“Los paras están combinando todas las formas de lucha”

<p>El ex alcalde de Bogotá dice que no es el momento de pensar en intereses personales y propone reformas profundas como un Congreso unicameral y ampliar el período presidencial en lugar de la reelección.</p>

Luis Eduardo Garzón no quiere ser candidato presidencial, al menos por ahora. Dice que la actual situación de crisis institucional que vive el país, con un Congreso deslegitimado por el escándalo de la parapolítica y las propuestas gubernamentales que buscan limitar el accionar de la Corte Suprema de Justicia, obliga a plantear reformas de fondo que cambien las costumbres políticas. Por eso, en entrevista con El Espectador, habló como ciudadano y no como aspirante, planteó los lineamientos de su propia reforma, dijo que lo mejor para el país es que el presidente Uribe no busque la reelección y expresó su temor por el actual escenario nacional que, según cree, es propicio para un golpe o un autogolpe de Estado.

¿Al fin, cuándo arranca su campaña presidencial?

Yo congelo toda aspiración política mientras no sienta que en este país cambian las reglas del juego. En las actuales condiciones me parece que es una complicidad con la deslegitimación de la política seguir haciendo y hablando como si no pasara nada. La política se rescata con reformas profundas, no con sillas vacías ni con umbrales.

¿Entre esas condiciones está el que el presidente Uribe defina si quiere o no otra reelección?

El Presidente tiene que liderar una gran reforma y para eso se requiere que tenga autoridad para hacerla; pero si insiste en la reelección, cualquier cosa que se plantee va a suponer que es en función de ella. Tampoco estoy de acuerdo con constituyentes. No se pueden estar haciendo constituciones cada 10 ó 15 años. En la misma Carta del 91, el artículo 374 establece cuatro mecanismos extraparlamentarios para reformarla, básicamente en el tema de la reforma política. Además, para que después no digan que uno le está diciendo no a la reelección para tener el camino libre, por eso congelo todas mis expectativas electorales.

¿Por qué no reelegir a Uribe?

El Presidente desinstitucionalizó el país con su primera reelección. Y si le camina a una segunda, va ha haber una hecatombe institucional. Aquí quieren seguir personalizando la política y desinstitucionalizando el Estado. Si bien la seguridad democrática avanza con indicadores importantes en relación con las Farc, también desinstitucionaliza terriblemente, porque todo vale para contener a las Farc. Además, se ha hecho una gran confrontación con la guerrilla, pero no con el narcotráfico.

Hay quienes dicen que la reforma política apunta a la reelección...

Ni más ni menos. Lo que está pasando con la silla vacía, y suficientes sillas vacías tenemos todos los días en el Congreso, apunta a la recomposición de la Comisión Primera del Senado.

¿Entonces por qué congelar la aspiración en este momento?

Porque quiero opinar con la libertad de no tener que estar diciendo que soy precandidato, sino como un ciudadano del común. La pregunta hoy no es quién es el candidato, sino para qué se es candidato. Además, al paso que vamos y con todo el descuadernamiento del Estado, en 2010 nos vamos a encontrar que de pronto aparece un cura, y nos veremos promoviendo a monseñor Castro.

Pero es inevitable verlo a usted como candidato...

Así me vean como candidato, lo cierto es que le estoy diciendo que si no hay cambios en las reglas políticas, no vale la pena seguir haciendo más de lo mismo. Y cuando digo congelo, miraré cuándo descongelo, o sea cuando vea cambios de fondo, no lo de la silla vacía y el umbral. Eso es una ‘chimbada’.

¿Y si Uribe sale al ruedo y confirma que quiere reelegirse?

En ese caso, estoy dispuesto a que miremos una candidatura que vaya mucho más allá de los partidos. Y si no soy yo, pues no soy yo. En estos momentos lo que el país necesita es generosidad, antes que pensar que la política gira


alrededor de uno. En esta etapa me interesa más hablar sobre una reforma profunda para salir del atolladero.

¿Y cómo sería su reforma?

