La arremetida de Uribe

En una dura declaración, el senador Álvaro Uribe tildó al fiscal Eduardo Montealegre de “político rabioso” y dijo que el presidente Juan Manuel Santos coacciona a la oposición.

El senador Álvaro Uribe leyó la declaración a la prensa en su casa de Rionegro (Antioquia). / AFP

Muy notorio fue el silencio que mantuvo la semana pasada el expresidente Álvaro Uribe en medio de la tormenta política que se desató tras la captura de su hermano menor, Santiago Uribe, y que incluso derivó en un fuerte rifirrafe entre integrantes del Centro Democrático y varios ministros del gobierno de Juan Manuel Santos. Una pelea en la que el exmandatario solo intervino a través de breves mensajes en Twitter en los que había anunciado que se tomaría un tiempo para “reflexionar” sobre su tristeza.

Sin embargo, este domingo el pronunciamiento finalmente se dio y, como diría el mismo Uribe, llegó “cargado de tigre”. El jefe del Centro Democrático no dejó títere con cabeza y en un dura declaración se fue lanza en ristre contra el presidente Juan Manuel Santos, el fiscal general Eduardo Montealegre, el vicefiscal Jorge Perdomo, algunos abogados, directores de ONG e incluso contra el nobel de paz argentino, Adolfo Pérez Esquivel.

En un documento de siete páginas, que leyó ante los medios de comunicación en su casa de Rionegro (Antioquia), el expresidente hizo una vehemente defensa de su hermano Santiago y descalificó los testimonios que lo vinculan con homicidio agravado y concierto para delinquir en un caso relacionado con el grupo armado ilegal denominado los 12 Apóstoles.

De acuerdo con el senador del Centro Democrático, durante veinte años Santiago Uribe –a quien considera un preso político– ha sido víctima de persecución y tortura por el simple hecho de ser su hermano y su captura no solamente violó los supuestos formales, sino que además se basa “en testimonios de probadas falsedades. A Santiago le anticipan una condena grave”. De hecho, durante su intervención Álvaro Uribe aprovechó para desvirtuar las declaraciones de tres testigos directos que comprometen a su hermano con los 12 Apóstoles: la del agente Alexánder de Jesús Amaya, la del mayor retirado Juan Carlos Meneses y la del campesino Eunicio Alfonso Pineda, quien era vecino de la finca La Carolina, donde según la investigación se conformó el grupo ilegal.

A renglón seguido el exmandatario arreció las críticas contra el presidente Juan Manuel Santos, de las que ya había dado un pequeño “adelanto” el viernes pasado. Al denominarlo “jefe de contexto”, Uribe aseguró que Santos sabía desde hacía varios meses que su hermano sería capturado y que incluso se lo había dicho a periodistas y políticos. “En 2014 me acusó de paramilitar, también dijo que extradité a los cabecillas paramilitares para que guardaran silencio y promovió un debate contra mi honra en el Congreso. Y yo que lo defendí cuando Mancuso lo acusó de haber buscado a los paramilitares para derrocar al presidente en ejercicio”, afirmó Uribe.

Pero las pullas más fuertes fueron sin duda para el fiscal general de la Nación, Eduardo Montealegre, a quien de entrada calificó de “político rabioso con capacidad de meter a la cárcel”. Para Uribe, es claro que el jefe del ente investigador ha manifestado una “ira política” contra él y que se ha sido el encargado de direccionar la investigación contra Santiago Uribe, cuya captura, según el exmandatario, habría incluso celebrado públicamente durante una cena. “Ordenó directamente la captura de Santiago. Ofrece como garantía una invitación como observador a Human Rights Watch, que no es competente y cuyo director tuvo serios enfrentamientos con mi persona (...) El fiscal, cuando le conviene, no respeta la autonomía de los fiscales”, puntualizó Uribe.

Los dardos finales fueron para varios abogados y personalidades a quienes el senador del Centro Democrático considera protectores de la guerrilla y sus enemigos declarados: el sacerdote Javier Giraldo, el abogado Daniel Prado Albarracín, el exmagistrado de la Corte Suprema Iván Velásquez y el premio nobel de paz Adolfo Pérez Esquivel.

Los cuestionamientos del expresidente Uribe tuvieron una rápida respuesta por parte del gobierno. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, insistió en que el Centro Democrático no puede seguir haciendo señalamientos y deslegitimando a la justicia sin tener fundamentos y que, contrario a lo que dice Uribe, en Colombia no existen presos políticos. “Sin una prueba, sin sustento, sin un nombre, sin un episodio, pretendiendo señalar al Gobierno y al presidente de influir en las decisiones de la justicia, es una acusación que carece de todo fundamento”, explicó.

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