OEA dirime pulso fronterizo

El conflicto diplomático entre Colombia y Ecuador será tratado este lunes en reunión privada.

La canciller de Ecuador, María Isabel Salvador, le pidió el domingo, pública y oficialmente al secretario general de la OEA, Miguel Ángel Insulza, que asuma la investigación por los documentos encontrados en el computador del difunto jefe guerrillero Raúl Reyes, a fin de que "analice y haga todo lo que tenga que hacer al respecto", y de esta manera, se le ponga punto final a las especulaciones periodísticas sobre el contenido de dichos computadores.

"Ecuador es un país de paz y a raíz de la incursión del Ejército colombiano en nuestro territorio, somos objeto de una campaña negativa en contra de nuestro país y de funcionarios del Gobierno", aclaró la canciller Salvador, quien además sostuvo que su gobierno tiene la conciencia limpia y no tiene ningún temor sobre los supuestos hallazgos de estos computadores. "Ahora lo fundamental es recuperar la confianza, antes que restablecer las relaciones".

En contraste, el canciller colombiano, Fernando Araújo, observó que Colombia se reserva el derecho de presentar ante organismos internacionales, bien sea la ONU o la OEA, la información de los computadores encontrados en el campamento del desaparecido jefe de las Farc Raúl Reyes. Según su opinión, esa información aún está en proceso de análisis, y en su debido momento Colombia evaluará si la entrega a terceros países y organizaciones.

Las posturas de los dos cancilleres obedecieron a las declaraciones que horas antes dio el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien manifestó que debía recibir el pedido de algún Estado para trabajar en el tema de los computadores de Raúl Reyes. "Estamos disponibles a realizar las gestiones que se necesiten, pero deben pedirlo", fue su comentario. Más temprano que tarde, los cancilleres de Colombia y Ecuador ya habían dado respuesta a sus sugerencias.

En términos generales, ese es el ambiente que ha predominado en la Asamblea General de la OEA que se adelanta en Medellín. Un evento que ha estado dominado por el tema de las difíciles relaciones entre Colombia y Ecuador y las presuntas informaciones contenidas en los computadores del abatido jefe guerrillero. En otras palabras, la agenda de América Latina no parece superar los dilemas y consecuencias de la acción en que murió el jefe guerrillero de las Farc.

De hecho, en la cena de conmemoración de los 60 años de la OEA, el sábado pasado, el presidente Álvaro Uribe no desaprovechó la oportunidad para insistir en que Colombia no es un país belicista y en pedir a los países vecinos "que nos ayuden a vivir libres de terrorismo y de narcotráfico". Y agregó en clara alusión a su vecino del sur y a la amenaza de las Farc: "Permítaneme hablar con toda franqueza y desde el corazón: nuestro enemigo es el terrorismo; todos los pueblos y los gobiernos de nuestros países hermanos son nuestros amigos".

El asunto se ha convertido en el principal obstáculo para la normalización de las relaciones bilaterales. Una situación a la que se suma una nota de protesta de Ecuador por la presunta incursión, el lunes pasado, de un grupo de 30 presuntos paramilitares a la localidad fronteriza de San Martín, en la provincia de Sucumbíos, donde secuestraron a tres refugiados colombianos. El hecho fue considerado por el presidente Correa como "otra acción violatoria de la soberanía", y cuestionó la ausencia de control en la frontera por parte de Colombia.

Al respecto, el canciller Araújo explicó que sí existe una presencia permanente de las Fuerzas Militares en la frontera, "con unidades que operan de manera móvil y que están siempre buscando darle la seguridad a todos los colombianos en la zona. Es un tema que requiere de que sigamos afinando nuestros esfuerzos y tomando medidas para un mayor control". El tema de la crisis colombo-ecuatoriana será abordado hoy, durante un almuerzo privado en el cual estarán los cancilleres de Colombia y Ecuador.

El ex presidente y ex secretario general de la OEA, César Gaviria, quien participó en la celebración del aniversario del organismo, pidió al Gobierno no emitir denuncias sin previa verificación. "No me quiero referir a la información de los computadores de Reyes, entre otras cosas porque hay que verificarlo. No necesariamente todo es verdad, son referencias a conversaciones y quiero decir que Colombia debe tener presente que, si bien sobre eso se pueden abrir investigaciones, primero hay que pedir explicaciones", enfatizó el ex mandatario.

A pesar de las dificultades y en medio del clima de tensión existente, todo parece indicar que las cosas marchan por buen camino, al menos en el terreno de lo económico. El embajador ecuatoriano ante la OEA, Efrén Cocíos Jaramillo, reveló aquí que probablemente en uno o dos meses se podría dar el restablecimiento del intercambio comercial entre los dos países, afectado desde marzo pasado tras el rompimiento de relaciones diplomáticas por cuenta del ataque del Ejército colombiano al campamento de Raúl Reyes.

Sin embargo, en lo que tiene que ver con las relaciones diplomáticas, Cocíos Jaramillo fue claro en señalar que aún no están dadas las condiciones para propiciar un diálogo directo entre presidentes. Ese buen clima en lo comercial está alimentado también por el anuncio hecho hace apenas unos días por la canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, en el sentido de eliminar el requisito del pasado judicial que se les pedía a los colombianos para ingresar al vecino país.

Lo cierto es que si bien la 38° Asamblea General de la OEA tiene como temas centrales la juventud y los valores democráticos, la crisis entre Colombia y Ecuador se ha convertido en un punto irremediable a tratar, y el secretario general de la Organización, José Miguel Insulza, ya anunció que este martes, en el último día del evento, presentará un informe oficial sobre las gestiones realizadas en la búsqueda de la normalización de las relaciones entre los dos países.

 

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