Yo planteo cinco temas: es evidente que necesitamos saber si en una república unitaria necesitamos dos cámaras legislativas; pienso que se requiere sólo una. Segundo, me parece clave plantear, antes que reelección, la ampliación del período presidencial, que puede ser de seis años. Tercero, el voto preferente se convirtió en una guerra civil entre los partidos y hay que eliminarlo. Cuarto, la financiación de campañas, que convierte el candidato en un producto de los negocios, legales o ilegales. Y quinto, tenemos que hacer campañas cortas y baratas.

¿Cómo ve el escándalo de la parapolítica?

No quiero justificarlo, pero el Congreso es como el chivo expiatorio de todo esto. La gran discusión debe estar en torno al narcotráfico, que ha permeado absolutamente todo: la guerra, el deporte, la política, la vida social, los códigos éticos...

¿El presidente Uribe no ha atacado el narcotráfico debidamente?

El Presidente se dedicó a una estrategia de comunicaciones y decomisos, y los demás temas no fueron agenda de primer orden. Siempre se habla de espacios comunes, de producción y consumo, pero no se ven grandes campañas internacionales, por ejemplo, contra aquellos que de una u otra manera le hacen la segunda al narcotráfico con sus paraísos fiscales.

¿Cómo ve la pelea entre el Presidente y la Corte Suprema?

Esa no es una pelea cualquiera, porque el que pierda queda desinstitucionalizado. Se trata de quién le dijo mentiras a quién. Por eso insisto en que las discusiones tienen que ser de fondo. Cuando uno tiene cáncer hay dos alternativas: o la eutanasia o la quimioterapia, y el Estado colombiano tiene cáncer y la ‘quimio’ tiene que ser sobre la base de tener la ilusión y la expectativa siempre de que vamos a superar este conflicto.

Cuando dice no a una constituyente, pareciera ir en contra de su partido, el Polo, que es el que está abanderando esa propuesta...

Yo opté porque el debate mío no sea con el Polo. El Polo debe tener mayor iniciativa porque da la impresión de que busca un consenso paralizante. Dice ‘revoquen al Presidente y hagamos constituyente’, y como ninguna de las dos cosas se va a dar en el corto plazo, entonces mantienen el statu quo. La discusión no está para esos debates y en 2010 debe haber un gran colectivo político, una candidatura supranacional que logre recuperar la confianza.

¿Y quién puede ser el gallo del Polo para esa candidatura?

Hay gente muy buena: Carlos Gaviria, Gustavo Petro, y yo no niego que quiero jugar también. Pero es que la discusión ya no es la consulta interna del Polo. Aquí pueden hacernos las reformas los ilegales de Itagüí o los de la selva y tenemos que reaccionar. Hay que hacer una gran convocatoria e ir más allá de las aspiraciones personales.

¿Sus diferencias con el Polo Democrático están superadas?

Creo que ellos están en la tónica de ‘Lucho con indiferencia’. El Polo debe entender que hoy tiene la posibilidad real de convertirse en algo más grande y tiene que actuar con más audacia política. Pero se quedó discutiendo cosas internas y poca gente le está ayudando a hacer la tarea.

¿Cómo ha visto hasta ahora a Samuel Moreno?

Hizo un equipo de primera línea, dio continuidad a las políticas en lo social y se ha puesto la camiseta en el tema del metro, buscando los recursos. Veo una alcaldía incluyente, no polarizante.

Hablemos de candidaturas, ¿cree que Sergio Fajardo ya está en campaña?

No sé, pero el político tiene que decir lo que piensa. Cuando uno está en esto, tiene que asumir los costos y veo que muchos de los que están aspirando a ser candidatos se esconden detrás de un micrófono, o se van a un curso en


Harvard, o de vacaciones o dicen que esperan a que el Presidente se decida.

¿Por qué el presidente Uribe, a pesar de la crisis, sigue con tan altos índices de favorabilidad?

