Más allá de la separación de ministerios

El reto que tiene el presidente Santos en lo ambiental va más allá de las propuestas que ha hecho en materia de ministerios.

Se trata de asegurar la sostenibilidad del país. Si la prioridad es la reorganización de los ministerios que abordarían asuntos de competencia de los municipios, terminarán no aportando a las soluciones de los problemas que se busca resolver.

Por esta razón el reto más importante es tramitar durante el primer año de gobierno una reforma que permita un diseño institucional y normativo que ataque los problemas ambientales, como la poca coordinación en usos de suelo y planeación entre municipios y las gobernaciones, que defina el modelo de ciudad sostenible de manera que asegure, entre otros, oferta de vivienda y servicios públicos urbanos y rurales. Esto llevaría a expedir una ley orgánica de ordenamiento territorial y así reformar de manera articulada las Corporaciones Autónomas Regionales, autoridades ambientales urbanas y Cormagdalena.

A partir de esta reforma hay que atacar los distintos problemas, como el de oferta de suelo urbano para vivienda y su coordinación con las variables de ordenamiento territorial, crédito y servicios públicos. También la desarticulación en la administración del recurso hídrico entre municipios, corporaciones y Gobierno Nacional. El hecho de que el saneamiento de aguas domésticas sea de última prioridad ante las urgencias municipales afecta gravemente los ríos y mares, que además sirven a otros municipios y países.

La falta de reciclaje y aprovechamiento de residuos del cual adolece Colombia surge porque en el seno de la Comisión de Agua Potable y Saneamiento, el Ministerio de Desarrollo Económico impuso su criterio frente al Ministerio del Medio Ambiente. Y resulta que estos son los temas que el nuevo gobierno piensa sacar de la égida del Minambiente.

Todo esto sumado a que el Gobierno ha definido la minería como una de las locomotoras del crecimiento, lo que plantea el reto inmenso de hacerla protegiendo recursos naturales estratégicos y que no se estimule una confrontación entre empresas, ambientalistas y comunidades.

El nuevo gobierno debe dedicarles tiempo a los estudios y debates para llegar a un buen modelo de ordenamiento territorial con su correspondiente arquitectura institucional, que produzca un círculo virtuoso por la sostenibilidad. El éxito no está solamente en los ministerios y el presupuesto.

No se debe olvidar que los ministerios son para la formulación de políticas, como bien lo establece la Constitución. Por eso es válida la crítica que el Ministerio de Ambiente actual nunca debió encargarse de la distribución de subsidios de vivienda. Superar esa trampa es uno de los retos del momento.

El presidente Santos tiene la gran oportunidad de incorporar una nueva locomotora del crecimiento con el biocomercio, y desatar un círculo virtuoso a través de una nueva arquitectura normativa e institucional que contenga la mirada ambiental para la ocupación del territorio y asegure la sosteniblidad.

 * Ex ministra de Medio Ambiente