Arrancó la campaña a las elecciones 2014

¿Qué esperar de las campañas de Óscar Iván Zuluaga, precandidato por el Centro Democrático, y del movimiento Progresista, encabezado por Antonio Navarro Wolf?

Óscar Iván Zuluaga. /Gustavo Torrijos
Óscar Iván Zuluaga. /Gustavo Torrijos

Mientras el candidato de la entraña del expresidente Álvaro Uribe, Oscar Iván Zuluaga, lanzaba oficialmente su campaña preelectoral a la presidencia desde el salón de convenciones de la Misión Carismática de Bogotá, Antonio Navarro Wolf izaba las banderas del Movimiento Progresista de cara al año electoral que se avecina. El exministro de Hacienda resumió sus propuestas en cinco puntos y el exconstituyente en cuatro. Son varios los temas que comparten pero profundas las diferencias en otros.

Ambos prometen revolcón a la salud, fortalecimiento de la educación, políticas para enfrentar la desigualdad. En algunos propósitos utilizan términos parecidos y en otros se distancian estratosféricamente. Estos son los acuerdos y desacuerdos entre el progresismo de izquierda de Navarro Wolf y el alcalde Gustavo Petro, y el Centro Democrático de Zuluaga y Uribe.

La primer propuesta del exministro de Uribe es apostarle a la recuperación de la seguridad democrática y a la justicia. En esta última criticó el proceso de paz que se adelanta en La Habana (Cuba) con la guerrilla de las Farc y aseguró que si llegará a ser presidente le apostaría a la justicia comunitaria para crear una red de denunciantes barrio por barrio. Por su parte, el exsecretario de Gobierno de la Bogotá de Petro, anunció que el primer principio por el que lucharán en la arena política será la inclusión social. Zuluaga agradeció al acompañamiento de los pastores cristianos y dijo que conservar la familia como el núcleo esencial de la sociedad será una de sus apuestas. Navarro registró el apoyo de la comunidad Lgbati y anunció que la inclusión social requiere que nadie sea perseguido por “su identidad de género, orientación sexual, condición étnica, de ciclo vital, condición de discapacidad, o de sus preferencias políticas, religiosas, culturales o estéticas”.

Al lanzamiento de Zuluaga el expresidente Uribe mandó un mensaje grabado en el que dijo “todos queremos la paz, el problema es el diálogo con los terroristas a cualquier costo. Sin haberles exigido un cese unilateral de hostilidades”. Se refirió a la desmoralización de la Fuerza Pública y echó la frase que está haciendo carrera en los sectores uribistas: “paz sin impunidad”. Por su parte, Navarro Wolf incluyó el tema de la paz como el tercer principio de los progresistas y adelantándose al debate electoral con el uribismo señaló: “La paz debe llegar preferiblemente como resultado de una negociación política. Quienes imponen condiciones que hacen imposible la negociación, están ocultando que una prolongación del conflicto causará un millón de víctimas nuevas y costará 3 puntos más del Producto Interno Bruto en los próximos diez años”.

La segunda bandera de Zuluaga tiene que ver con el primero de Navarro. El político caldense sostuvo que Colombia es un país joven y que esta es una virtud y a la vez una debilidad e introdujo el tema de la educación pública. En este sentido sostuvo la necesidad de implementar la jornada única en los colegios, propender por una mejor alimentación –para evitar la deserción escolar-, profundizar la inversión en infraestructura y refirió: "más cultura, más deporte y educación técnica". Desde la otra orilla, Navarro explicó que la inclusión social requiere de "garantizar una educación gratuita y de calidad". Insistió que se debe orientar los esfuerzos en la educación inicial y preescolar, "orientada al desarrollo de la primera infancia". También dijo que hay que apostarle a la ampliación de cobertura y articular la educación media con la educación superior para dar posibilidades de mejor calidad de vida y acceso a las oportunidades laborales.