Porque la gente dice que mientras haya alguien que confronte a las Farc y la economía crezca como está creciendo, no hay dificultades. Pero las cosas van a cambiar. La economía no va a crecer igual este año, la situación con Venezuela y Ecuador es difícil, hay vientos de recesión en Estados Unidos y los demócratas pueden llegar a la Casa Blanca. A Uribe hay que reconocerle que generó un estilo de comunicación y liderazgo en el que la gente se identifica con ese trabajar, trabajar, trabajar. Pero es que hoy, más que trabajar, lo que se necesita es que generemos confianza en la democracia y es grave que el mismo Presidente sea quien ponga en entredicho a la Fiscalía y la Corte Suprema.

¿Cree que el escándalo de la parapolítica va a llegar hasta él?

Ya le llegó cuando los titulares de prensa en todo el mundo hablan de ‘el primo del Presidente detenido’. Además, si lo de Raúl Reyes internacionalizó el conflicto armado, lo de Mario Uribe internacionalizó la parapolítica.

¿Será que las grandes ganadoras con toda esta crisis son las Farc?

Las Farc no son ganadoras ni hoy ni ayer. Puede que tengan un respiro y deben estar tratando de recomponer sus escenarios nacional e internacional. Pero han recibido muchos golpes. Lo que pasa es que la crisis les da la razón en señalar que hay una pérdida institucional y que se necesita cambiar lo que hoy tenemos. Y no se puede olvidar el tema de los paramilitares, que están combinando todas las formas de lucha; por un lado con las Águilas Negras; por otro, acercándose al gobierno de Estados Unidos, buscando también mover la no extradición, y tienen avanzadas en las cárceles para señalar lo que consideren que tienen que señalar.

Hay quienes dicen que Colombia es un país inviable...

Este país es de oportunidades, pero tiene que volver a recuperar su autoestima.

¿Pero para dónde vamos con todo lo que está ocurriendo?

Si los dirigentes políticos no ganamos credibilidad, puede cundir la anarquía. Estamos en el escenario propicio para una salida populista, contrainstitucional, demagógica o mesiánica.

¿Un golpe de estado?

En una situación como la actual pueden suceder golpes, autogolpes o fracturas institucionales muy fuertes.

¿Pero por dónde se podría dar el golpe de Estado?

Hay autogolpes. Juan María Bordaberry, en Uruguay, es un claro caso para quienes añoran el fascismo o las dictaduras. Uno nunca sabe cuándo ni de dónde salen los coroneles y cuando lo hacen, no se sabe qué emerge. Aquí puede salir, por ejemplo, alguien carismático, que prometa lo divino y lo humano y nos lleve a una sin salida.

¿Un golpe a las cortes?

Cuando hablo de Bordaberry es un escenario de cierre de cortes. Cuando hablo de coroneles, uno no sabe. Los coroneles salen cuando uno menos se los imagina.

Y en una situación como la actual, ¿no teme que se pueda presentar un magnicidio?

Cuando vi la marcha de monseñor Gómez Serna con todos los sacerdotes por el Magdalena Medio, me asusté porque eso no tiene antecedentes. En Bogotá y las grandes ciudades no se siente, pero las Águilas Negras están avanzando a gran velocidad. Así fue a finales de los 80 y después vinieron las muertes de Jaime Pardo, Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro. Ojalá me equivoque, pero estamos en la etapa en que cualquiera puede utilizar esta zozobra para generar más caos.

¿Hasta cuándo le dura el teflón a Uribe?

Es difícil prever, pero si bien al Presidente hay que reconocerle su liderazgo y capacidad de trabajo, tiene que entender que debe hacer un pare. Lo mejor que le puede pasar al país y al mismo Uribe, es que no aspire a la reelección.

¿Cómo vio la propuesta de hacer un reajuste institucional y quitarles poder a las altas cortes?

Eso es gente que está aspirando a volver el poder unipersonal, mesiánico y único.

¿La farcpolítica es una realidad?

Creo que sí. La derecha se está haciendo el exorcismo y ojalá la izquierda también lo haga.

¿Cómo define, en pocas palabras, la actual situación del país?

Una hecatombe absoluta.

El Presidente dijo que si había hecatombe aspiraba otra vez...

Pues esto ha sido como un efecto bumerán: la hecatombe estaba en la casa.

 

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