Chávez pone en revisión las relaciones con Colombia por bases de EE.UU.

El mandatario considera la llegada al país de tropas estadounidenses como una amenaza para sus ideales socialistas.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, puso en revisión las relaciones con Colombia al considerar que una mayor presencia militar estadounidense en Colombia supone una amenaza para su proyecto socialista.

El presidente Álvaro Uribe defiende el incremento de la cooperación militar con Washington para fortalecer el combate contra el narcotráfico y las guerrillas, una decisión criticada por el grupo de países izquierdistas que Caracas lidera en la región.

"Las tropas norteamericanas en Colombia hacen y deshacen y son una amenaza para Venezuela. Por eso, nosotros lamentamos esta situación, pero nos vemos obligados a revisar las relaciones con Colombia", dijo Chávez.

El mandatario, que afirma liderar una revolución socialista y antiimperialista en el país petrolero, acusó al gobierno colombiano de permitir la instalación de nuevas bases estadounidenses, aunque Uribe ha asegurado que el pacto sólo contempla ampliar el uso de bases nacionales.

Chávez ha criticado en numerosas ocasiones la estrecha relación de Colombia con Estados Unidos, sus dos principales socios comerciales, pese a que la llegada al poder de Barack Obama este año había relajado las tensiones con el país que considera su enemigo ideológico.

Sin embargo, el líder venezolano retomó su línea dura contra la Casa Blanca por considerar que Estados Unidos permitió el golpe de Estado contra su aliado hondureño, Manuel Zelaya.

"Les están abriendo las puertas a quienes nos agreden permanentemente (...) y a quiénes han derrocado gobiernos y a quiénes están apoyando el golpe en Honduras, bueno, el Gobierno de Estados Unidos", dijo Chávez, quien suele acusar a Washington de estar detrás del golpe que lo derrocó por unas horas en el 2002.

Washington condenó el golpe y ha amenazado con retirar la ayuda económica al empobrecido país centroamericano si el gobierno de facto se niega a restituir al depuesto Zelaya, como exigen la Orgaización de Estados Americanos (OEA) y Naciones Unidas.