El segundo principio de Navarro y los Progresistas tiene que ver con la reorientación del modelo de desarrollo y darle prioridad a la conservación del medio ambiente antes que la industria minero energética. "El modelo de desarrollo productivo del país se soporta en los sectores agropecuario, industrial, de inversiones mineras y de producción de energía, los cuales demandan un uso intensivo de los recursos naturales, ocasionando altísimos costos ambientales", afirmó el político pastuso. También, pidió Zuluaga reorientar el modelo de desarrollo del país, pero en el sentido contrario a la propuesta de Navarro. Según el exalcalde de Pensilvanía (Caldas) se debe buscar un modelo que enfatice en un sistema de ciudades y regiones, en las que cada una se especialice en las actividades productivas que les son propias. "Se trata de castigar el centralismo" e impulsar con toda la fuerza el sector agropecuario, industrial y en especial el tema minero energético.

El cuarto punto de la política de Zuluaga es el revolcón al modelo de Salud. Este se pretende lograr mediante dos estrategia fundamental: la prestación de un servicio oportuno y de calidad y el desarrollo de las tecnología institucionales; eliminar el papeleo, implementar las historias clínicas en un sistema universal para que en todas las entidades prestadoras de servicios se pueda acceder a la información del paciente. "Se necesitan Eps bien organizadas, con músculo financiero y quitar del sistema el concepto del ánimo de lucro", señaló Zulaga. Una propuesta similar hizo Navarro: "Hacer reformas estructurales al actual sistema de salud para garantizar este derecho a toda la población colombiana. Lo que se está invirtiendo en salud permite servicios de mejor calidad que los actuales, si se organizan de manera adecuada y consistente, eliminando el ánimo de lucro como principal motor del sistema". Sin embargo en el progresismo este asunto hace parte del primer punto de la estrategia de inclusión social.

Otra coincidencia tiene que ver con el quinto punto de Zuluaga y el cuarto de Navarro y es la lucha contra la corrupción. Zuluaga asegura que se requiere un "Estado austero en los gastos burocráticos. Un Estado ejecutor con veeduría ciudadana". Algo similar afirmó Navarro: "la necesidad de volver realidad la prevalencia del interés general sobre el particular y de hacer del ejercicio del poder una actividad con cero corrupción, en un país que desde siempre, ha sido dirigido por poderosos grupos minoritarios que con diversos esquemas a lo largo de la historia, desde la dominancia de los terratenientes en los primeros años de la independencia hasta el llamado modelo neoliberal en las últimas dos décadas, ha puesto el Estado al servicio de intereses particulares y que ha desbordado el aprovechamiento indebido de los recurso públicos para bolsillos individuales".

Y finalmente coincidieron en lo fundamental: la total oposición a la política reeleccionista del presiente Santos. Zuluaga dijo que lo iba a derrotar en las urnas, "porque yo si le guardo lealtad al presidente Uribe" concluyó en tono vehemente. Por su parte el movimiento de izquierda piensa lograr una tercería que se meta en el medio de los dos grande bloques políticos: el santismo y el uribismo, y advirtió que para eso se requiere la unión de los sectores progresistas, independientes y de centro progresista e izquierda democrática. “En la elección presidencial de 2014 se han abierto paso en la opinión tres sofismas que no son para nada ciertos: uno dice que derrotar a un presidente en ejercicio es imposible; el segundo que nadie diferente a Juan Manuel Santos puede llevar a buen puerto el proceso de paz; el tercero, que fuera de la Unidad Nacional y el Centro Democrático no hay espacio para más opciones. Desde las encuestas hasta la constatación en los foros universitarios de las últimas semanas, está claro que la mayoría de los colombianos no queremos reelegir al presidente Santos. Y por supuesto que cualquiera de nosotros o todos juntos podríamos llevar a buen puerto el proceso de paz", concluyó Navarro.

En los discursos se evidencia la similitud de tema y como cada agrupación política prevé las soluciones necesarias a cada uno de los apartados. Pero sin duda una de las cosas lo que está claro es que entre estos dos extremos de un mismo escenario político la coincidencia fundamental es enfrentar al presidente Santos cada uno a su manera y aplicaría el dicho de que los polos siempre terminan por tocarse. Al final las elecciones para Congreso y presidencia de 2014 ya están prendiendo motores y el uribismo y los progresistas son los primeros en saltar al rin.