"Las regalías son un tema de equidad"

Entrevista con Juan Carlos Echeverry, nuevo ministro de Hacienda.

Jovial, tranquilo y optimista, así es Juan Carlos Echeverry, el nuevo ministro de Hacienda. Economista de la Universidad de los Andes, con doctorado en Economía de la Universidad de Nueva York y posgrado en Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid. Tuvo un paso por la administración pública, como director del Departamento Nacional de Planeación, en los dos últimos años de la administración Pastrana.

En su primera entrevista como titular de la cartera de finanzas se mostró convencido de cumplir los objetivos del gobierno Santos en crecimiento, empleo, salud y reestructuración del régimen de regalías. Anticipó que posiblemente aumentará el déficit fiscal a través de endeudamiento para poner a funcionar los programas del gobierno que comienza.

¿En qué condiciones recibe las finanzas del Estado?

Hay un déficit que bordea el 4%. El presupuesto que presentó el gobierno anterior ($147,3 billones) es austero, lo que está bien, pero nosotros tenemos que poner a andar un plan de gobierno. Nos toca adicionar recursos, ojalá hubiera más recaudo. Si no, aumentar un poco la deuda, cerca de $2 billones, que incrementaría ligeramente el déficit. Consideramos que la inversión que se estableció en el presupuesto de 2011, 1,6% del PIB, es bastante apretada para un gobierno que comienza.

¿Más deuda no les descuadra las cuentas de equilibrio fiscal en cuatro años?

Se sube ligeramente el déficit al comienzo, pero hay que ser sinceros, necesitamos poner a marchar el plan de gobierno. Aunque pronto iniciaremos una senda descendente hasta llegar al equilibrio fiscal en cuatro años. Daremos cumplimiento a lo que manifestó el presidente Santos de no vender activos para pagar deuda, con ello se evita la incertidumbre en los mercados.

¿No es preocupante aumentar la deuda en lugar de vender algún activo?

Si se venden activos tiene que ser por una razón estratégica. Se trata de no vender el carro para hacer mercado, sino para hacer una inversión. Si se hace un presupuesto y los ingresos no alcanzan se adquiere deuda. Hay un plan para estabilizar la deuda y que el Gobierno no se vuelva un oferente neto de TES. La regla fiscal le dará credibilidad. A ello se agrega un crecimiento sostenido (del 5%) para construir un escenario fiscal serio, sensato, con mejores recaudos.

A propósito, ¿qué se ha pensado en el tema de impuestos?

La gente no los paga porque no sabe, porque no puede o porque no quiere. Hay que facilitar el pago, por ejemplo, un tendero que vende $700 mil y debe pagar $100 mil tiene la tentación de volver esa plata mercado para la casa. Pero si se le permite pagar en 20 cuotas a través de alternativas tecnológicas, sin papeleo, es más factible que pague.

Hay muchas cosas que se pueden hacer antes de que llegue la DIAN y le diga: “Señor, usted no quiere pagar, la plata es del Estado”. Hay un concepto que comparto, no se debe hablar de reformas tributarias hasta que no se capture todo el impuesto con la estructura de recaudo vigente, porque se castiga al que paga y se premia al que se escapa. Si se hace, debe ser gradual. En Hacienda haremos las cosas de manera serena, estricta, exhaustiva, pero amigable.

Hablando de reformas, se comenta de una pensional.

Lo dicen los fondos privados. Pero en este momento para nosotros los temas centrales son regalías, una reforma de fondo a la manera como funcionan en el Estado colombiano. Allí es donde hay que jugarse el capital político de entrada, además de salud y regla fiscal.

¿Qué le preocupa del panorama económico que recibe?

Hay tres grandes pasivos: pensiones, salud y desplazados. Y se debe consolidar la seguridad. Desde la perspectiva del ministro de Hacienda, existe la obligación de proveerles recursos, sean de impuestos o de otras fuentes, y sufragar esos pasivos.

¿La reforma al sistema de regalías es quizás el tema más importante?

Los recursos que tendrá el país, no sólo el Gobierno, serán de regalías minero-energéticas. De allí proviene el dinero para ahorrar, para generar estabilidad macroeconómica. Se deben manejar bien para no presionar la apreciación del peso, generar ahorro de los impuestos de empresas petroleras y mineras, y de los dividendos de Ecopetrol. De entrada, allí están los recursos para pagar los pasivos de los que hablamos.

