, es un desafío profesional, personal, político. Si estuviera pensando en aspiraciones personales, hoy otra sería mi situación.