De las regalías se mantendrá lo que es de las regiones, no se va a centralizar nada. La idea es mejorar el gobierno de los recursos a través de la priorización de proyectos y su ejecución. El nuevo esquema debe promover que las regiones generen una capacidad técnica de planeación y entendimiento de sus prioridades, que no vengan del Gobierno central. Las regiones deben pensar que esos son los recursos disponibles, en lugar de depender de la Nación.

Hoy tenemos un sistema chichigüero, que llama a los demonios, por ejemplo, $1.000 millones para 100 proyectos, eso es difícil de controlar. Se busca que se hagan obras importantes, estratégicas, donde participen varios municipios y departamentos, con transparencia, que participen el Gobierno central, la academia, alcaldes y gobernadores.

¿Y el ahorro?

Los ingresos por regalías son transitorios y por ello hay que ahorrar. Cuánto se debe gastar uno, los rendimientos del ahorro. El Gobierno va a ahorrar bajo un principio de corresponsabilidad con las regiones. Vamos a hacer el mismo ejercicio con los dividendos de Ecopetrol y con los ingresos por carbón y petróleo.

¿La unidad nacional aguanta la reforma a las regalías?

En el fondo es un principio de equidad con el país, no creo que la mayoría del Congreso se vaya a oponer. Es una reforma constitucional, que de aprobarse se implementaría en 2012, es un tema para el futuro que debe quedar bien estructurado.

Para mitigar los efectos de la apreciación del peso, ¿en qué se ha pensado?

Implementar medidas que le ayuden al sector productivo a competir con menores costos. Hay que considerar que la devaluación internacional del dólar obedece a la debilidad de la economía de EE.UU., un fenómeno transitorio. Cuando pase llegarán presiones inflacionarias a ese país, subirán las tasas de interés, la gente va a demandar más dólares y esa moneda subirá.

Tengan la seguridad de que no le quitaremos el ojo al balón en el tema de la tasa de cambio y de las implicaciones sobre el empleo. Lo que mantiene a los trabajadores con empleo es una economía sólida, funcionando, con empresas rentables que se puedan sostener en los vaivenes de la economía.

¿Cuál es el mensaje del nuevo gobierno al Banco de la República?

En el manejo económico, junto con el Ministerio de Hacienda y el sector privado, el Banco es uno de los tres bueyes de los que habló el presidente Santos al referirse a los tres poderes públicos, deben caminar en la misma dirección para que el arado funcione. Unidos debemos buscar que se reduzca el desempleo, que haya baja inflación, menor déficit fiscal y una tasa de cambio que le permita al sector productivo ser competitivo.

Hablando con el gerente del Banco (José Darío Uribe) estuvimos de acuerdo en que tenemos que pensar que Colombia puede aspirar a lo que le pasó a Chile, a lo que le está pasando a Perú. Que en lugar de lo que típicamente ocurre en el país, cuatro años de auge, dos de estancamiento y luego recesión, se pueda alargar el ciclo de crecimiento. No es fácil, se requiere coordinación, estar pendientes del sector privado, que es el que genera el ciclo.

El gobierno anterior dejó recursos amarrados a través de las vigencias futuras, ¿le preocupa?

Es una práctica que se utiliza. En la administración Pastrana dejamos vigencias para Transmilenios por 15 años, es parte del funcionamiento del Estado. Los proyectos duran más años que los gobiernos. Las vías de competitividad, sobre las cuales el gobierno Uribe dejó vigencias futuras, se deben hacer. No hay una donde pueda decir no la comparto, falta ver si la plata alcanza, sobra o falta; en el proyecto del metro de Bogotá faltan temas por definir.

En estos días han dicho que usted está muy optimista.

Sí, un amigo extranjero me llamó desde fuera del país y me dijo que moderara mi optimismo, porque se generan expectativas muy grandes. Tiene razón, creo que si hacemos las cosas bien y nos ayuda el entorno internacional, se recupera Venezuela, en la cancha donde vamos a jugar podemos meter muchos goles, teniendo en cuenta que hay que tener un buen arquero y una buena defensa, e ir identificando los problemas. Hay un principio para la vida: “Esperar lo mejor y prepararse para lo peor”. Estamos preparados para que la economía funcione, se diversifique y crezca. Prefiero tener la disposición mental de optimismo.

Le va a tocar mucho Congreso.

Me gusta el Congreso, tengo buenas relaciones con todos. Cuando estuve en Planeación Nacional un día a la semana hablaba con los congresistas, los recibía en mi oficina, a todos, me gusta ser equitativo. Lo que es igual para todos, no es ventaja para nadie.

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